Poder, capital, distribución y democracia

El nuevo libro del economista francés Thomas Piketty (Capital in the XXI Century por su título en inglés) es ya probablemente el trabajo más comentado de la disciplina desde, al menos, el Why Nations Fail? de Acemoglu y Robinson (A&R en adelante). Las ideas ofrecidas en ambas obras no son independientes de la otra, aunque a simple vista lo parezcan. Es más: me atrevería a afirmar que, puestas en contraste y con la siempre inestimable ayuda del trabajo de Przeworski, sirven para iluminarse mutuamente.

Según A&R, no hay nada como la democracia liberal para estimular el crecimiento sostenido de una nación (pdf). La existencia de instituciones políticas inclusivas garantiza el respeto de los derechos de propiedad, lo cual a su vez favorece la innovación y la competencia en el mercado. En esta historia el motor de crecimiento es la combinación entre tecnología y competición libre. El motor se gripa si uno introduce un agente con un poder suficiente como para poner en duda los derechos de propiedad del resto de actores. El asunto es que ésa sería la tendencia habitual de cualquier agente en fase de crecimiento: intentar eliminar la competencia y acaparar el máximo porcentaje del mercado posible. La acumulación de capital es el camino más rápido para llegar a esta cumbre, desde la cual es posible capturar las instituciones políticas. Dicha acumulación se da particularmente en países donde la competencia está menos regulada: la escala nos ayuda a crecer, pero también puede poner en peligro el sistema. La consecuencia individual de la espiral de concentración es la acumulación de capital en manos de una élite que tiene todos los incentivos del mundo para intentar controlar las instituciones políticas de las cuales depende el nivel de regulación sobre su proceso de acumulación. Nos encontramos, pues, con la siguiente paradoja: la competencia favorece la concentración, no la evita, a no ser que el Estado se encargue de parcelar los derechos sobre el mercado interviniendo en la interacción. El camino más directo es la regulación de estos derechos antes de que la interacción tenga lugar. Este tipo de medidas, necesarias para evitar la dominación de sectores por parte de empresas particulares (monopolios, oligopolios, cartelización, etc), no evita sin embargo que determinados actores puedan acumular capital de manera desmesurada. Para controlar dicha posibilidad necesitamos mecanismos de redistribución.

La conclusión dista de ser nueva: el capitalismo y la economía de mercado son instrumentos formidables para crear riqueza y prosperidad. La democracia liberal, la propiedad privada y el Estado de Derecho se adaptan como un guante al manejar dichos instrumentos. Pero éstos tienen en sí mismos la semilla del diablo de la adquisición de poder desmesurado a través de la acumulación de capital. Con un trabajo estadístico encomiable, Piketty y sus colaboradores vienen a mostrar que los años dorados desde el fin de la II Guerra Mundial hasta la crisis de 1973 no son sino una excepción dado su pronunciado descenso de la desigualdad. Un valle de concordia, por así decirlo. Desde 1973 la tendencia es claramente al alza. Y lo es, argumenta Piketty, porque las rentas del capital están creciendo a un ritmo más rápido que la economía en su conjunto. El capital le está ganando la partida al trabajo, como ya pasó tras la Revolución Industrial.

Volvamos a la paradoja encerrada en A&R: ofrecer el mismo poder de intervención política a todos los actores ayuda a mantener la competencia económica viva y dinámica, pero ese mismo dinamismo empuja a los ganadores en cada ronda a acumular más y más poder de mercado en la siguiente, que se traduce en capital. De hecho, A&R no entran a explicar en ningún momento por qué la democracia se sostiene a sí misma. En su historia, la competencia política simplemente es virtuosa en algunos lugares y no en otros. Las élites son competitivas en ciertos países y extractivas en otros. Según Piketty, las élites mundiales tienden (digámoslo así) a la extracción en tanto que su capacidad de acumular capital está por encima de su generación de crecimiento. Es por ello que considera necesario necesario tasar al capital, establecer un impuesto sobre sus rentas. Mi interpretación es que este sistema ayudaría a restablecer un balance de poder político que es de hecho imprescindible para que funcione el círculo virtuoso de A&R. Si la desigualdad escala a cotas demasiado altas y un grupo de individuos dispone de capital suficiente, quien puede se aprovecha para forzar las reglas del juego. Desaparecen los incentivos a la innovación y a la mejora de la productividad y con ello se pasa a un equilibrio de tipo nocivo.

