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¿”Niñas desaparecidas” en España?

31 Mar, 2015 -

Hace un par de meses, Luis Abenza escribía en esta serie (aquí) sobre el tema de las “mujeres desaparecidas” en Asia. La preferencia por hijos varones y sus consecuencias negativas sobre las niñas en algunos países asiáticos es bastante conocida. Lo que quizá no es tan sabido, es que este tipo de actitudes y comportamientos perviven en las familias de origen asiático emigradas a otros países, sugiriendo un fuerte componente cultural, y no sólo institucional o económico, como origen de estas prácticas.

Sin ir más lejos, existe evidencia de “niñas desaparecidas” entre ciertos grupos de inmigrantes en España. Los microdatos de partidas de nacimiento proporcionados por el INE permiten calcular el número de niños nacidos en España por cada 100 niñas, para la población total y también en función del país de nacimiento de los padres. La figura 1 muestra esta cifra para el periodo 2007-2012. En general, nacen unos 107 niños por cada 100 niñas en España, ratio parecido al de otros países desarrollados y considerado “biológicamente normal”. Las figuras son casi idénticas para las familias con ambos padres nacidos en España y aquellas con padres nacidos en el extranjero. Las dos últimas columnas muestran el mismo ratio entre recién nacidos con ambos padres nacidos en China o en India, respectivamente. Si bien el caso de China es muy similar a la media, las familias de origen indio tienen 117 niños por cada 100 niñas, muy por encima de los otros grupos. Esto sugiere algún tipo de manipulación consciente del sexo de la descendencia.

Figura 1Figura 1. Número de niños nacidos por cada 100 niñas por país de nacimiento de los padres, España 2007-2012. 
Fuente: Microdatos de nacimientos del INE.

Para ilustrar en más detalle el fenómeno, la figura 2 muestra de nuevo el número de niños nacidos por cada 100 niñas, esta vez por separado en función del número de hijos anteriores de cada madre. Presento los resultados para todos los niños nacidos en España, y también para los subgrupos de niños con ambos padres nacidos en China o en India, respectivamente.

Para el total de familias, el ratio de niños a niñas se mantiene constante y en torno a 107 para primeros, segundos, terceros y cuartos hijos. En el caso de China, las familias con dos o tres hijos anteriores tienen una probabilidad inusualmente alta de tener un hijo, con ratios de 116 y 122 entre los terceros y cuartos hijos. Pero el caso de India destaca de nuevo. Los padres indios con un hijo(a) anterior tienen 134 niños por cada 100 niñas. La cifra aumenta a 211 para los terceros hijos, y 237 para los siguientes. Un análisis de regresión confirma que estas desviaciones de la media son estadísticamente significativas.

 Figura 2Figura 2. Número de niños nacidos por cada 100 niñas, por número de hijos anteriores y país de nacimiento de los padres, España 2007-2012. 
Fuente: Microdatos de nacimientos del INE.

 

¿A qué se debe que la probabilidad de tener un niño aumente con el número de hijos anteriores? Si la mayoría de las familias con preferencia por hijos varones desea tener varios hijos, el sexo del primero no es tan importante. Pero conforme el número de hijos se acerca al número total deseado, aquellas familias que sólo han tenido hijas hasta el momento tendrían más interés en asegurarse un varón en el siguiente intento. Esto daría lugar a un patrón como el observado.

Los datos sugieren que al menos algunas familias consiguen “manipular” el sexo de su descendencia, aunque no revelan cómo. En principio, hay varias posibilidades, que abarcan el periodo previo a la concepción, el embarazo en sí, y el periodo posterior al parto:

  1. El sexo del bebé podría seleccionarse en el momento de la concepción, por ejemplo por medio de la selección del sexo en la fertilización in vitro. Sin embargo, estos métodos no son legales en España por motivos no médicos.
  2. Otra posibilidad sería el aborto voluntario selectivo, una vez se ha podido determinar el sexo del bebé.
  3. También se puede pensar que, si las madres embarazadas de niñas se cuidan menos, las niñas pudieran sufrir muertes fetales tardías con más frecuencia.
  4. Otra posibilidad sería que, a pesar de nacer un número parecido de niños y niñas, las niñas tuvieran una probabilidad más alta de no ser registradas oficialmente, o incluso de ser registradas como niños.
  5. Por último, podría ser que las familias embarazadas de niñas tuvieran una probabilidad más alta de salir de España antes del parto, por ejemplo regresando a su país de origen.

 

Es importante precisar que el método de “seguir teniendo hijos hasta conseguir un niño” NO puede generar el tipo de sesgo que he documentado en los datos. Dado que en cada embarazo la probabilidad de tener niño o niña es (casi) el 50%, esta práctica sólo daría lugar a niñas que tienden a tener un mayor número de hermanos que los niños, pero no afectaría al número de niños nacidos por cada 100 niñas.

De los cinco canales mencionados, el primero parece improbable por ilegal. El tercero se puede contrastar empíricamente ya que el INE registra las muertes fetales tardías, y la evidencia sugiere que no es importante. Por tanto, los métodos más probables son el aborto selectivo, niñas que no se registran, o la emigración selectiva. No he encontrado datos que permitan distinguir entre estas explicaciones potenciales empíricamente, pero me inclino a pensar que el método más común es seguramente el aborto selectivo. Los métodos de determinación del sexo durante el embarazo (ecografía, amniocentesis) permiten conocer el sexo de manera fiable a partir de las 16 semanas de embarazo (o incluso antes). Los datos oficiales de interrupciones voluntarias del embarazo muestran que entre un 3 y un 4% de abortos se realizan entre las semanas 17 y 20.

Para terminar, me parece importante notar que, dado que parece existir una fuerte preferencia por hijos varones entre ciertos grupos, puede haber un riesgo de que estas familias también inviertan menos en las niñas que en los niños después del nacimiento (es decir: que se esfuercen menos en su cuidado). En consecuencia, me atrevo a sugerir que los sistemas sanitario y educativo podrían prestar especial atención a las niñas con familias de origen asiático (indio en particular), para detectar posibles carencias o déficits a tiempo.