Política

El sistema electoral canario: la excepción de la democracia española

18 Oct, 2013 -

Las elecciones autonómicas en Canarias se rigen por el Sistema Electoral menos proporcional y más restrictivo de España. Merece la pena preguntarse por qué esto es así. La autonomía llegó en 1981 a Canarias en un contexto en el que se reavivaron los recelos de cada isla respecto a las demás -que hasta el momento disponía de considerable autonomía con su Cabildo- ; así como de una provincia frente a la otra -hasta 1927 Canarias fue provincia única y desde ese año se escindió en dos-. Por otra parte, las islas llamadas menores (El Hierro, La Gomera, La Palma, Fuerteventura y Lanzarote) enarbolaron su déficit histórico frente a las capitalinas (Gran Canaria y Tenerife), negándose a propiciar cualquier Estatuto de Autonomía que no igualara su representación parlamentaria a la de las dos islas mayores. A fin de lograr el acuerdo, se estableció que la circunscripción electoral serían las islas pero con importantes desviaciones en la representación de cada una. Pese a que en 1982 la población del conjunto de esas cinco islas era el 12% (actualmente 17%), se decidió que 30 diputados irían a esas islas (a razón de 3 para El Hierro, 4 para La Gomera, 7 para Fuerteventura y 8 para La Palma y Lanzarote). La mitad restante, los otros 30 diputados, se repartieron a partes iguales para las dos islas capitalinas.

A partir de esta primera decisión de las fuerzas conformadas en torno a los incipientes partidos políticos canarios se fueron añadiendo otros elementos distorsionadores. El más relevante de ellos son las barreras electorales canarias. Estos topes electorales, que en España varían entre el 3% y 5%, se fijaron en un 20 por ciento en la circunscripción y un 3 por ciento autonómico. Estas barreras fueron elevadas en 1996 al 30 y 6 por ciento respectivos, convirtiéndose en las más altas del Estado y de Europa. Su modificación fue una manipulación estratégica casi de manual. PSOE, PP y CC habían aprobado en el Parlamento Canario una reforma estatutaria en la que se proponía su reducción pero, durante su trámite en el Congreso de los Diputados, CC y PP pactaron subirlas por sorpresa a su umbral actual. Estamos por lo tanto ante un caso único en España con dos barreras electorales simultáneas.

Pero si la primera decisión – sobrerrepresentar islas pequeñas generando malapportionment– fue un acuerdo político que se quería justificar para poner en funcionamiento la Autonomía, la segunda decisión, la de la doble barrera con sus elevadísimos niveles, fue una herramienta de los partidos políticos para asegurarse sus cuotas de representación. La lógica política de la doble barrera no es muy diferente de la que se siguió en Murcia para apartar al Partido Cantonal de Cartagena: partidos de ámbito insular podrían restar a los mayoritarios un considerable número de escaños y podrían ser claves para la gobernabilidad. Especialmente para evitar que los partidos insularistas de Gran Canaria y Tenerife pudieran obtener representación se optó por este particular sistema de doble barrera.

Mientras que la decisión en la asignación de escaños por isla generó que el valor de los votos fuera muy diferente por distrito, la combinación de altas barreras electorales con bajas magnitudes de distrito generó el más mayoritario. La magnitud media del sistema electoral canario es de 8.5 (60 diputados y 7 circunscripciones) mientras el promedio en el conjunto de comunidades está en 16, el doble. Además, hasta la reforma en Castilla La Mancha que reduce el número de escaños a la mitad, también era la más baja. Esto hace que el umbral efectivo de representación, el número de votos necesario para conseguir representación, sea el más elevado del Estado: un 8.2% frente al promedio del 3.9% en el conjunto del país.