La derivación de todo esto es relativamente sencilla: para que la democracia liberal funcione con el capitalismo es necesario embridar el sistema. Controlar la acumulación de peso sobre un lado u otro de la balanza para evitar que una sola parte de la sociedad sea capaz de capturar a las instituciones, cerrando vías al mantenimiento de la competencia y al respeto de la propiedad privada y sus frutos. El problema, por supuesto, es que las bridas al mercado son un abuso sobre la propiedad privada: los impuestos tienen un efecto neto negativo sobre la actividad económica, etcétera.

Es un dilema un tanto absurdo, pero muy real: no podemos dejar la competición política y económica a su libre albedrío porque las desigualdades tensarían los mecanismos fundamentales. Tampoco podemos controlar la lucha para no dar demasiadas herramientas a un lado para imponerse sobre el otro. La mezcla de democracia y capitalismo es por tanto un sistema en teoría inestable, pero en la práctica ha dado los mejores resultados (en crecimiento y en redistribución) que ha conocido el ser humano. El equilibrio se halla en una estrecha pero alcanzable gama de grises en la cual los impuestos no son abusivos pero tampoco resultan exiguos y la competición política está limitada pero las opciones son suficientes como para satisfacer moderadamente las opiniones de la gran mayoría de la población. Esto es: una economía de mercado regulada.

Así es como nació la socialdemocracia: de la convicción de que la expropiación mayoritaria no era ni posible ni beneficiosa para la clase obrera europea, pero un cambio era igualmente necesario. El pacto entre obreros y clases medias se hizo para frenar los pies a la acumulación de capital sin eliminar al mercado, con su mecanismo basado en precios y competencia, como el sistema primordial para asignar recursos. Llegado el punto de crisis, la revolución keynesiana fue un compromiso, como decía Przeworski en su Capitalism & Social Democracy, mediante el que se ofreció un aparato teórico para sacar al mundo del hoyo de la depresión sin comprometer la propiedad privada. De ese mismo libro vale la pena rescatar esta joya de cita:

Let us now compare different tax systems. When the nominal tax rate on profits is low, the tax system has the effect of keeping the after-tax rate of profit high- independent of the rate of investment.Such a tax system rewards wealth, not investment. It may provide an incentive to invest, but it provides no assurance. It imposes no penalties on unproductive uses of profits. Hence, lowering the nominal rate of taxation of profits is the program of business. Owners of capital are then free to do whatever they find in their self-interest without any control.

Lo que Piketty propone no es gravar los beneficios, sino directamente las rentas del capital, pero el objetivo final es el mismo: mantener el equilibrio entre capital y trabajo. Para mí, esto es necesario por dos razones: obtener un nivel de distribución justo y aceptable, y mantener los delicados mimbres que sostienen la democracia liberal entre la competencia perfecta y el oligopolio despiadado. Este siempre ha sido el reto de la socialdemocracia, y lo sigue siendo hoy. Queda por ver si sabrá estar a la altura.

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32 Responses to Poder, capital, distribución y democracia

  1. Gorgias Marat 3 abril, 2014 a las 11:19 #

    Es curioso, que sobre esto ya escribió otro gran pensador que llego un poco a las mismas conclusiones respecto a la paradoja que supone que para que exista crecimiento es necesario dar incentivos temporales al monopolio de la innovación tecnológica, pero al mismo tiempo cuando ese monopolio es excesivo, consigue justamente lo contrario. Incluso el título del libro gira entorno a las ideas que reflejas.

    http://www.amazon.com/Capitalism-Socialism-Democracy-Joseph-Schumpeter/dp/0061561614/ref=la_B000AP9F38_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1396516282&sr=1-1

    • Jorge Galindo 3 abril, 2014 a las 11:24 #

      Bien visto :) De hecho, la tecnología está intencionadamente ausente de toda esta argumentación para no hacerla demasiado farragosa (y porque acabo de enviar un artículo a Jot Down que parte de la destrucción creativa :D).

