Política

De la corrupción en España

28 Oct, 2014 - - @kanciller

Ya se ha extendido la idea de que España está ante su propia tangentópolis, un escándalo de corrupción que salpica a todos los partidos e instituciones. Si se sigue el paralelismo, sería la misma crisis política que deslavazó el sistema italiano y terminó con Berlusconi en el poder. Sin embargo, esta problemática no es ni mucho menos nueva aquí. De hecho, lleva con nosotros muchos más años de los que queremos aceptar, solo que ahora se combina con un malestar y una penuria que sí que no tienen precedentes. Algo que, sin embargo, no es tan diferente de las crisis que se vivieron en muchos países de América Latina durante los ochenta.

En Politikon llevamos casi desde que existimos hablando de este tema e intentando discutir sobre las medidas que pensamos más provechosas para atajar esta situación. Hemos intentado aportar algo de lo que nos dice la evidencia empírica sobre el tema, siempre partiendo de la idea de que es posible acabar con la corrupción endémica que sufrimos en España. Eso sí, como hoy nos recuerda Victor Lapuente, algo que será posible si nos fijamos sobre todo en los incentivos. No basta con encerrar al político corrupto de por vida, hace falta que ser corrupto deje de ser una forma de ganarse la vida.

En esta entrada sintetizo algunas de las cuestiones que hemos planteado:

1) – Una tertulia especial el 3 de febrero de 2013 para hablar sobre todo de corrupción en España: causas, consecuencias, formas, motivos y repercusiones electorales. Tendremos la enorme suerte de contar con invitados de excepción, todos ellos trabajando en investigaciones sobre corrupción y calidad de gobierno: Víctor Lapuente, Pablo Fernández y Jordi Muñoz. Las lecturas académicas que recomendamos aquí.

2) Jorge Galindo nos recordaba que hace falta que aceptemos que si no cambiamos el sistema volveremos a caer. Esto implica reformar las Administraciones, sus formas de financiación, reforzar los controles anticorrupción dentro de las mismas (sin obsesionarnos con sobre-legislar), abrir los partidos a la competencia interna y favorecer medios de comunicación más independientes de los poderes públicos. Tenemos que hablar de reformas, no de caras.

 3)Una presentación de Kiko Llaneras sobre cómo la corrupción es una preocupación crecienteDurante una década la corrupción no fue considerado uno de los problemas principales. Sin embargo, desde 2009 hasta hoy los ciudadanos le han dado una importancia creciente, hasta el punto de que hoy es uno de los tres problemas más graves para el 40% de españoles.

4) – En otro artículo se trata cómo los medios en España, aunque puede que no estén más polarizados que en otros países, sí tienen una relación (de dependencia o no, es otra cuestión) más estrecha con los partidos, y sirven más habitualmente como altavoz al servicio de los mismos. Eso dificulta la investigación independiente y coincidente entre varios medios de distinto sesgo ideológico.

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 5) – En este post muestro cierto escepticismo con la idea de que “abrir los partidos” permita atacar la corrupción. Incluso en un sistema bipartidista. Cualquiera que sea el mecanismo defendido – primarias o sistema electoral – la idea es que si potenciamos la competencia – interna o externa –  habrá menos incentivos para la corrupción. Pero a mi juicio con ninguno de los dos mecanismos daríamos en el clavo. En mi opinión depositamos demasiada responsabilidad en el votante. Probablemente, controles horizontales serán más eficaces.

6) – ¿Realmente estamos midiendo bien el castigo electoral a la corrupción? Aquí Roger Senserrich se hace eco de un artículo que apunta que cuando hay casos de corrupción los votantes no cambian su voto, sino que son más propensos a abstenerse. No solamente eso, el electorado de ambos partidos es más propenso a quedarse en casa, no sólo los que antes apoyaban el gobierno.

7) – Una reflexión sobre el sistema de oposiciones en España y cómo nos vendría bien afinar los instrumentos de reclutamiento de la función pública. Igual que hablamos de más incompatibilidades entre política y administración, hay que ver cómo escogemos a nuestros servidores públicos para hacerlo de la mejor manera posible.

8) – En esta entrada hago un repaso a algunas directrices sobre cómo hacer una buena reforma de la administración local, principal foco de nuestra corrupción. Tener más entidades locales puede aumentar la corrupción, pero si se hace este elemento condicional a su nivel de autonomía fiscal, en vez aumentarla la reduce. Por el contrario, el número de niveles administrativos que haya en el país no tiene efecto.

 9) – Aquí Jorge Galindo sobre la ley de Transparencia y su escasa ambición. Esta Ley, por descontado, no toca para nada el control real sobre los cargos altos y medios de las Administraciones. En definitiva, con esta nueva norma nada habría cambiado en los males que ha venido sufriendo en los últimos tiempos. De hecho, como Senserrich apunta aquí las leyes de transparencia, por sí solas, no sirven absolutamente para nada.

10) – Roger Senserrich nos hablaba de cómo las élites ministeriales de algunos países siguen las leyes a rajatabla, aunque incumplirlas no tenga consecuencias. Las nuestras no. Este hecho, traído a raíz del suceso de la multa a Esperanza Aguirre no tiene pinta de ser algo aislado.  Es decir, cómo las élites políticas españolas a veces parecen incapaces de entender el Estado de derecho.

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 11) – Silvia Clavería señala aquí que los/las ex-ministros que consiguen tener una posición en el sector privado no son mayoría. Pero aunque sólo un 15 % de los representantes en el gobierno terminan nombrados en estos puestos, siempre planea la sombra de la sospecha de la corrupción (ya sea para comprar o pagar favores)

12) – Consejos para entender el modus operandi de los corruptos, por Roger Senserrich. Básicamente, algunas pistas como no dejar cosas por escrito o usar testaferros. Toda una visita a la sociología de la corrupción en España.

13) – Una síntesis en Jot Down sobre cómo atacar la corrupción, sus causas y sus implicaciones. En un contexto de devaluación interna tras una burbuja inmobiliaria, tremendamente doloroso y que está repercutiendo sobre todo en las rentas del trabajo y precarios, la corrupción tiene un coste de oportunidad si cabe más sangrante

14) – El origen de muchos de los casos de corrupción es un problema difícil de solucionar, no solo en España sino en cualquier contexto democrático: la financiación de los partidos. La relación del dinero con el poder nunca ha sido sencilla.

15) – En La Urna Rota, el capítulo tres sobre las causas, y el ocho sobre posibles reformas para atajarla.

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