Economía

Notas rápidas sobre Google News y la compensación irrenunciable

18 Dic, 2014 - - @kikollan

“Creo que es una solución, como casi todas las que se dan en este terreno, discutible.” (José Ignacio Wert, en Jot Down)

Esta semana Google ha anunciado que cerrará Google News, su servicio de agregación de noticias. Lo hace en respuesta al polémico canon AEDE, también llamado Tasa Google, que el gobierno ha introducido en la nueva Ley de Protección Intelectual. Pero, ¿qué es lo que ha cambiado para Google News y similares?

De acuerdo con la nueva ley los agregadores de contenidos estarán ahora obligados a compensar a los editores de los contenidos que agregan. Es decir, Google News o Menéame pueden citar partes de un artículo de El País, El Mundo, El Diario, Jot Down o Politikon, pero deberán compensarles. La ley estipula además dos cosas también polémicas. La primera, que el derecho de los editores a recibir una compensación es irrenunciable. Y segundo, que esa compensación no será directa, sino que se hará efectiva a través de entidades de gestión de los derechos de propiedad intelectual.

La reforma ha recibido duras críticas desde su nacimiento, pero muchas veces con argumentos mal dirigidos. Creo que varias críticas se han usado como arma arrojadiza y no resisten un análisis sosegado; mientras que las verdaderas debilidades de la ley han recibido menos atención. A continuación repaso estas críticas y os planteo uno de los dilemas que rodean al canon irrenunciable.

¡Son visitas, estúpido!

Un argumento que se ha usado repetidamente ha sido decir que el canon es un mecanismo estúpido, que no beneficia a los medios generadores de contenido, porque «los medios obtienen mucho tráfico (e ingresos) a través de los agregadores». La idea es que si los agregadores no existiesen, todos los medios (El País, El Diario y Politikon) estarían peor que ahora. Sin embargo, eso no es necesariamente cierto.

Es verdad que cuando un medio deja de aparecer en un agregador pierde muchas visitas (lo sabemos porque ha habido casos). Además, los medios podrían decidir no ser agregados en Google News… pero no vemos que ninguno tome esa decisión. Por lo tanto, podemos asumir que en las condiciones actuales los medios prefieren ser agregados antes no que no serlo.

Pero, ¿y si no existiesen agregadores o pagasen un canon elevado? Lo anterior apenas nos dicen nada sobre estos otros escenarios. Es perfectamente posible que en un mundo sin agregadores algún medio estuviese mejor que ahora. Imaginemos ese mundo sin agregadores, asumiendo primero que el tráfico total no cambia (la gente sigue visitando el mismo número de páginas). Ahora los usuarios se verían obligados a explorar las fuentes originales, y como no podrían leerlos todos, tenderían a concentrar sus visitas en sus medios favoritos. ¿El resultado? Creo que habría más accesos a los medios más grandes. Es decir, que habría una transferencia de tráfico desde medios pequeños (que solo a veces tienen bueno contenidos y que por tanto son peores como portal) hacia los medios grandes (que tienen mucho contenido y harían las veces de agregador). Alguien puede decir que si no existiesen agregadores el tráfico total bajaría, pero no importa: los efectos redistributivos podrían hacer que hubiese medios ganadores. Es decir, quizás sin agregadores el conjunto de los medios estaría peor, pero es posible (¿probable?) que algunos medios estuviesen mejor.

En definitiva, el argumento «los medios obtienen tráfico de los agregadores y por tanto es absurdo que quieren ir contra los agregadores» no se sostiene porque no todos los medios estarían peor en un mundo sin agregadores o donde los agregadores pagasen un canon gravoso.