  2. Gorgias Marat 3 abril, 2014 a las 12:06 #

    La verdad, no quiero ser pelota oficial, pero el artículo está sembrado y además entra de lleno en un debate sobre cual es el papel que debe asumir el estado para la izquierda progresista. Es en estos aspectos donde la izquierda Europea podría construir un eje discursivo como decía Roger el otro día.

  3. cmartinezcano 3 abril, 2014 a las 12:38 #

    Joder que bien hablas… me tienes loco!

  4. Fenix 3 abril, 2014 a las 13:29 #

    Ningun análisis empírico puede con la inconsistencia lógica: lo que dice Piketty implica un aumento sostenido de las rentas del capital sobre el conjunto del PIB, que simplemente no se observa: después de miles de años de historia de la propiedad privada, la concentracion de la renta ya debería ser casi total.

    Como historia secular la teoria de Picketty se puede rechazar sin ni siquiera conocerla: no describe un equilibrio, sino un proceso sostenido de concentracion de la renta que no observamos; pero quizá (esto si exige una lectura en profundidad) el proceso de acumulacion que describe Picketty sea ciclicamente corregido con una crisis económica, o socio-política.

    • Demostenes 3 abril, 2014 a las 14:30 #

      Otra alternativa es que la acumulación de capital no se haya ido a infinito porque en el pasado esas rentas se gastasen en cosas más o menos improductivas (lujos, guerras, …) en lugar de ser invertidas para conseguir aún más recursos. En este caso más que de “acumulación de capital” estaríamos hablando de una “elite extractiva” en toda regla.

      • Fenix 3 abril, 2014 a las 15:10 #

        Lo que nos devuelve a una distribucion de rentas estacionaria, que es de donde nunca deberiamos haber salido.Evidentemente, la idea es que una de las formas en que se autoregula la concentracion de la renta es mediante un superior consumo por parte de los ricos.

        De todas formas, sobre esto, hay una extensa y compleja literatura. En Herr y Maussner, “ Dynamic General Equilibrium Modelling”, en el capítulo 7, logran (mas o menos) replicar la distribucion de riqueza de la economia USA con un modelo de equilibrio general y generaciones solapadas.

        Otro resultado de esta literatura que recuerdo vagamente es que bajo ciertas condiciones la distribucion de equilibrio de la riqueza para agentes heterogeneos acababa dominada por la propension marginal al ahorro, de forma que toda la riqueza financiera acababa en manos de un solo agente (el mas paciente),y el resto vivian de la renta del trabajo.

        Si Piketty ha merecido la atencion de Politikon supongo que su libro discutira esta literatura sobre distribuciones de renta y riqueza en equilibrio, y la comparará con sus propios resultados.

         
          

        • _eneas 3 abril, 2014 a las 17:24 #

          Sospecho que Piketty como cuando Kuznets utilizó sus estadísticas contra Keynes no tiene un modelo de equilibrio detrás. Solo expone una evidencia empírica.

    • Demostenes 4 abril, 2014 a las 11:48 #

      Aqui hay otro punto de vista: el capital no se acumula porque hay millonarios que se arruinan y otros que aparecen de la nada. Es decir, el retorno del capital no es un 5-6% constante, sino que a veces es del 50% y otras del -100%.

      http://vozpopuli.com/blogs/4241-juan-r-rallo-que-paso-con-los-superricos-de-1987

      Claro, el corolario de esto es que cada vez resulta más “fácil” (con todas las comillas del mundo) acumular riquezas inmensas en relativamente poco tiempo. Puede que esto sea también una consecuencia más o menos reciente de la globalización y del aumento del poder adquisitivo en los paises emergentes (cada vez se tiene más mercado para un mismo producto).

