Sociedad

PISA España: Pisando a los más desfavorecidos

5 Dic, 2013 -

Por Queralt Capsada

Anteayer gran parte de la comunidad educativa estaba pendiente de la publicación de los resultados del PISA 2012, la quinta edición de esta encuesta de referencia sobre el rendimiento educativo de los jóvenes de 15 años. En esta edición ya son 65 los países/economías que han participado. Aunque España está por debajo de la media de los países de la OCDE y la media europea, la atención mediática no se ha centrado en la estática posición española en el ranking (no debía de parecer lo suficiente dramático), sino que se ha centrado en la noticia del aumento de las diferencias en los resultados entre los estudiantes explicado por su estatus socioeconómico, dando como resultado un sistema educativo más desigual.

¿Qué es el PISA?

Aunque el proyecto PISA ya lleva más de diez años de actividad y – a pesar de sus inconvenientes y críticas – disfruta de un amplio reconocimiento entre la comunidad educativa internacional como instrumento de benchmarking educativo, creo que no está de más hacer cinco céntimos para el público general y para algunos responsables políticos que lo tendrían que tener claro y no lo tienen.

El PISA (Programme for International Student Assessment) es el proyecto estrella de la Dirección de Educación de la OCDE. Consiste en una encuesta a chicos y chicas de 15 años de diferentes países participantes (miembros o no de la OCDE) donde se evalúa el nivel de competencias de estos jóvenes. La encuesta se lleva a cabo cada 3 años y cada edición evalúa las competencias en lectura, matemáticas y ciencias a través de problemas y pruebas no curriculares. Cada edición se centra en mayor proporción en una de estas tres áreas, dedicando dos terceras partes del tiempo de la prueba. En esta última el foco de atención han sido las matemáticas.

El motivo para realizar la prueba a estudiantes de 15 años es que en la mayoría de países encuestados es uno de los últimos años de educación obligatoria y/o el fin de la educación secundaria inferior. A partir de este momento los alumnos tienen que elegir si seguir con el camino educativo (y en este caso cuál) o bien entrar en el mercado de trabajo (aunque sea una opción poco deseable en términos económicos y sociales). Por lo tanto, es la última oportunidad para tener información sobre un colectivo importante de la población y el más comparable e identificable posible entre países con diferentes sistemas educativos.

El hecho de comparar lo que los alumnos de esta edad saben y son capaces de hacer con este conocimiento supuso un cambio revolucionario para la investigación académica y el diseño e implementación de políticas educativas a nivel comparado. Desde el inicio del siglo XXI se tuvo muy claro que ya no vale sólo con lo que se sabe, sino que lo que se valora a nivel económico y social es aquello que se sabe hacer con ese conocimiento. Para cualquier información, santo Google ya hace el hecho.

España: por debajo de la media, y disminuyendo en equidad

Tal y cómo ha pasado con el resto de ediciones de la encuesta, la puntuación mediana de los estudiantes españoles se sitúa por debajo de la media de los países de la OCDE y de la UE, pero todavía quedan muchos por detrás. A parte de los sospechosos habituales (Grecia, Turquía, México o Chile) por detrás de España también encontramos Suecia y Estados Unidos. La atención mediática no se ha concentrado en los rankings esta vez, bien porque la situación no es bastante dramática para ser noticia o bien porque es la tendencia seguida desde el inicio del estudio PISA.

Pero no todo se mantiene, hay cosas que empeoran, y en esto se han centrado las informaciones sobre los resultados de PISA España: mientras que la posición en el ranking no ha variado notablemente sí que lo ha hecho el peso que tiene el nivel socioeconómico de los estudiantes sobre su rendimiento educativo. Hasta el momento la tendencia de España era de estar por debajo de la media, por lo tanto, teniendo una “nota baja” en competencias de los alumnos de 15 años, pero con un alto nivel de equidad del sistema, cosa que “salvaba” la imagen del sistema educativo español. Ahora este último punto ha empeorado, España ya no es tanto equitativa como antes.

¿El motivo de esta disminución de la equidad? Hay varias hipótesis sobre la mesa. La primera y más obvia es la crisis y los recortes en educación, que pueden haber afectado de forma más acentuada a los estudiantes con más dificultades. Otra hipótesis lanzada desde el gobierno, es que el aumento del alumnado inmigrado ha aumentado la dificultad de gestión de la diversidad dentro de un sistema educativo rígido.

Qué nos dice y qué no nos dice el PISA

El PISA no deja de ser una prueba de evaluación y benchmarking a nivel internacional. La intención final es situar los países en relación a los otros y ver cuáles son los resultados de los estudiantes con diferentes características de su sistema educativo. Esta información tiene que permitir identificar los países con mejores resultados y las principales claves de su éxito para que otros países menos exitosos se puedan inspirar en ellos. Es una fotografía que se va repitiendo en diferentes momentos del tiempo y no sirve para ver las causas y efectos directos de las reformas educativas dentro de un país concreto, sino evoluciones y tendencias.

Los datos de PISA no nos permiten afirmar el motivo por el cual ha aumentado la desigualdad en los rendimientos educativos por nivel socioeconómico. Lo que muestran es que lo que más influencia las diferencias en el rendimiento de los alumnos no viene explicado por factores de centro educativo (la escuela/instituto) sino por factores de nivel individual. En otras palabras, hay más diferencias dentro de una misma escuela entre alumnos con diferentes niveles socioeconómicos que entre escuelas. Lo mismo pasa si comparamos los resultados por Comunidades Autónomas: las diferencias en resultados no se explican por diferencias regionales, sino por las características individuales de los estudiantes y, más en concreto, por su nivel socioeconómico.

Lo que sí que puede hacer PISA es mostrar que países con alumnos con altas diferencias socioeconómicas consiguen que sus alumnos no tengan diferencias en sus rendimientos educativos y que, además los tengan elevados. Este sería el caso de Japón, Corea, Canadá, Suiza y los Países Bajos, para poner algunos ejemplos. Parece que una de las principales características que todos estos países tienen en común – y que en España le queda camino para recorrer- es la autonomía de centro sobre el contenido curricular. El hecho que cada centro educativo pueda decidir sobre el currículum en función de las características de su alumnado facilita la mejora de sus competencias. Igualmente, otra de las características que estos países con “buena nota” y poca desigualdad disfrutan es de un amplio sistema de evaluación con el objetivo de mejorar y no de controlar.

Un buen sistema de evaluación de las competencias del alumnado en España permitiría, probablemente, no sólo aumentar los resultados educativos, sino también conocer en mayor profundidad cuáles son los motivos que afectan a las diferencias en rendimiento educativo de los alumnos. Si realmente se quiere mejorar la situación de los alumnos no deberíamos que esperar a tener resultados a nivel comparado cada tres años, sino que aquello ideal sería que cada centro tuviera de forma diaria y para su caso concreto.

Esta entrada fue publicada originalmente en catalán en Cercle Gerrymandering.