Tampoco resiste un argumento similar: «si eres un medio y crees que ser agregado te perjudica, simplemente elige no ser agregado». No se sostiene porque no hay nada incongruente en que un medio (i) elija ser agregado en las circunstancias actuales, aunque (ii) preferiría otra solución si pudiese acordarla (por ejemplo, prohibir los agregadores o imponerles un canon). Es este un dilema habitual de acción colectiva. Por ejemplo, en ausencia de regulación muchos “elegiríamos” trabajar por menos del salario mínimo. Pero no por ello decimos, «si no quieres trabajar por 5€ sencillamente no trabajes por 5€», sino que lo que decidimos fue prohibir trabajar por menos de cierta cantidad. Es decir, usamos las leyes para impedir un equilibrio que consideramos nocivo y posibilitar que emerja otro socialmente deseable.

El dilema de un derecho irrenunciable

En realidad, de las críticas al canon que conozco —que seguro que no son todas, dejadme aclararlo—, la que me parece más convincente es la que cuestiona que la compensación sea un derecho irrenunciable. La ley estipula que un medio no pueda renunciar a ser compensado por un agregador. La pregunta es si esa irrenunciabilidad tiene o no justificación.

La lógica detrás del canon se basa en asumir que los agregadores son competencia de los editores de contenidos, pero como no participan del esfuerzo creativo, su existencia (desregulada) desincentiva la actividad creadora. Por eso se les impondría una compensación, para hacerles partícipes del esfuerzo creador de los editores.

El problema de esa lógica es que no todos los editores ven como competidores a los agregadores de noticias. Como subraya la Autoridad de Competencia (CNMC) en un informe, existen editores que “consideran, sin ambigüedad, la agregación beneficiosa para sus intereses”. Es el caso de muchos medios pequeños que piensan que ser agregados es provechoso. De hecho, por este motivo la Autoridad de Competencia afirma que la compensación nunca debería contemplarse con un carácter irrenunciable.

El argumento de Competencia es que cada uno de los medios, al tener diferentes intereses, deberían poder negociar con los agregadores en los términos que desee. Decidir, en definitiva, si quiere ser compensado y con qué cuantía. Es más, llegado el caso, un agregador hasta podría cobrar a los medios por agregarlos, si ese acuerdo les resulta favorables a ambas partes.

Pero, ¿existe algún argumento para impedir estas negociaciones? ¿Cuándo se considera que un intercambio debería no ser negociable? La única justificación que conozco es impedir que una de las dos partes ejerza un poder excesivo. Por ejemplo, si quisiéramos evitar que un agregador con gran poder negociador impusiese sus términos a los medios (como parece que ha ocurrido en Alemania). En ese caso, los defensores del canon argumentan que hacer la compensación fijo e innegociable es la única forma de impedir que una parte abuse de su poder. Es un argumento similar al que impide clausulas abusivas en un contrato laboral —como que alguien acepte trabajar por cantidades míseras o durante setenta horas cada semana—, o que declara ilegales los préstamos a tipos de interés de dos dígitos.

Y es aquí donde, a mi juicio, tenemos un dilema central al canon. Por un lado, debemos valorar si los agregadores tienen un poder excesivo en su negociación con los medios, y si consideramos que eso es indeseable socialmente, lo que justificaría una compensación irrenunciable. Y al mismo tiempo, debemos escuchar lo que argumenta Competencia: que será ineficiente determinar una compensación a priori, general y prefijada, si resulta que diferentes medios tienen diferentes intereses. Y ese es, precisamente, el caso de grandes y pequeños generadores de contenidos. Mi impresión es que los grandes quizás sí puedan ver a los agregadores como su competencia, mientras que los medios pequeños, nuevos o emergentes tienen con ellos una relación más bien de simbiosis mutualista.

 

PS. Hay bastante que decir también sobre que sea una entidad de gestión quien se encargue de recaudar las compensaciones. A priori es una solución que no me gusta, anque desconozco como de prácticable es un cobro sin intermediarios. En realidad hay más que decir sobre otros aspectos de la ley, pero con estas notas solo pretendia discutir dos o tres de los argumentos más repetidos.