Internacional & Sociedad

¿Por qué expulsan a los españoles de Bélgica?

15 Feb, 2014 - - @kanciller

El año pasado las autoridades belgas retiraron el permiso de residencia a 2.712 personas, de las cuales 323 eran de origen español. De esta manera, los españoles se han convertido en el tercer grupo más expulsado del país (tras rumanos y búlgaros) y ello pese a ser inmigrantes dentro de un país comunitario. La justificación oficial del ejecutivo belga es que los expulsados son “una carga para el sistema”, lo cual ha llamado la atención de diferentes medios en España. Tampoco sabemos en qué medida esto también está ocurriendo en otros países de Europa pero está claro que no corren buenos tiempos para la inmigración en ninguna parte. Supongo que es inevitable que el fenómeno resulte más llamativo cuando se siente en carnes propias. Ahora bien, la pregunta es ¿Por qué se expulsa a los españoles? Para aclarar esta cuestión tuve la ocasión de asistir ayer a una charla del responsable de servicios sociales de la asociación Hispano-Belga ASBL organizada por “15MBruselas” (véase programa en la web) que terminó de despejarme muchas dudas.

¿Cómo funciona la llegada de inmigrantes?

Aunque podamos hablar mucho sobre la directiva europea que permite el libre desplazamiento por Europa (2004/38) lo relevante para el tema que nos ocupa es irse a la ley belga de inmigración. Esta legislación data de 1980 y ha sido enmendada una veintena de veces. La última reforma data de 2011 y es justo la que nos genera más problemas, como luego explicaré.

Cuando se llega a Bélgica, la estancia hay que distinguirla en dos tipos. La primera es la residencia corta, que permite estar hasta un máximo de 3 meses en el territorio (con posible prórroga de dos meses más).  Con el DNI es suficiente para poder hacer vida. La segunda, es el establecimiento para periodos más largos. En esta segunda vía no hay ninguna distinción entre inmigrantes comunitarios o no comunitarios, a todo el mundo se le aplica el mismo rasero. Cualquier persona que excede la residencia corta debe ir a la comuna (el ayuntamiento) y certificar la razón de su estancia – estudio, trabajo, etc. A partir de eso se te facilita un permiso de estancia condicional a la tarea que desempeñas. Esto último es importante, porque no implica que eso se convierta en un derecho de residencia permanente. La comuna puede requerirte cuando lo considere para conocer de la vigencia de tu razón de estancia.

La estancia ilimitada (no justificable, digamos) pasa a concederse a partir de los 5 años en el país. Antes de 2011 era tres. Cumplido el requisito, se concede la codiciada tarjeta E+ o F+. Es pertinente decir que, en cualquier caso, la competencia sobre inmigración es federal aunque las comunas tengan un rol destacado. Esto hace que la Secretaría de Estado de Inmigración tenga gran discrecionalidad a la hora de perfilar y aplicar los detalles específicos de la acogida. Por eso es relevante hablar sobre el momento político actual en Bélgica y el papel jugado por la actual secretaria, Maggie de Block.

¿Por qué nos expulsan?

Estamos en 2011 y los partidos belgas no son capaces de formar gobierno. Tras muchos esfuerzos, se forma el gabinete del socialista Di Rupo con una amplia coalición de partidos. La cartera de inmigración recae sobre los liberales flamencos del Open VLD y, en concreto, sobre De Block. Como parte de los acuerdos para formar gobierno se incluye el endurecimiento de la ley de extranjería.  Están llegando masivamente inmigrantes del sur de Europa y se valora que existe un problema serio con la cuestión. Según los datos oficiales, unos 300.000 trabajadores están cobrando en negro en el país.

Maggie De Block consigue por primera vez algo que no se había dado en gabinetes anteriores: Reunir las carteras de Integración Social y de Inmigración en su persona. Esto es importante porque con ello logra – previa autorización de la comisión de la “vida privada” – la fusión de las bases de datos de los receptores de servicios sociales con la de empleo. A partir de ahí, la novedad consiste en fijar una cantidad estable de ingresos mínimos por unidad familiar para permitirse la estancia legal en el país. Algo que, por primera vez, se puede cotejar. El requisito para que oficialmente no se te considere una “carga para el sistema” es el 120% del revenu mínimo de integración social. Esto supone que como mínimo cualquier inmigrante que quiera permanecer en Bélgica deberá percibir 1.308 euros mensuales (Cifra variable, ver comentarios).

Solo subrayar que el revenu no es lo mismo que el salario mínimo. Este primero es una especie de ingresos mínimos dignos que fija la administración de manera discrecional y que, con lo establecido en la legislación, equivale a unas 15 horas de trabajo semanal. En cualquier caso, aunque la ley data de 2011, el año pasado se empezó a aplicar a rajatabla. Ello ha llevado a denegaciones de reagrupamiento familiar y, en global, una caída masiva de los asilos, que han pasado este año de 42.000 a 12.000 personas. Maggie De Block, por cierto, es de las figuras más valoradas del gabinete.

¿Qué implica ser “carga para el sistema”?

