Política

¿Aspira el PSOE a una gran coalición?

14 Ago, 2013 - - @egocrata

Viendo la reacción de los líderes del PP ante el inacabable escándalo Bárcenas esta semana no he podido evitar recordar este viejo dicho de la política americana. “It is not the crime but the cover up” (no es el crimen, sino el intento de ocultarlo) es una expresión de los días del Watergate, cuando la prensa se dio cuenta que aunque probablemente nunca nadie sería capaz de demostrar la implicación directa  de Richard Nixon en el intento de robo que inició el escándalo, el intento de ocultarlo y las mentiras asociadas a ello si acabarían siendo obvias.

En el caso Bárcenas empiezo a tener la sensación que acabaremos en un lugar parecido. Demostrar los pagos adicionales puede que acabe siendo posible, aunque probablemente el delito, si lo hubiere, haya prescrito. Los delitos contables seguramente correrán un destino parecido, igual que la financiación ilegal. El cohecho es casi imposible de demostrar ante el tribunal, y muy idiotas deberían ser los abogados del PP para que el juicio acabe remotamente cerca de esa posibilidad. Lo que sí será cada vez más obvio, sin embargo, es que la historia contada por los líderes del partido ha ido cambiando constantemente, todo el mundo habrá hecho auténticas piruetas verbales para ocultar lo sucedido y alguien, tarde o temprano, será cazado mintiendo escandalosamente en algo quizás no del todo ilegal, probablemente no admisible en juicio, pero sí tan obviamente deshonesto que acabará por hacerle caer.

Los dos factores más importantes del caso Bárcenas son  primero que probar un delito de cohecho es increíblemente difícil, y no debería sorprendernos que esto acabara con varias penas menores para gente que no pintaba casi nada. Segundo, y más importante, el hecho que un caso no acabe en condena o sea considerado delito no quiere decir que sea aceptable. Incluso si lo único que llegara a demostrarse es que Rajoy y otros dirigentes del PP cobraron sobresueldos vulnerando la ley de incompatibilidades con dinero de procedencia más que dudosa, este hecho ya debería ser motivo de dimisión. Sea ilegal o no, es una conducta más que dudosa para un cargo público; mentir de forma sistemática durante 20 años a las autoridades con una contabilidad paralela y no hacer nada para arreglarlo es inadmisible. Así de simple.

Lo más patético es que dado que el principal partido de la oposición ni está ni se le espera en esto de tener un candidato alternativo creíble, el PP no tiene demasiados incentivos para forzar la salida de Rajoy o tomar ninguna decisión drástica. Por mucho que la situación política del gobierno sea básicamente insostenible , los socialistas no parecen tener ninguna prisa en reconstruir su liderazgo, atraer la atención del electorado con ideas, propuestas o estilo remotamente nuevas o reconstruir el partido de arriba a abajo de una puñetera vez. Las primarias andaluzas fueron un ejemplo especialmente delirante en este aspecto; la vieja guardia sigue tan atrincherada como siempre, incapaz de autorizar ningún cambio. Tenemos un gobierno que debería estar agónico que sobrevive gracias a la incapacidad del PSOE para asustar a nadie.

La sensación que tengo es que los líderes del PSOE creen que tienen dos opciones. Por un lado pueden apartarse, irse a un rincón y hacer un Almunia, dejando la puerta abierta a un Congreso realmente abierto donde alguien del partido emerja de entre las sombras y dé nueva vida a la organización, cruzando los dedos que sea más competente que Zapatero. Eso daría una probabilidad reducida pero no del todo irrelevante de sacar el partido del pozo a corto plazo, y una posibilidad más o menos real de reconstruirlo a medio o largo. La segunda opción es aprovechar que el PP parece estar haciendo un trabajo realmente admirable implosionando de forma incontrolada y gobernando sin ningún criterio, y apostar por el empate. En el PSOE confían en las encuestas, y supongo que creen que un descalabro de los conservadores en las europeas pueden dejarles en empate técnico con un 25% de los votos cada uno en el 2015. Sería el fin del bipartidismo en España, por un lado, y la entrada del PSOE en el gobierno por la gloriosa puerta de socio minoritario en un gobierno de gran coalición, aprovechando que poner a UPyD y los nacionalistas en ningún sitio es completamente imposible.

Dicho en breve, El PP  se conforma con sobrevivir, y el PSOE parece tener como principal aspiración en esta vida a ser el socio minoritario de una gran coalición estilo griego, en vez de aspirar a convencer a alguien. Si, es menos divertido esto que tener el partido ganando algo en solitario, pero para que eso suceda deberían estar mandando otros, así que no es plan.  Después estos dos partidos se preguntarán por qué los votantes les están abandonando.

En fin, no sé si este es el plan. La pasividad de los socialistas tras la derrota electoral del 2011 es casi inexplicable; no se me ocurre, viendo las encuestas (especialmente la popularidad de Rubalcaba) ninguna explicación mejor. Quizás en la conferencia política de otoño nos sorprenden, pero lo dudo mucho.