Política

Emprendedores de temas y el debate catalán

29 Ene, 2016 - - @bpberta

Mucho se ha hablado, y más se hablará supongo, del conflicto catalán y del referéndum por la independencia. A pesar de que la mayor parte de las contribuciones tienen que ver con el carácter más normativo e ideológico de la propuesta, existe otro debate que creo que también es interesante sobre las consecuencias electorales de las distintas posiciones y el uso que los distintos partidos hacen del tema. Un enfoque que es importante porque pone el foco sobre la viabilidad política de la propuesta y los distintos incentivos.Sin embargo, el análisis de estos elementos se tiende a simplificar demasiado, limitando la comprensión del fenómeno.

Para empezar, como he explicado en otras ocasiones, al hablar de como afectan temas concretos al desarrollo del debate político y los incentivos que este genera, el debate público acostumbra a girar mucho alrededor del apoyo o falta de apoyo que generan las distintas posiciones entre el electorado. Sin embargo, más allá del apoyo que suscitan las distintas opciones hay otro tema importante a la hora de entender la posición de los partidos en el debate: la importancia que le dan los distintos grupos a sus posiciones. Es decir, lo dispuestos que están aquellos favorables o contrarios a la posición a movilizarse o cambiar su comportamiento si los partidos no respetan sus preferencias. Así, más allá de si existe o no existe una mayoría social a favor de celebrar un referéndum, un tema importante a tener en cuenta, es como de importante es este tema para los distintos votantes, que relevancia le dan a que el partido mantenga una posición u otra y hasta qué puntos los grupos tienen opciones de cambiar de voto hacía una alternativa si el partido no opta por defender su posición defendida.

No tenemos muchos datos para entender cómo afecta esto a las estrategias de los partidos en el caso específico del referéndum catalán, pero como explicaba Sebastián Lavezzolo, es probable que en espacios como Cataluña, partidos como Podemos se hayan visto obligados a tomar una posición de defensa del referéndum muy clara para evitar perder votos hacía el independentismo, una condicionante que seguramente no se ha dado en otras circunscripciones y que seguramente pocos partidos sienten en la otra dirección.

Pero me gustaría añadir aún otro elemento que creo que es importante en el debate. Más allá de las preferencias de los ciudadanos por las distintas opciones hay otro elemento que puede ayudar las posiciones defendidas por los partidos y es el potencial estratégico de los temas para cambiar el escenario de competición en favor de alguno de los partidos políticos.

Los partidos generalmente compiten posicionándose en debates en el que sus movimientos acostumbran a estar bastante limitados por sus reputaciones pasadas y por un seguido de condicionantes internos que hacen que no se puedan mover de ciertos postulados por más pesimistas que les sean las predicciones electorales. Sin embargo, una herramienta que sí acostumbran a tener sobre la mesa es la cambiar el foco e intentar centrar el debate en temas que les den algún tipo de ventaja competitiva, o que debiliten a sus adversarios. Una estrategia basada en la idea de herestética desarrollada por Riker y que de Vries y Hobolt han llamado emprendeduría de temas (issue entrepreneurship en inglés). Según la lógica de esta estrategia, los partidos que no consiguen ganar votos compitiendo en los temas de debate existentes, tienen un incentivo para incorporar nuevos temas al debate que alteren las bases del debate electoral esperando que las nuevas bases les beneficien.

En este sentido, el tema catalán ofrece una gran oportunidad para aquellos partidos que tienen malas prospectivas electorales ya que divide las alianzas electorales de los partidos españoles de forma clara, especialmente en del PSOE, un partido cuyo desgaste acostumbra a beneficiar a todos los partidos. Este potencial del tema catalán se puede ver en el uso que le ha dado Podemos al referéndum, abrazándolo abrazó de forma clara después de los malos resultados de las elecciones catalanas, como explicaba Lavezzelo en el artículo mencionado anteriormente. Pero es seguramente el PP quién más experiencia tiene en su uso. Por ejemplo con la movilización que hizo el partido durante el debate del Estatut, cuando el PSOE disponía de una gran mayoría social que a los populares les costaba romper hablando de temas económicos y sociales.

¿Qué significa esto para el debate actual? Pues que habrá que prestar mucha atención a las alianzas que se formen en estos próximos meses para entender si quedan o no partidos con un incentivo para alterar las alianzas y en que sentido podrían utilizar este tema los partidos que resulten perdedores del equilibrio. Unas alianzas que no sólo deben entenderse en términos electorales, quién tiene buenas prospectivas electorales y quién no, también en términos de coaliciones de gobiernos y opciones de llegar al poder. Al fin y al cabo, como cuentan de Vries y Hobolt, en escenarios multipartidistas los ganadores del equilibrio no son necesariamente sólo aquellos que obtienen más votos, también aquellos con opciones de formar gobierno. Los partidos con opciones de entrar al gobierno, por más pequeños que sean electoralmente, tienen incentivos para evitar la introducción de nuevos temas de debate que puedan poner en riesgo el equilibrio alcanzado entre sus votantes y los votantes de sus socios de coalición. Aunque claro, esto será suponiendo que consigamos crear alguna coalición de gobierno.