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Claves parlamentarias del 13 de enero

11 Ene, 2016 -

El próximo miércoles, 13 de enero, el Congreso de los Diputados está llamado a constituir la XI Legislatura. Nuestro Parlamento, cumpliendo su función ordenadora de la vida interna de la Cámara, comenzará su mandato eligiendo a la Mesa del Congreso. Una elección clave dentro de la vida parlamentaria, pues es su órgano Rector. Consta de nueve miembros: un Presidente, cuatro Vicepresidentes y cuatro Secretarios[1].

En la práctica parlamentaria, los distintos Grupos Parlamentarios (GGPP, en adelante) suelen llegar a acuerdos para que las fuerzas políticas con menor peso parlamentario puedan tener representación en la Mesa.

Si analizamos el hemiciclo, salvo pacto contrario, el Partido Popular podría ostentar la presidencia de la Cámara en segunda votación, así como una Vicepresidencia y una Secretaría. Por otra parte, el PSOE obtendría una Vicepresidencia y otra Secretaría, al igual que Podemos y Ciudadanos.

¿Por qué es importante la elección de la Mesa? Pues porque dentro de los cinco días siguientes a la constitución del Congreso se procederá a componer los GGPP.

El Reglamento del Congreso de los Diputados (RCD, en adelante) establece una serie de requisitos para su formalización: en primer lugar, la petición se hará mediante escrito a la Mesa, firmado por los diputados que quieran formar Grupo y haciendo constar su denominación, así como cuál será su Portavoz y eventuales sustitutos.

Recibida la solicitud, la Mesa procederá a aplicar el artículo 23 RCD. Este precepto establece, como regla general, que “los diputados, en número no inferior a quince, podrán constituirse en Grupo Parlamentario”, si bien establece una regla subsidiaria para aquéllas formaciones que no reúnan el número mínimo de parlamentarios: los diputados de una o más formaciones políticas que hubiesen obtenido, al menos, 5 escaños y el 15% de los votos en las circunscripciones que se hubiesen presentado o el 5% en los votos emitidos en el conjunto de la Nación, podrán formalizar Grupo.

En una primera lectura inicial, el precepto parece claro en cuanto a su aplicación, pero es la Mesa la que decide su formalización. Según la STC 64/2002, las facultades que le corresponden a la Mesa en cuanto a la constitución de los GGPP “son de carácter reglado, debiéndose circunscribirse a constatar si la constitución del Grupo reúne los requisitos reglamentariamente establecidos, debiendo rechazar, en cado de incumplimiento de aquellos requisitos, salvo que resulten subsanables, la pretensión de constituir Grupo Parlamentario” (FJ3º).

Así pues, inicialmente la Mesa debería rechazar, de forma automática, la formación de GGPP que no reuniesen los requisitos establecidos y que no fuesen subsanables. Pero el problema radica en que la práctica parlamentaria ha permitido la constitución de GGPP a través del llamado “préstamo de parlamentarios”.

Dicho préstamo consiste en el acuerdo tácito de distintas fuerzas políticas de prestar diputados a una formación determinada para que puedan formar Grupo Parlamentario propio y reunir, a priori, los requisitos parlamentarios. Una vez que se ha constituido el Grupo, los diputados que se han prestado para formalizar el Grupo lo abandonan y vuelven al Grupo de su formación electoral, quedando formalizado el nuevo Grupo.

Como dice el profesor PRESNO LINERA, esto supone una fórmula de “transfuguismo virtual, suplantando la voluntad del electorado y sustituyéndose por la voluntad y los intereses coyunturales de las formaciones políticas”[2]. Desvirtualizando, además, el propio Reglamento de la Cámara.

Varios son los precedentes parlamentarios en los que la ha tenido que decidir si autoriza, o no, la constitución de GGPP y que han llegado posteriormente al Tribunal Constitucional, siendo el caso más reciente el de Amaiur[3], si bien todavía no ha resuelto dicho asunto.

