Política

La madre de todas las elecciones

7 May, 2014 - - @kanciller

El próximo día 25 de mayo tenemos elecciones europeas. Sin embargo, como esto es poco reto para los belgas, han decidido hacer concurrentes sus elecciones federales y regionales esa misma jornada. Así, aunque uno pueda intuir que quizá haya baja participación electoral en algunos países, desde luego el voto obligatorio y los importantes premios en juego harán que los 10 millones de belgas acudan en masa a las urnas. Esta particular alineación de elecciones tendrá lugar la segunda vez desde 1999. Según la constitución belga, las legislaturas regionales tienen una duración máxima de 5 años, mientras que las federales eran de 4. Eso ha cambiado con la sexta reforma institucional de octubre de 2011. Ahora la legislatura federal se ha extendido en un año virtud del “Acuerdo Pajarita” (en clara alusión a Di Rupo) porque hay el mandato de que las elecciones de ambos niveles sean concurrentes. Una anomalía más, en perspectiva comparada, del modelo federal belga.

Hacer elecciones concurrentes es algo que conocemos bien en nuestro país. Las elecciones locales y autonómicas de vía lenta lo son (salvo que haya avance en alguna autonomía, y no en todos los casos afrontan una legislatura completa). Además, por razones estratégicas hemos visto como algunas andaluzas (véase 1996) se han hecho concurrentes con las Elecciones Generales al adelantarse la convocatoria. La lógica electoral es evidente y remite a lo que llamamos “contaminación” entre arenas electorales. Cuando los ciudadanos se enfrentan a varios comicios el mismo día, muchas veces tienen dificultades para identificar el nivel por el que están votando. El resultado es que la ciudadanía sea más proclive a usar la misma papeleta para todos ellos, normalmente mirando al nivel que considera más importante (el federal/ nacional).

Este hecho tiene dos implicaciones. Por un lado, empeora la rendición de cuentas; el destino de todos los niveles queda más asociado entre sí, lo que hace que muchos voten al margen de la mejor o peor gestión del nivel regional o local. Se juega al despiste con el elector. Por el otro lado, se tiende a generar más congruencia entre los niveles de gobierno, es decir, que hace más probable que haya mayorías semejantes. Esto último viene por el efecto de los conocidos “coattail effect”. En Estados Unidos está bastante estudiado que la elección presidencial arrastra consigo el voto a numerosos congresistas simplemente porque son del mismo partido (y que van, literalmente, “agarrados a la cola del abrigo presidencial”).

Lo que los políticos belgas tienen en la cabeza es precisamente esto, la congruencia entre niveles de gobierno. Hay que pensar que el federalismo belga, además de caótico, es un modelo cooperativo que depende de mayorías inter-gubernamentales que pueden ser muy diferentes. De hecho, tener sistemas de partidos desconectados, con competidores diferentes a cada lado de la frontera lingüística, no ayuda. De ahí la reforma en cuestión. Tras la experiencia de los 541 días sin gobierno se ha buscado incentivar un voto “alineado” entre niveles para conseguir mejorar la gobernabilidad del país. Eso sí, ahora las legislaturas serán mucho más largas, sin que haya más comicios interpuestos que los provinciales y los locales hasta 2019. No habrá la posibilidad de elecciones intermedias en los que los partidos del gobierno pueda ser, potencialmente, premiados o castigados, con lo que los partidos que se queden en la oposición van a tener por delante una travesía en el desierto particularmente larga… Buen acicate para que quieran participar del ejecutivo.

 

candidates

 

Un componente que puede atenuar este efecto de “contaminación” que parecen perseguir los partidos belgas es la relativa personalización de su política. El sistema de listas flexibles que permite marcar candidatos dentro de la papeleta (la operativa es compleja, la dejo para otro momento) hace que las caras que van en el cartel sean relevantes. Aproximadamente un 70% del electorado belga usa el voto preferencial – aunque a veces para votar al cabeza de lista – por lo que quizá el voto congruente entre europeas, regionales y federales puede quedar más atenuado. Si te importa más la persona que otra cosa, puedes cambiar fácilmente de lista entre tipo de elección. De hecho, si miráis la foto los candidatos de arriba se encargan bien de recordar su número en la lista… ¡Y el nivel por el que compiten!

Respecto a España, creo haber escuchado a algunos la idea de convocar todas las elecciones a la vez. Si el principal argumento que se aduce es el económico, me parece un poco pobre; podemos perder la ventaja que da controlar a cada nivel de gobierno por lo que hace con su convocatoria electoral oportuna. Es verdad que estar votando continuamente suele extenuar a la población – comicios muy seguidos suelen deprimir la participación – pero hacerlo cada dos años a algún nivel no parece un esfuerzo desmesurado. Es verdad que, como en Bélgica, los niveles de gobierno interactúan también en España y hay quien dirá que es mejor tener todo del mismo color para poder hacer más reformas pero quizá este gobierno es un contra-ejemplo.

Más aún, no olvidemos que una de las ventajas de la descentralización (incluyendo el denostado pero mayoritariamente aprobado Estado de las Autonomías (p.24)) es el control y dispersión del poder. Que haya gobiernos de diferente color entre niveles también es una manera de asegurarse de que ninguno se pasa de la raya. El sistema político belga puede, en cierta medida, apostar menos por este control. La rendición de cuentas es entre partidos, que llegan a acuerdos parlamentarios y se ven forzados a gobernar en coalición. Sin embargo en España, con un sistema con tendencia bipartidista mucho más acusada (al menos hasta ahora) tener colores diferentes entre niveles puede ser un buen contrapeso desde una lógica federal.

En Bélgica han apostado por tener el 25 de mayo “la madre de todas las elecciones”. ¿Optará Rajoy por hacer lo mismo y convocar elecciones concurrentes en mayo de 2015? Probablemente dependerá de si hay algún dato económico que vender aunque, conociendo al personaje, las jugadas políticas que requieren un rápido manejo de los tiempos no van con él. Sin embargo ¿habrá andaluzas o catalanas concurrentes? Eso quizá sea más probable. Pero bueno, volvamos a las elecciones al Parlamento Europeo, que son las que tocan en apenas unas semanas.

Terminar solo con un apunte;  si os creéis que en España ningún partido está hablando de Europa, imaginaos en Bélgica.

 

Nota: Nosotros también tuvimos nuestras “súper elecciones” el 10 de junio de 1987 y el 13 de junio de 1999. Entonces se votó de manera simultánea las europeas, autonómicas y municipales, lo que nos hizo tener de las participaciones electorales más altas  de nuestros comicios al PE, el 68.52%, siendo de 63.5% en las segundas. Da una idea del efecto de arrastre de hacer elecciones a la vez (en las elecciones de 2009 fue del 44.9%).