Política

La elección directa de los alcaldes

3 Jul, 2014 - - @kanciller

El Partido Popular, en lo que se supone que será una batería de medidas de “regeneración democrática”, ha decido pasar de las propuestas genéricas a una reforma concreta: la elección directa del alcalde. Esta idea no es totalmente nueva ya que el propio PP la llevaba en su programa electoral bajo la idea clásica de “que gobierne la lista más votada”. Hasta el PSOE intentó impulsar una reforma parecida en la primera legislatura de Zapatero, aunque terminara dándolo por imposible y en su pasada conferencia política no saliera adelante. Sin embargo es ahora, justo en el momento en que sondeos apuntan que el PP podría perder municipios importantes merced de gobiernos de coalición, cuando Mariano Rajoy plantea la medida con una oferta al nuevo dirigente del PSOE para consensuarla.

Hay que empezar por aclarar que el Partido Popular podría perfectamente cambiar el sistema electoral municipal en solitario. Bastaría con una reforma de la LOREG y, si fuera necesario, de la Ley de Bases del Régimen Local, con lo que para la modificación de ambas normas no necesitan más que la mayoría absoluta en el Congreso ¿Optarán los populares por esta vía si no hay acuerdo en línea de lo que podría estar planteando para el sistema electoral madrileño? ¿Se avendrá el PSOE a pactarla? Aún no lo sabemos, pero antes de ponernos con simulaciones sobre cómo podría quedar el mapa local de aplicar la reforma os propongo que repasemos cómo funcionan los sistemas municipales en otros países y cómo podría aplicarse en el nuestro.

Los sistemas electorales municipales en Europa

Los sistemas electorales a nivel municipal no han recibido demasiada atención por parte de los especialistas y es una pena porque ofrecen una gran variedad tanto entre países como en función de los habitantes del municipio. Para echar un vistazo a vuelo de pájaro de los sistemas de nuestro entorno me he basado en este artículo de Der Kolk el cual los clasifica para Europa Occidental. Es de 2005, luego puede haber habido cambios en algunos países, pero en general los sistemas electorales suelen ser estables así que podemos fiarnos de la información de la tabla siguiente:

concejales

Como puede verse en la primera columna, algunos países tienden a ser homogéneos en sus sistemas (como Dinamarca o Irlanda) mientras que otros presentan variaciones importantes ya sea por número de habitantes o, como pasa en Alemania o Reino Unido, en función del estado o región. En la segunda columna se incluye la información sobre el sistema electoral en general. La mayoría simple (excluyendo los sistemas corregidos de länder alemanes) tan solo se emplean en Reino Unido, siendo electo el concejal que obtiene la mayoría de los votos en los wards. Sin embargo, ni siquiera esto es así en todos los municipios ya que los de mayor tamaño emplean voto único transferible o distritos multinominales (con más de un escaño) en la elección local.

Lo cierto es que en la mayoría de países se emplea un sistema proporcional como el nuestro – por más que no en todos sean con un modelo de strong mayor, el debate que se sigue evitando. Lo que sí tiene más variedad es el tipo de las listas. En las siguientes dos columnas se indica si a la hora de realizar el escrutinio tiene centralidad la lista, el candidato o ambos y el número de votos de los que se dispone. Como se ve en el caso de Portugal y España, con listas cerradas y bloqueadas, solo importa el partido. Los sistemas con listas flexibles, como Austria, Holanda, Suecia, Dinamarca o Finlandia permiten votar al partido directamente o bien dentro de la lista, a veces con opción de marcarpreferencias ordinales, a veces con preferenciales discretos. En algunos sistemas hay umbral de votos para ser elegido concejal, como en Suecia, pero en otros como Dinamarca no lo hay y simplemente salen votados en función de su número de votos preferenciales.

En algunos länder de Alemania o en Noruega también hay sistemas proporcionales, pero tienen listas abiertas y se dan los mismos votos que cargos a elegir en la asamblea – tantos elijo, tantas opciones puedo marcar. Hasta es posible realizar voto acumulable, lo que hace que el orden en la lista juegue un papel muy marginal. En esta línea el caso de Irlanda (también del Norte) es el único de nuestro entorno que tiene voto único transferible, con lo que se puede marcar el orden de todos los candidatos y son elegidos en función de si han obtenido una cuota, transfiriéndose los votos entre candidatos en un complejo sistema de recuento.