      Eso lleva a otro comentario de Acemoglu, precisamente, sobre el libro de Piketty: no está tan claro que el incremento de la desigualdad sea un “retorno a la media” tras una anomalia histórica, ya que también puede ser perfectamente el resultado de otros procesos en acción.

      http://www.nytimes.com/2014/01/29/opinion/capitalism-vs-democracy.html?_r=0

    • Joshua 4 abril, 2014 a las 11:53 #

      Muy deductivista, tu afirmación inicial. Una de las cosas que los datos de Piketty y otros que se han venido amontonando últimamente es que el principio de Kaldor sobre constancia de la distribución de renta entre capital y trabajo sale muy mal parado, por mucha consistencia lógica que tenga.
      Sobre eso de que la teoría ” se puede rechazar sin ni siquiera conocerla”, que quieres que te diga. Si la razón principal es que “no describe un equilibrio”, pues no hay más que hablar. Solo podremos hablar sobre procesos ergódicos y rezar porque el que estemos estudiando lo sea. Pero si la razón es que no se observa un “proceso sostenido de concentracion de la renta”, entonces si que deberías mirar las toneladas de datos que demuestran que ese proceso está en marcha desde hace muchas décadas de forma cada vez más acelerada. Si tu modelo teórico no le manda parar, va a seguir haciéndolo de forma inconsistente todo el tiempo que le dé la gana.

      • Fenix 4 abril, 2014 a las 12:50 #

        “Una de las cosas que los datos de Piketty y otros que se han venido amontonando últimamente es que el principio de Kaldor sobre constancia de la distribución de renta entre capital y trabajo sale muy mal parado, por mucha consistencia lógica que tenga”

        Hombre, una distribucion está acotada entre 0 y 100%; no puede tener una raiz unitaria. Además lo que dices sobre la distribucion funcional de la renta es exagerado: mira el gráfico 2 de este paper:

        http://edoc.hu-berlin.de/series/sfb-649-papers/2011-69/PDF/69.pdf

        Y por supuesto, a nivel global, como Sala-i-Matin ya demostro hace tiempo, la desigualdad de rentas (individual, no funcional) es bastante estacionaria, y ultimamente está bajando, a la vez que el crecimento saca gente de la pobreza.

        http://www.nber.org/papers/w15433.pdf

        • Joshua 4 abril, 2014 a las 13:39 #

          Gracias por los enlaces. Sobre el primero, que es relativamente reciente, solo decir que lo que en las estadísticas consta como salarios no siempre lo es: hay una parte en los salarios altos que, bajo la forma de salario, la percepción está más bien vinculada a un reparto de beneficios. No obstante, la estacionariedad de esa serie es mucho más discutible en 2014.
          Lo de Sala-I-Martí es un trabajo canónico de 2009 que refleja cómo se veían las cosas entonces. Las nuevas clases medias en “Chindia”, Brasil, etc… sacan a millones de personas de la pobreza y eso significa que el reparto es mucho más igualitario a nivel mundial. Eso, con un poco de premium por la educación y un poco de premium a la innovación y al emprendimiento, justificaban entonces cualquier problema sobre la desigualdad (individual, funcional, por género, o por lo que sea).
          ¿Adónde voy a parar con todo esto? pues a que la historia se acelera a veces, y la bajamar en la que estamos ha dejado al descubierto algunas cosas que hace una década no se veían porque las ocultaba la pleamar del crecimiento occidental con burbujas. Esto es una pena para los papers, porque se quedan amarillentos a gran velocidad.
          Por último, si no hay una única raíz unitaria para la distribución, convendría saber pronto cuál es la otra, no vaya a ser que sin darnos cuenta nos encontremos con una distribución como la del siglo XIX mientras repetimos eso de que cuando la marea sube, todos los barcos salen a flote. Kennedy no podría volver a decir eso ahora. De eso creo que va el libro de Piketty.

          • Fenix 4 abril, 2014 a las 13:51 #

            Tu comentario dice:

            “Pero si la razón es que no se observa un “proceso sostenido de concentracion de la renta”, entonces si que deberías mirar las toneladas de datos que demuestran que ese proceso está en marcha desde hace muchas décadas de forma cada vez más acelerada”

            Tu me dices hace “muchas décadas”, te respondo con datos de
            trabajos de 2009 y 2011, y me comentas que con datos de 2014 (año que no ha acabado, y del que no hay datos sobre esto), todo sería distinto. Y ni siquiera me pones un enlace.

