Economía & Política

Mochilas, contratos y reformas laborales

14 Nov, 2014 - - @egocrata

La propuesta de reforma laboral del BBVA ha levantado algo de polvareda. También ha sido recibida con titulares bastante tontos, como El País describiéndola como una manera de abaratar el despido. Tiene mérito que Público, que no acostumbra a ser demasiado ecuánime al hablar de reformas laborales, tenga una descripción mejor y explique los antecedentes.

La idea básica es bastante sencilla:  cada trabajador es beneficiario de una cuenta de prestación por desempleo. El empleador haría aportaciones a esa cuenta, con el empleado pagando una parte. Si el empleado es despedido, podría rescatar su prestación de esa cuenta (complementada por el estado en caso de ser necesario); si decide no hacerlo, o no la necesita, al final de su vida laboral esa cuenta se incorporaría a su pensión.

Si el lenguaje os suena familiar, es porque lo he sacado de aquí; es un modelo de contrato (casi) único con mochila austríaca. Kantor tiene una explicación fantástica de este modelo de hace un par de años. Es una idea estupenda, no hace falta que lo diga; podéis leer mucho más sobre por qué tiene sentido y como funcionaría a la práctica en nuestra página sobre el contrato único.

Lo que me ha parecido interesante de la propuesta, además de la idea en si misma, ha sido la reacción del PSOE. Dejando de lado el detalle que el mismo nombre de la propuesta debería ser una pista para los portavoces del partido que este modelo sí se aplica en algún país ahí fuera (pista: está en los Alpes), el rechazo frontal es una muestra de la miopía persistente dentro del partido respecto a nuestro mercado laboral.

El principal motivo que las desigualdades se hayan disparado en España no es que los ricos estén llevándose todo el dinero, sino que el tercio de la población que vive en el lado precario de nuestro mercado laboral se ha empobrecido a marchas forzadas. Sé que nos repetimos en este punto, pero la dichosa dualidad entre indefinidos y temporales está en el centro tanto de muchas de nuestras miserias sociales y económicas como del enorme boquete que ha abierto Podemos en el sistema de partidos español. El precariado en España está hasta las narices de comerse todas las tortas en esta crisis, y está abandonando al PSOE (y a IU) a marchas forzadas. Los socialistas pueden no estar de acuerdo con esta propuesta en concreto, por mucho que sea más redistributiva, justa, equitativa y eficaz que el patético sistema actual y sus espantosas cifras de paro. Lo que no pueden hacer es esconder la cabeza bajo el ala y seguir sin dar señales claras que no sólo entienden el problema, sino que además quieren hacer algo para solucionarlo. A estas alturas de la película ya ni me importa qué narices propongan, pero es hora que se den cuenta de una vez que el voto que están perdiendo hacia Podemos es el de las víctimas de nuestro mercado laboral, y que tienen que responder a esas demandas.

Probablemente eso no incluya darle la razón al departamento de estudios de un banco (gracias, BBVA, por haber convertido una idea estupenda en tóxica), pero ya va siendo hora que empiecen a salir de su letargo, en vez de ir por el mundo eliminando vocales.