El endurecimiento de la ley tiene su base en el funcionamiento del sistema de prestaciones belga. Muchos inmigrantes, cuando se agota su contrato de trabajo, consiguen entrar en una especie de bolsa de trabajo a través del artículo 60 de la ley social. Si no se dispone de los ingresos suficientes para subsistir, el “Centre public d’action sociale” (CPAS) te da subsidios o te ayuda a la inserción laboral. Entre estos programas están cursos de formación intensiva o, y esto es importante, que puedas acceder a un trabajo con una empresa subvencionado al 50% por el estado.

El tema competencial – como siempre en Bélgica – complica la cuestión. Las comunas pagan la ayuda del CPAS a nivel local mientras que el paro es competencia del Estado. El conseguir un empleo vía artículo 60 cotiza, y da derecho a paro… el cual es del nivel federal. Pero una vez se agota el paro, se puede volver a la CPAS para buscar un nuevo empleo subsidiado porque no dispones de ingresos mínimos. Es decir, que las administraciones tienen incentivos para desprenderse de la persona pero, al mismo tiempo, se generan alicientes perversos para la rotación. Justamente, algunos españoles consiguieron trabajo por esta vía, a la cual se accede por defecto. Si simplemente se te agota el contrato y no tienes ingresos, la  comuna debe facilitarte el revenu de integración obligatoriamente. El problema ahora es que ello, que ocurre por defecto, implica que estés por debajo del umbral del 120% y, por lo tanto, seas expulsado.

Solo apuntar que el sistema administrativo permite detectarte a partir del tercer ingreso del revenue, lo cual puede implicar la sanción correspondiente y tu “muerte administrativa”. A partir de ese momento ya no puedes acceder a una mutua de salud, abrir una cuenta bancaria…Tu posibilidad de reengancharte en el sistema queda a discrecionalidad del funcionario federal.

¿Qué efectos tiene sobre la inmigración?

Las patrullas son implacables para el cumplimiento de la ley y están autorizadas para presentarse a cualquier hora en tu casa (incluida la madrugada) para asegurarse de que se cumplen las condiciones acreditadas para la residencia. Se han establecido cuerpos especiales a nivel federal que se encargan de ello. La inmigración comunitaria tiene exención de ir a centros de internamiento, del mismo modo que la deportación forzosa. Por desgracia, a otros inmigrantes los transportan directamente a la frontera y los dejan allí.

Aunque podamos hablar del caso de los españoles, lo cierto es que la problemática es compartida con casi todos los inmigrantes del sur de Europa. El anecdotario es rico; jóvenes que vienen a la aventura, se quedan sin dinero y residen en el país irregularmente. En los mejores casos, durmiendo en casa de amigos. En los peores, hasta en sus coches o la calle. Hasta lo que se sabe con datos provisionales, la atención a españoles en el Samur social (Cáritas belga) se ha duplicado solo este año. Esto es especialmente preocupante porque los centros sociales señalan que se encuentran saturados en invierno, también acuciados por la falta de recursos y la notable presión migratoria que hemos ejercido los países del sur de Europa. Puede sonar muy crudo pero parece que la política migratoria de algunos países pasa por la externalización de la pobreza.

¿Qué hacer?

Hasta el momento, la respuesta de las autoridades españolas no ha podido ser más timorata. En una pregunta parlamentaria, la ministra Báñez declaró que la expulsión de españoles “no le gustaba pero era legal”. Eso, obviamente, no es suficiente. Urge al menos seguir tres líneas de acción

1- Acabar con la sensación de abandono que sienten los inmigrantes españoles por parte de su gobierno. El negociado en Bélgica es poco eficaz hasta el momento – no da asesoría y el italiano, por ejemplo, ya ha tomado cartas en el asunto. Del mismo modo, la web del ministerio para residentes fuera es un desastre, falta orientación e información. Es urgente que el Ministerio se encargue de ayudar a que la gente conozca antes de emigrar sus derechos, deberes y si lo hace, los trámites a seguir (en Bélgica son muy complicados)

2- Se calcula que hay unos 8 millones de trabajadores itinerantes en la UE, en muchos casos explotados y en situación irregular. Es urgente presionar para una acción para acabar con esto. Por ejemplo, hoy se sabe que Francia está negociando un acuerdo bilateral con Bélgica para acabar con las expulsiones de sus nacionales. España al menos necesitará una coalición con los países del sur para lograr mover algo. Al menos, para ganar espacio para un acuerdo intergubernamental.

3- Politizar el tema es urgente. Estamos a las puertas de unas elecciones europeas y hay que hablar de la situación de la inmigración – comunitaria y no. Estas europeas coinciden con federales y regionales belgas, así que De Block es intocable. Demasiado popular. Demasiados consensos implícitos sobre la inmigración. Sin embargo, las elecciones son una oportunidad porque ahora, a puertas de lecciones, se puede hacer ruido para intentar atacar el problema. Y no solo en Bélgica, sino también la de la inmigración “del sur” en Alemania o Suiza.

España antes era receptora de inmigrantes, ahora los españoles son los que se van. Es más, como están las cosas, eso será así durante un tiempo. Cada vez más gente tiene un hermano, un primo, un amigo que está fuera. A veces, hasta familias enteras se van. Que nadie se piense que es una aventura porque emigrar no es fácil ni barato. Sin embargo, es urgente más implicación de los poderes públicos en esta problemática, y más para un país que ya no se acuerda de lo que era aquello de “irse pa´Alemania”. Está muy bien tener Europa en la boca pero hoy, esencialmente, se la tiene en los pies.