            ¿Quien está siendo deductivista ahora?

            • Joshua 4 abril, 2014 a las 20:56 #

              A ver, son dos cosas distintas.
              La participación del trabajo en la renta total, que es la que se detalla en el trabajo de 2011 que enlazas, ha seguido disminuyendo desde ese año, y supongo que este 2014 no cambiará la tendencia. Eso es una cosa.
              Lo de la concentración de renta es un proceso que en occidente data de finales de los 70 y ahí no se habla de una división funcional de la renta sino de cómo los ciudadanos por debajo del percentil 90 se han ido quedando atrás respecto al decil 10 que más gana. Y dentro de ese decil de rentas altas, el percentil del 1% que más gana se ha inflado de aumentar su participación. Ahí no se distingue entre rentas del capital y del trabajo. De hecho, hay rentas del trabajo entre ese 1% más rico y, por supuesto, también en ese 10 % que ha mejorado notablemente. Ahí están esas “rentas del trabajo” en forma de planes de pensiones, stock options, etc. que se cuentan como salarios pero que no responden mucho a la idea que tenemos de un salario.
              El enlace básico es de 2003 y ha sido actualizado en 2012 con datos de más países. Los resultados confirman la continuidad del proceso y su extensión a todos los países “occidentales”. Como no, es del propio Piketty: Piketty, T., & Saez, E. (2003). Income inequality in the United States, 1913–1998. The Quarterly Journal of Economics, 118(1), 1-41.
              Los datos antiguos y actualizados los tiene el propio Saez en:
              http://elsa.berkeley.edu/users/saez/
              Una apreciación importante: todos los datos son renta antes de impuestos y transferencias, es decir, lo que ocurriría si no hubiese redistribución alguna.
              Aquí la única deducción que hay es “blanco y en botella”.
              La armonía de la distribución de los modelos de competencia perfecta puede existir en los mundos virtuales, pero le cuesta mucho manifestarse en este.

              • Fenix 5 abril, 2014 a las 11:56 #

                A ver, los crecimientos en la desigualdad de rentas medidos con de forma integral, es decir, con un índice de Gini (ya me contarás a que viene medir el 1%, el 10% o el 60%), han aumentado en casi todos los paises OCDE desde mediados de los 80, pero como ocurre con la participacion del trabajo en la renta, dentro de sus márgenes históricos:

                http://www.oecd.org/els/soc/49499779.pdf

                Cuando uno ve el gráfico, no es para echarse las manos a la cabeza, y además, con redistribucion de renta, se corrige drásticamente. O sea que el cielo no se cae sobre nuestras cabezas (en España, si, claro, pero eso es idiosincrático).

                Pero además eso ocurre en un periodo histórico donde el proceso mas potente que observamos en la económía mundial es la convergencia internacional de renta. Por tanto la igualdad de rentas mundial ahora mismo aumenta, y además el mundo parece estar instalado en tasas de crecimiento real de más del 4%. La “Big Picture” no es la de Piketty, sino la de Sala-i-Martin.

                Con esto en la cabeza, uno puede valorar positivamente el trabajo de Piketty a la hora de documentar algunos procesos de aumento de la desiguldad y de reduccion de la participacion del trabajo en el PIB en la OCDE, pero vistos en una perspectiva secular, la sensacion que dan todos los gráficos es de estacionariedad. Además, los resultados de Piketty dependen drásticamente del perímetro OCDE, ya que la desigualdad global disminuye, y más rápido que nunca (al fin y al cabo, hasta el momento el “decoupling” de los emergentes ha acelerado la convergencia observada), y la pobreza moderada y extrema más.

                • Fenix 5 abril, 2014 a las 12:07 #

                  Con todo esto no quiero entrar demasiado en el fondo del debate, porque no me da la vida para tanto.