Por tanto, si bien los precedentes parlamentarios pueden ser importantes a la hora de futuras peticiones de GGPP, de conformidad con la jurisprudencia constitucional, “la exigencia del porcentaje de votos o respaldo electoral que establece el segundo inciso del art. 23.1 RCD (…) únicamente puede ser entendida como referida a las candidaturas presentadas por las formaciones políticas en aquellas circunscripciones en que hubieren concurrido a las elecciones y en las que figuran y han sido elegidos los Diputados que pretenden constituir Grupo Parlamentario. Tal conclusión se impone también en una interpretación sistemática de aquel precepto reglamentario (…). En definitiva, el porcentaje del 15 por 100 de los votos que establece el segundo inciso del art. 23.1 RCD debe entenderse referido a las candidaturas presentadas por las formaciones políticas en las circunscripciones en que las que hubieran concurrido a la contienda electoral y en las que han resultado elegidos los Diputados que manifiestan su voluntad de constituir Grupo Parlamentario”[4].

Es por ello por lo que si analizamos los resultados electorales del pasado 20 de diciembre y lo contrastamos con la jurisprudencia del TC, comprobamos que consecuencia de ello, en esta nueva Legislatura, ni ERC ni “Democracia, Libertad y Catalunya” (DL), podrían constituir Grupo Parlamentario al no alcanzar la exigencia del 15% de los votos, ambas formaciones, en la circunscripción de Barcelona (13,2%, DL. 14,5%, ERC). Pero los precedentes anteriores de la Mesa, en las que computó globalmente la exigencia del 15%, podría provocar que, finalmente, pudieran aprobar la formación de sus Grupos.

De igual modo, es cuanto menos interpretable la posible formación de los Grupos GGPP En Comú, Podemos-Compromís y En Marea, según distintas peticiones aparecidas en los medios de comunicación. ¿Por qué? Debido a que el art. 23RCD, en su apartado segundo, recoge dos prohibiciones en orden a la constitución de GGPP. Según la primera, «en ningún caso pueden constituir Grupo Parlamentario separado los Diputados que pertenezcan a un mismo partido político». Por la segunda se prohíbe «formar Grupo Parlamentario separado a los Diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado». Si bien es verdad que Podemos no se ha enfrentado a las fuerzas políticas con las que pretende formar Grupo Parlamentario debido a que se coaligó con ellas en determinadas circunscripciones, por otro lado es innegable que habría diputados de Podemos en varios GGPP, algo que sería imposible según una de las prohibiciones expresas del 23.2RCD.

En definitiva, podemos concluir que aunque haya supuestos en los que la normativa del Congreso parece clara en cuanto a la formación de los GGPP, esta quedará siempre en manos de la interpretación que la Mesa del Congreso le dé en cada momento a la normativa, a pesar de los precedentes parlamentarios que hubieran existido.

Es por ello por lo que la formación de la Mesa en esta XI Legislatura parece más importante que nunca, ya que dependiendo de su constitución, podría adoptar una línea argumental u otra. La duda radica en si sobre su decisión recaerán motivos meramente técnicos o motivos técnicos-políticos, ya que, según las informaciones de los medios de comunicación, de su decisión dependerá el devenir de la Legislatura.

[1] Para el método de elección de los miembros de la Mesa, vid arts. 36 y ss. RCD

[2] PRESNO LINERA, Miguel Ángel. “¿El fin del préstamo de parlamentarios?”, en Repertorio Aranzadi del Tribunal Constitucional,  número 1, 2002, págs. 2045-2064.

[3] A este respecto: GÓMEZ I PÉREZ, Èric. “La Constitución de Grupo Parlamentario en el Congreso de los Diputados: especial referencia al caso de Amaiur”, en Revista vasca de Administración Pública, núm. 97, 2013, pág. 327; SAN MIGUEL, Jorge. “El derecho de Amaiur a formar Grupo parlamentario propio”, en politikon.es (http://politikon.es/2011/12/17/el-derecho-de-amaiur-a-formar-grupo-parlamentario-propio/)

[4] Sentencia 64/2002, de 11 de marzo. FJ5º.