Basta con ver los índices de representación para constatar que se trata del sistema más desproporcional. Los índices de representación de las cinco islas no capitalinas (El Hierro 10.00; La Gomera 6.00; La Palma 3.20; Fuerteventura 2.60 y Lanzarote 2.00) son los más elevados del conjunto de las 60 circunscripciones españolas de comunidades que no tienen un solo distrito. Además, Gran Canaria (0.61) y Tenerife (0.58) ocupan los dos puestos de cola de ese grupo, amplificando la diferencia dentro de la misma autonomía. De hecho, el desequilibrio de poder entre islas que causa el sistema electoral es notable. La relación entre la circunscripción con mayor y menor índice de representación en cada Comunidad Autónoma varía entre el 1.3 de Extremadura y el 4.00 del País Vasco (Álava vs. Vizcaya). Pues bien, en Canarias la diferencia es de 17 (El Hierro vs. Gran Canaria o Tenerife).

Valgan algunos ejemplos para mostrar en qué medida el sistema electoral canario genera distorsiones en la representación. En 2007, los 150.000 votos emitidos en urnas grancanarias y tinerfeñas fueron excluidos por no superar los topes electorales, al tiempo que con las 120.000 papeletas emitidas en las cinco islas no capitalinas se asignaban 30 diputados del Parlamento. La doble barrera da lugar a paradojas como que en una circunscripción pequeña se obtenga diputado con 1.500 votos y en otra grande con 55.000 votos no se obtenga ninguno. O como que en una misma circunscripción (grande), un partido con 20.000 votos obtenga diputado y otro con 55.000 ninguno, pues el primero ha accedido por la barrera autonómica del 6% sin que superara el 30% en la circunscripción y el segundo sin superar el 30% insular, no lo ha conseguido con el 6% autonómico.

El sistema electoral canario es uno de los pocos que no ha reservado un cupo de escaños para asignar según las variaciones censales, ya que son fruto de un acuerdo político casi pre-estatutario. Ello ha dado lugar a que Fuerteventura (con 7 escaños), pese a tener más población que La Palma (8 escaños), tenga un escaño menos. Además, junto con Navarra, se trata de las pocas asambleas con un número par de diputados, distanciando las mayorías necesarias a dos y no a un voto. Finalmente, el régimen electoral está prácticamente estructurado en el Estatuto y pendiente de desarrollarse por una Ley del Parlamento desde 1982. Para ello se requiere una mayoría de dos tercios tal y como establece la Disposición Transitoria Primera que dura ya 32 años y que fue, esta sí, modificada en 1996 para elevar los topes electorales.

La escasa calidad del sistema electoral canario, y el convencimiento de que el desarrollo socioeconómico de Canarias requiere de su desarrollo democrático, son las motivaciones que desde 2007 nos han empujado a promover la Reforma Electoral de Canarias. Dado el acomodo de los partidos al status quo vigente, toca a la ciudadanía responsable de su democracia esta justa demanda.


11 comentarios

  1. nacho dice:

    muy buen artículo. Sólo un pequeño apunte, aunque quizá me equivoque: se escribe statu quo y no status quo.

  2. Sergi dice:

    OMG y nos quejamos del sistema electoral para las elecciones al Congreso de los diputados…

  3. Jorge_t dice:

    Sólo una cosa, aunque en el post se explica ligeramente, no se hace hincapié en que la repartición de escañas se basa en la llamada “triple paridad”, esto es:

    60 Escaños a repartir
    Mismo número de escaños para cada provincia (30 y 30)
    Mismo número de escaños para las islas capitalinas (15 y 15) y las menores (15 y 15)
    Mismo número de escaños para para islas menores que capitalinas (30 y 30)

    Resalto este año por el comentario del final del artículo donde se resalta que, aunque Fuerteventura tiene más población, dispone de menos escaños que La Palma. Si esto se intentara equilibrar se perdería el equilibrio entre ambas provincias.

    En resumen, que más un sistema electoral representativo se buscó uno equilibrativo entre los diferentes intereses insulares.

    • Precisamente esa decisión ha dado lugar al sistema de voto más desigual de España.
      Imaginemos qué pasaría si los canarios (un 4 o 5% de los españoles), por buscar equilibrios que les compensaran de su lejanía del continente, retraso histórico socioeconómico y toda la lista de posibles déficits que por su periferia pudieran sufrir, exigieran al conjunto de la nación que se les asignara en el Congreso de los Diputados el 25% de los escaños.
      Eso fue lo que se hizo en 1982 en Canarias argumentando que con paridades en la representación del Parlamento (inexistentes en la realidad), es como se tenían que compensar los déficits, -reales y que nadie niega- de los territorios menos poblados y más periféricos del archipiélago.

