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Cuatro gráficos sobre la brecha generacional el 20D

4 Dic, 2015 - - @RamosMa_

En las encuestas electorales de 2015 se está viendo que los partidos tradicionales, y especialmente el PP, se nutren en mayor medida de votantes de mayor edad. Por el contrario, los emergentes, y particularmente Podemos, tienen un electorado más joven. Esto a priori podría interpretarse como una brecha generacional, por un lado, y además abrazarse con optimismo hacia los nuevos partidos, que por razones obvias tendrán más posibilidad de crecimiento en el futuro. Pero cuidado. Un excesivo optimismo sobre el potencial electoral de los jóvenes puede conducir a engaño. Como se mostrará a continuación los jóvenes se están movilizando más este año electoral, pero siguen absteniéndose más que los mayores y son menos numerosos entre en el censo electoral.

El electorado de PP y PSOE se ha envejecido

Una de las novedades a las que se enfrentan ahora tanto el PP como el PSOE es al relativo envejecimiento de sus simpatizantes. Antes su electorado era más homogéneo en términos de edad, es decir, no había grandes diferencias entre los apoyos que recibía de electores de diferentes edades. Ahora sin embargo el PSOE y especialmente el PP han perdido apoyos entre los jóvenes, y consecuentemente sus bases electorales se componen en mayor medida de personas de edades más altas.

Esto es precisamente lo que se observa en el siguiente gráfico, que representa la intención de voto relativa a cada partido según edad. En él se muestra la proporción de votantes de un partido en cada grupo de edad en relación al promedio de votos a dicho partido. Cuando el apoyo dentro de un grupo no difiere apenas de los apoyos totales en la población el valor sería de 1. Es lo que sucedía en 2008 y en gran medida en 2011. Por ejemplo, la intención de voto al PSOE entre los jóvenes de 18-24 años era del 37.4%, entre los mayores de 65 años era del 36.3% y en el total de la población del 37.1%. Los niveles de apoyo como se ve eran muy parecidos, y en consecuencia las diferencias relativas respecto al promedio muy próximas a 1 (37.4/37.1=1.01; 36.3/37.1=0.98). Teniendo en cuenta además los intervalos de confianza de la estimación puntual, las diferencias eran prácticamente despreciables.

Algo muy diferente sucede en 2015 tanto con el PSOE como con el PP. Ahora el apoyo al PSOE entre los jóvenes de 18-24 años ronda el 13.8%, pero alcanza el 23.1% entre los mayores de 65 años y se sitúa en torno al 18.9% en promedio. La diferencia relativa que muestra el gráfico es por tanto del 0.7 (13.8/18.9) y de 1.2 (23.1/18.9) respectivamente. Como se observa, las diferencias de edad en la composición del electorado socialista son ahora mucho más evidentes. De la misma manera, pero en la dirección opuesta, el apoyo a Podemos entre el grupo de 18-24 años (del 11.9%) es bastante mayor que en entre los de más de 65 años (apenas del 2.5%), y en promedio es del 7.9%. Las diferencias relativas son por tanto de 1.5 (11.9/7.9) y 0.3 (2.5/7.9) respectivamente.

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Una primera conclusión, por tanto, es que ahora en 2015 hay mayores diferencias de edad en la composición del electorado de diferentes partidos. En concreto entre los simpatizantes del PP y del PSOE sus apoyos proceden de personas de mayor edad, mientras que dentro del electorado de Ciudadanos y especialmente del de Podemos hay más jóvenes. Sin embargo, como se verá a continuación esto no sugiere que los jóvenes necesariamente apoyen más a Ciudadanos o a Podemos.