                  Para lo que si me da, es para hacer notar que cuando Piketty dice que r>g es una tendencia natural del capitalismo que conduce inevitablemente a una total concentracion de renta, se pone en la misma situacion que quien nos pretende convencer de que una pareja de mariposas pueden reproducirse hasta consumer todos los recursos del planeta.

                  Si claro, el capital y las mariposas tienen tasas de crecimiento exponencial, pero el modelo logístico de Lotka-Volterra y el de crecimiento de Ramsey ya demostraron hace mucho tiempo que eso es del todo compatible con alcanzar estados estacionarios.

                  Piketty casi con toda seguridad exagera y se equivoca con r>g, pero si tuviese razón, aun así solo habría descubierto un proceso de acumulación insostenible: ahora le quedaría explicar los factores limitantes del proceso, y documentarlos históricamente.

                  • Joshua 6 abril, 2014 a las 11:57 #

                    El índice de Gini sirve para lo que sirve; es como un telescopio para observar la desigualdad en el tiempo y en el espacio. Por eso lo de los percentiles, porque hay cosas que están más cerca y, vistas de lejos, dan “sensaciones” equivocadas.
                    Pues nada, que a mí tampoco me da la vida. Espero que sigas conservando esa “sensación de estacionariedad” durante mucho tiempo, porque eso significa que, al menos en un entorno épsilon a tu alrededor, las cosas no se han vuelto insostenibles. Mientras tanto, rezaremos porque los modelos de Lotka-Volterra y de Ramsey vengan a rescatarnos.

                    • Fenix 6 abril, 2014 a las 13:48 #

                      En España se han vuelto insostenibles: esto está en Depresión.

                      Pero los problemas del Sur de Europa son grotescos y únicos en Occidente: y en un mundo en convergencia, la situación de Occidente es opuesta a la del resto.

                      Fijate lo que decia en 2006 un antiguo colaborador de Politikon:

                      http://kantor-blog.blogspot.com.es/2006/09/globalizacin-y-rentas.html

                  • Demangeon 6 abril, 2014 a las 20:42 #

                    Muy bueno Fenix-Kantor. La verdad es que creo que tienes razón con lo de la estacionariedad a largo plazo. Aún así dado que los mecanismos correctores de los ciclos de aumento de la desigualdad pueden ser crisis sociales importantes, no estaría de más prestar atención a algunas de las propuestas de Piketty para no tener que llegar a esos extremos.

                    Un saludo

                    • Fenix 6 abril, 2014 a las 21:36 #

                      A mi el ajuste por crisis social me interesa menos: lo que si considero interesante es investigar si de verdad hay largos periodos de r>g, y si eso da lugar a ajustes económicos. Es decir, la hipótesis de Piketty me interesa como mecanismo de generación de ciclos económicos.

                    • Joshua 7 abril, 2014 a las 13:03 #

                      No pasa nada. En menos de dos años volvemos a hablar del tema y listo. Conservad vuestras entradas y hablamos. Esto no es como antiguamente, cuando la gente podía mantener de por vida sus ficciones y no pasaba nada.
                      Buenos días y buena suerte.

  5. Pedro Fresco (@PedroFresco) 3 abril, 2014 a las 14:19 #

    El artículo es muy bueno y refleja muy bien los peligros de la desigualdad y de la acumulación de capital. Creo que era una guía excelente para la socialdemocracia…de hace 30 años.
    El problema que yo veo es que esto tiene mucho sentido en un sistema cerrado, pero cuando el sistema está absolutamente abierto como hoy lo está debido a la globalización las acciones que realizas desde el poder político contra la acumulación de capital tienen consecuencias mucho más nocivas que antaño. Y esto es, en mi opinión, lo que ha llevado al principio del fin de los partidos socialdemócratas. Las penalizaciones que provocan las subidas de impuestos son tan fuertes que no llega a compensar el efecto positivo.

    Creo que este es el gran dilema de nuestra época, como garantizar la igualdad sin que huya toda la inversión. Así que posiblemente, aplicando los mismos principios aquí descritos, debamos buscar otros mecanismos para evitar la acumulación tanto de capital como de poder que no sean los impuestos.