  4. Maria dice:

    Muy buen artículo y esclarecedor, así es más fácil entender por que la Comunidad Autónoma de Canarias esta a la cola en desarrollo y tiene todos los peores índices del país, con un sistema electoral tan poco democrático y representativo, y con políticos que no hacen nada por mejorarlo, sino todo lo contrario, es normal que la Comunidad Autónoma vaya como va. A la cola……….

  5. Cándido dice:

    Felicidades por el artículo. Es importante seguir recordando esta aberración en la misma base del sistema.

    Otro aspecto de esta barbaridad: Un Parlamento que se autodenomina “regional”, pero cuyas circunscripciones electorales son las Islas. Lógicamente todos luchan por ganar el favor de los votantes de sus circunscripciones y no de la generalidad. Si los representantes fuesen elegidos en una circunscripción regional se terminarían, por ejemplo, los insularismos.
    Al final todo es lo mismo pero a escala: los amos del cotarro repartiéndose el poder, pero “que parezca un accid….digo democracia”. En el ámbito estatal tres cuartos de lo mismo: partidos con millones de votos que no obtienen representación o la obtienen de forma testimonial, mientras que partidos locales consiguen varios diputados con unos cuantos votos de sus graneros de votos.

    Si el parlamento es estatal la circunscripción debe serlo también y si regional, lo mismo.
    Por ese motivo todos los que antes se llamaban terratenientes ahora resulta que son “nacionalistas”.

  6. Héctor dice:

    Enhorabuena por el artículo y en general por la labor que realizan. El sistema electoral canario explica en gran parte el clientelismo existente en las islas desde hace décadas, un sistema que en lugar de contribuir a un desarrollo conjunto del archipiélago (sistema económico y social de suma distinta de cero donde todos prosperan) provoca un estancamiento e incluso un retroceso de su riqueza (con el perjuicio añadido de convertirlo en juego de suma cero donde unos prosperan a costa de otros).

  7. […] El sistema electoral canario: la excepción de la democracia española […]

  8. Manuel Rodríguez dice:

    Queda claro, en el artículo, que los déficit democráticos de este sistema tan respetado por el partidaje canario, es de provecho para la clase política que lo sustenta. Esta grieta entre los intereses de los ciudadanos y sus políticos, acentúa la peligrosamente la falta de credibilidad del sistema que queda a merced de “las famiglias..”

  9. josé dice:

    El sistema electoral canario es, sin lugar a dudas, el peor sistema del Estado Español. Y lo peor es que, parece, los políticos canarios no parecen querer cambiarlo. ¡Qué nivel!

  10. Amado Esponda Caballero dice:

    ¿Y cómo esperan cambiar el statu quo?

    1. Los partidos que se reparten el pastel (CC, PP y PSOE) llevan más de tres décadas demostrando poco interés por cambiar la ley electoral. El mismo hecho de que nunca haya una mayoría absoluta, por el equilibrio propiciado por este sistema, les proporciona a los partidos cogobernantes la coartada perfecta para no afrontar el problema (problema para Canarias, no para sus “representantes”): “Ahora toca gobernar. La Ley Electoral puede esperar”.

    2. Cualquier iniciativa de diálogo constructivo, en sede parlamentaria, será siempre abortada. Ellos tienen la sartén por el mango…y ningún deseo de cederla al pueblo soberano, cuya voluntad permanece secuestrada por esta situación.

    3. La prensa tiene muy poca influencia en una población semianalfabeta y carente de inquietud política, más allá del “qué hay de lo mío”.

    4. Debates como éste, en foros de la red, tienen un alcance limitado. La mayoría de los votantes no acceden a Internet, y si lo hacen es para ver las noticias de deportes.

    Sería necesario cambiar el perfil del canario medio, con acciones educativas a largo plazo, para crear un sustrato intelectual suficiente, en cuyo seno se debatan las ideas de progreso que, transmitidas al pueblo, nos permitan salir del fango. Pero claro, la educación no es la inquietud principal de nuestros gobernantes… ni de nuestros educadores, siquiera.

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