Finalmente, la otra gran familia son los sistemas de “bonus” proporcionalizado o proporcionales “mayoritarizados”. Estos son los sistemas que se emplean en la mayoría de municipios de Francia, Italia y Grecia. Según este modelo el partido ganador obtiene siempre, como poco, la mayoría absoluta de representantes en el pleno. En Francia, antes de 1982, el partido que ganaba el mayor número de votos (a dos vueltas si no llegaba a la mayoría absoluta y al menos el 25% del censo) obtenía todos los concejales del municipio. Actualmente se sigue el mismo procedimiento de voto pero los partidos vencedores consiguen la mayoría absoluta de los escaños y el resto se reparte de manera proporcional.

Italia también es de esta familia pero con un sistema algo diferente, ya que allí se puede votar tanto la composición de la asamblea municipal como el presidente de la cámara. Ambos se votan separadamente pero están asociados. Dependiendo del resultado para el presidente (que vencer con una o dos vueltas en municipios; a una sola en pequeños) y de los concejales obtenidos por su lista (o listas asociadas), se bonifica a estas últimas con los concejales necesarios para asegurar la gobernabilidad.

De posibles reformas para España

De momento no tenemos mucha idea sobre el tipo de diseño que se está pensando, pero parece intuirse que es un cambio de sistema proporcional a uno con “bonus de mayoría” como el de los últimos países que he descrito. No creo que se esté pensando en un modelo anglosajón, así que lo voy a descartar de entrada.

Si la estrategia es que gobierne la lista más votada, se puede aplicar de manera burda el sistema francés a una sola vuelta; el partido ganador obtendría inmediatamente la mayoría absoluta de los concejales en el municipio y el resto se repartan de acuerdo a los votos obtenidos por cada partido. Lo que parece más razonable es emplear el sistema francés actual, con sus dos vueltas en caso de que no haya mayoría absoluta. La otra vía es el modelo italiano, que da un voto para el alcalde y otro para los concejales. Es decir, algo así como un modelo presidencialista a nivel local. Sin embargo, en el caso de este país hay una vinculación entre ambas listas que le da mayoría al partido del presidente. Lo contrario puede implicar que haya diferencias entre el color político de alcalde y pleno, lo que haría la gobernabilidad difícil y, a menos que se redujeran las atribuciones de este último, podrían terminar llevando de nuevo a coaliciones de gobierno.

En cualquier caso, pese a que todavía tenemos que ver el contenido de la reforma ya me parece criticable por muchas razones.

Primera, porque es una reforma improvisada. No tenemos ni idea de qué se pretende y ni siquiera existe una comisión de estudio, solo se atrapa al vuelo una idea genérica sin plantear un modelo serio como base para negociar. Parece la típica estrategia de desviar la atención. Segundo, no es una reforma orientada a objetivos: no tenemos ni idea de lo que pretende resolverse mediante la elección directa de los alcaldes. Más bien sabemos que es una reforma única y exclusivamente encaminada a evitar un tipo de gobiernos que se consideran indeseables (de momento a nivel local): los de coalición. Además,  veta totalmente cualquier mecanismo de listas desbloqueadas o personalización de las candidaturas. Lo único que hay es la vocación de hacer el sistema más mayoritario sin necesariamente pensar que eso vaya a hacer “más cercano” al alcalde a sus ciudadanos o más legítimo en términos de apoyos electorales. En todo caso, no es el primer intento. Ya hubo el de la reducción del 30% de concejales.

Evidentemente, la crítica más clara es que es un debate electoralista. Lo es porque se ha planteado a pocos meses de las elecciones locales y cuando los sondeos apuntan que el partido en el gobierno puede perder plazas importantes. Lo es porque se reconoce que el Partido Popular no es capaz de pactar con esos “partidos pequeños” que se podrían alíar contra él y, por lo tanto, solo busca sesgar el sistema en su favor. Pero además, es una reforma que ni siquiera es respetuosa con la pluralidad local, mucho más fragmentada y rica que el nivel regional y nacional. Más aún ¿Se es consciente de las implicaciones de segundas vueltas o mayorías instantáneas en territorios donde hay más de un eje de competición como Cataluña o País Vasco, donde la agregación es más complicada?

En cualquier caso, esta reforma es lo suficientemente trascendente – es todo un cambio de modelo – como para merecer una discusión calmada. Que aparezca ahora en la agenda es tirando a inoportuno ya que es complicado no entender que va, igual que en Castilla La Mancha, a vestir con ropajes de regeneración lo que es manipulación electoral  pura y dura.