    Saludos,

    • MuGaR 4 abril, 2014 a las 12:14 #

      Tu comentario de lo abierto del “sistema” apunta a la clamorosa ausencia en el post sobre las relaciones entre Estados.

      Desconozco si en el libro se trata el tema pero pretender explicar el crecimiento o el poderío de un Estado (aunque A&R hablen de “naciones”) solo con factores internos es, basicamente, ridículo. Así que supongo que algo se dirá en el libro sobre el tema, no puedo concebir otra cosa. Igual que no se concibe que alguien serio pretenda tratar la llamada “élite mundial” como una clase homogénea que compartiera objetivos…

      Y conviene recordar que estas ideas sobre el peligro de la acumulación desigual son viejas, viejas: Platón ya ligaba la decadencia de los Estados al anhelo desmedido de riqueza de algunos (dedica el cariñoso apelativo de “comunidad de cerdos” a aquellos que no se conforman con lo que necesitan y conecta directamente el afán de lucro con la guerra).

  6. AmalricNem 3 abril, 2014 a las 14:23 #

    Me siento un poco ignorante, pero lo pregunto igual, ¿Cual es la diferencia entre gravar las rentas del capital y los beneficios?

    Muy bien escrito y muy interesante el libro, ¿Es accesible a los que estamos fuera de la especialidad?

    • McManus 3 abril, 2014 a las 18:52 #

      Afortunadamente, sí. Eso sí, el libro es más largo que un día sin pan, por lo que merece ser leído con calma y atención.

    • Joshua 4 abril, 2014 a las 11:31 #

      No hay diferencias esenciales. El problema es que ahí está el único punto en el que creo Jorge no ha captado bien las propuestas de Piketty. No he leído el libro, pero en las ya abundantes reseñas del mismo mencionan que la propuesta del autor es que se grave al capital, no a las rentas del capital, es decir, un impuesto sobre la propiedad o sobre la riqueza y no sobre sus rentas (sí, esos impuestos sobre el patrimonio y sucesiones, que es lo que aquí está de moda suprimir).
      Ya que estoy, aprovecho para decir que me ha encantado el análisis comparado de Piketty y A&R que hace Jorge: tiene todo el sentido y se entienden perfectamente las implicaciones políticas de esa comparación, además de que es un post que está muy bien escrito.
      Para el que le interese, aquí hay 11 diferentes puntos de vista sobre el libro:
      http://t.co/Uj5LAHvc39

  7. polkillas 3 abril, 2014 a las 14:40 #

    El artículo me parece muy interesante, sobre todo ahora que parece que la socialdemocracia “oficial” española (sí, quiero decir el PSOE) parece completamente desorientado.
    Pero no he acabado de entender la primera oración de la cita final:. “When the nominal tax rate on profits is low, the tax system has the effect of keeping the after-tax rate of profit high- independent of the rate of investment.”. ¿Quiere decir que subir los impuestos sobre beneficios tiene el efecto de aumentar la tasa de inversión?

  8. Guillem Murcia 7 abril, 2014 a las 15:26 #

    Buen artículo :)
    Un pequeño detalle: eso de “compromiso” al final sobre el keynesianismo y su éxito, me suena a false friend. Yo diría cesión mutua, acuerdo, etc…

  9. Guillem Murcia 7 abril, 2014 a las 16:58 #

    Por cierto, si no recuerdo mal Piketty es miembro del September group que se interesa por el marxismo analítico, en el que estaba Przeworski y Elster, y siguen estando Wright, Van Parijs, Roemer, etc.

  10. Molari 12 abril, 2014 a las 02:13 #

    Muy correcto el artículo pero como ya han comentado más arriba… ¿Cómo gravas la riqueza desde el estado en un mundo sin barreras internacionales al capital y plagado de paraísos fiscales? Hay un enorme incentivo a tener un poquito menos de impuestos que tu vecino ¿Cómo solucionamos eso?

    El mundo de hoy es muy distinto del de hace 30 años y en ese cambio no solo son responsables la “revolución conservadora” sino que los poderosos partidos socialdemocrátas han colaborado en la creación de las condiciones globales que impiden la aplicación de políticas de redistribución socialdemocrata…

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