Los jóvenes no apoyan más a Podemos

El gráfico anterior podría llevar a pensar que los jóvenes votan más a Podemos, pero eso no es lo que sugieren los sondeos. El tamaño global de los simpatizantes es aquí el elemento clave. Si en el anterior gráfico se mostraban los apoyos en relación al promedio, en el siguiente lo que se representa son directamente los apoyos que recibirían según edad. Como se observa en 2008 y 2011 los apoyos a PP y PSOE eran bastante parecidos independientemente del grupo de edad. En las elecciones de 2015, sin embargo, los apoyos al PP y al PSOE son más numerosos entre votantes de edades avanzadas. Esto ya venía dándose desde hace unos meses. Kiko Llaneras con datos del barómetro de octubre del CIS mostraba hace unos días que el apoyo a PP y PSOE era más alto entre el electorado de mayor edad. En ese momento el PP tenía un 31% de simpatizantes entre los mayores de 64 años pero apenas un 11% entre los menores de 34. Estas cifras son prácticamente iguales a las de ahora. La novedad en definitiva no está en esta encuesta preelectoral, sino en estos comicios.

_apoyos_edad

Lo relevante de ambos gráficos, en definitiva, es lo siguiente. Por un lado resulta evidente que los mayores votan más al PP y los votantes del PP son más mayores en edad. Sin embargo, aunque los votantes de Podemos son más jóvenes, los jóvenes no votan más a Podemos. Si tomáramos al azar un simpatizando de Podemos es más probable que sea joven. Sin embargo, si tomamos un joven al azar con intención de votar, parece más probable que se decante por Ciudadanos o por el PSOE que por el PP o Podemos.

Los jóvenes se abstendrán menos que otras veces, pero más que los mayores

En momentos de cambio político como el actual, en el que se está reconfigurando del sistema de partidos, la intención de participar en las elecciones aumenta. Cuando el electorado percibe que su voto es especialmente relevante tiene más incentivos y motivación para votar. Además, si existen nuevas formaciones políticas es posible que decidan votar personas que en elecciones anteriores estaban descontentas y votaron nulo, en blanco o se abstuvieron. Por eso todo apunta a que el 20D la participación superará los niveles de 2008 (74%) y 2011 (72%).

En términos de participación también se observa cierta brecha en el comportamiento político según edad. La siguiente imagen representa para diferentes grupos de edad la proporción del electorado que declara que no irá a votar, es decir, que se abstendrá. Como puede observarse, entre los jóvenes hay ahora menos intención de abstenerse que en anteriores elecciones. Sin embargo, los niveles de abstencionismo siguen siendo aún más alto que el de otros grupos de edad.

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Estos datos sin duda defraudarán a quienes se muestren muy optimistas con el potencial renovador de los jóvenes en estas elecciones. Cuando tienen intención de votar, los jóvenes se orientan en mayor proporción a formaciones nuevas. El problema es que siguen votando comparativamente menos.

El electorado joven es menos numeroso

Otro elemento que invita a rebajar las expectativas sobre el potencial electoral de los jóvenes tiene que ver con su propia magnitud en términos demográficos. Si saltamos de las cifras de los sondeos y nos fijamos en la población con derecho a voto, lo que se observa es que comparativamente los jóvenes son un colectivo menos numeroso. Como se muestra en el siguiente gráfico con datos de la oficina del Censo electoral, los menores de 34 años apenas suponen un 22% del electorado, mientras que un cuarto de los electores son mayores de 65 años. En anteriores elecciones ya sucedía que los mayores superaban en magnitud a los jóvenes. Sin embargo, esta brecha en el tamaño del electorado ha agudizado más en los últimos años, probablemente por el envejecimiento de la población y la caída de la fecundidad de las últimas décadas. Con respecto a 2011 hay -280.396 electores menos en el grupo de 18-24 años, mientras que el grupo de mayores de 65 años hay ahora 1.663.826 electores más que en 2011.

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Teniendo en cuenta estas cifras a nadie debería sorprender que Mariano Rajoy se dé baños de multitudes entre jubilados, que Pablo Iglesias y Albert Rivera no duden en participar en debates online o promovidos en un ambiente universitario, ni que Pedro Sánchez haga guiños a ambas direcciones. Los incentivos electorales de unos y otros partidos son bien distintos respecto a la composición por edad del electorado. Pero más allá de las anécdotas sobre a quién traten de atraer para sí en esta campaña, lo relevante es que estas diferencias por edad tienen implicaciones sobre el tipo de políticas públicas que se elaboran (y probablemente se elaborarán). Como ya analizó Pau Marí-Klose, los asuntos de juventud han sido prioridades poco prioritarias en la agenda gubernamental en décadas pasadas. Ojalá no suceda lo mismo en el futuro.


11 comentarios

  1. Alatriste dice:

    Solo dos comentarios

    – ¿”Prioridades poco prioritarias”? ¿De verdad no se le ocurrió al autor una forma un poco más elegante de expresarse? Es algo incomprensible, sobre todo cuando al traducir al inglés no emplea “low-priority priorities” sino “short-shrifted priorities”…

    – Este pasaje merece comentario

    “Entre 1982 y 1993, con un desgaste de ocho puntos reales de voto (el voto real del PSOE pasa del 38 al 30 por ciento), el PSOE incrementa su apoyo electoral en seis puntos entre las personas de 65 y más años y en cuatro puntos entre las personas de 55 a 64 años”

    Y digo que merece comentario por que incluye una cierta… no sé si llamarlo distorsión, del mundo real que me parece extremadamente frecuente en este tipo de análisis, por no llamarla universal: Los autores asumen que ciertas políticas tienen éxito al convencer a los mayores de que voten a tal o cual partido, pero en mi opinión no dan la importancia que deberían a que esos mayores en general se convirtieron en votantes fieles de tal o cual partido cuando aún no lo eran. Los mayores de 1982 no eran los mismos que los de 1993.

    En otras palabras: los votantes de 60-70 años de 2015 son los treintañeros que le dieron mayoría absoluta al PSOE en 1982, y que auparon a AP-PP en lugar de UCD. Políticamente no han cambiado tanto con los años, votan casi lo mismo que votaban cuando eran jovenes y la diferencia es sobre todo porque se abstienen menos que entonces (por la experiencia, o porque ya no hay niños pequeños, o porque no importan los domingos cuando estás jubilado, o porque sobra tiempo para seguir la política…) Al menos eso me parece a mí, pero me encantaría un análisis que siguiera a una cohorte de votantes entre 1976 y 2015 a medida que envejece, elección tras elección, y averiguara si los partidos que votaba cambiaron y cuánto.

  2. Paco T. dice:

    Alatristre,
    Puedes comentarle directamente tus comentarios sobre el artículo que se cita al final del post:
    https://twitter.com/pmklose

  3. […] Cuatro gráficos sobre la brecha generacional el 20D […]

  4. […] electorat major de 65. Tanmateix, l’especialista en dades de Politikon, María Ramos, posa èmfasi en la importància de l’abstencionisme dels joves, un grup també numèricament menor. Aquest […]

  5. […] embargo, el especialista en datos de Politikon, María Ramos, pone énfasis en el abstencionismo de los jóvenes, un grupo también numéricamente menor. Este hecho invita a […]

  6. Tepeese dice:

    En el último gráfico, la primera barra no es comparable con las siguientes porque sólo abarca un rango de edad de 5 años.

  7. […] pierden una considerable cantidad de apoyos entre los jóvenes. Como muestra, estos gráficos de María Ramos en […]

  8. […] young people are more prone to abstain from voting, notes María Ramos, an editor at Politikon. And, while the new parties did well with voters up to […]

  9. […] embargo, sí parece que existe un efecto más marcado en cuanto a la composición por edad de los abstencionistas. Lo que sabemos es que en estas elecciones los jóvenes han mostrado más intención de participar […]

  10. […] los nuevos partidos no estaban calando entre los votantes mayores era algo que se manejaba en todas las encuestas, así que en cuanto aparecieron los resultados era fácil echar la culpa a un grupo […]

  11. […] encuestas, tanto PODEMOS como C’s han logrado atraer al segmento más joven del electorado (1, 2, 3), que no quiere oir hablar del PP ni del PSOE. Sin embargo finalmente no han logrado disolver […]

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