Economía

Teléfonos y efectos de red

8 Ago, 2013 - - @egocrata

La historia en el mercado de teléfonos móviles en los últimos meses ha sido relativamente simple: Apple y Samsung son los únicos fabricantes que ganan dinero, Android aumenta su cuota de mercado sin cesar. En el WSJ publicaban ayer un gráfico bastante significativo mostrando la cuota de mercado de los sistemas operativos a nivel mundial en los dos últimos años, y los números son francamente impresionantes (ventas en el segundo trimestre del año):

blog_smartphone_market_share

 

En el gráfico hay dos datos significativos: primero, el mercado en general está creciendo aún a un ritmo tremendo. La tecnología detrás de los smartphones se ha abaratado a pasos agigantados (la ley de Moore sigue siendo implacable) y es accesible a cada vez más bolsillos.  En países en vías de desarrollo un teléfono móvil es la forma más barata y fiable de tener acceso a internet; la revolución digital ahora sí es cada vez más democrática. Segundo, Android está pasando de ser dominante a algo cercano a un monopolio. Aunque Apple con iOS sigan vendiendo cada vez más teléfonos (como comenta Yglesias, en términos absolutos sus ventas siguen creciendo) lo cierto es que esta gráfica debería empezar a preocuparles de veras.

¿Por qué? Hasta hace muy poco, iOS tenía una enorme ventaja en la riqueza de su ecosistema. Siendo como era el primer sistema operativo moderno para teléfonos móviles del mercado (y sí, sé que Windows 6.1 era mucho más potente en muchos aspectos que iOS 1.0. Era un adefesio insufrible de utilizar), sus usuarios llevaban más tiempo que nadie comprando aplicaciones, estaban habituados a gastar y compraban más que en otros OS. Eso hacía de iOS una plataforma más rentable para desarrolladores, así que todas las grandes aplicaciones aparecían primero en iOS, algo que a su vez hacía la plataforma más apetecible y reforzaba las ventas.

Entre abril y junio de este año, sin embargo, hay 200 millones de teléfonos nuevos con Android en el mercado. Apple, por su lado, ha colocado menos de 30 millones. Sigue siendo una cifra descomunal, y la calidad de los teléfonos, sistema operativo y demás es probable que siga siendo inigualable (personalmente creo que Windows Phone 8 es mejor OS, aunque yo calce Android), pero como explica Kevin Drum, la cada vez menor cuota de mercado de iOS es probable que empiece a pasarle factura. Todo es cuestión de los efectos de red:

This is true. But I’d say it’s still bad news for Apple. Until now, one of Apple’s big advantages in the market has been the depth and quality of its app ecosystem. But as its market share keeps decreasing, that will go away. Developers will write apps for Android first, and then port their code over to iOS later. All the newest and coolest stuff will be available on Android phones first, and as that happens the all-important teen demo will slip away.

Un sistema operativo es una tecnología un tanto peculiar ya que resulta más útil cuanto más gente la esté utilizando. Cuanto más usuarios tiene, más atractivo resulta para desarrolladores, ya que tiene más usuarios potenciales. Cuanto más software recibe, más atractivo es para los usuarios, que tenderán a valorar más la cantidad de oferta. En cierto modo la cantidad de usuarios de una tecnología hace que esta sea más valiosa; según aumenta la cuota de mercado de Android su atractivo irá aumentando hasta dominar el mercado. Los sistemas operativos son, en cierto sentido, un monopolio natural, y Android va camino de convertirse en la plataforma dominante de facto en este mercado.

Esto no quiere decir, por cierto, que Apple esté condenada a morir y desaparecer, o que el mercado de sistemas operativos en teléfonos móviles acabe teniendo un aspecto parecido al de PCs. Para empezar, Apple con sus diseños únicos e uniformes tiene cierta capacidad de generar efectos de red por sí misma. Fabricar accesorios para Android es un peñazo (Samsung tiene una variedad inagotable de teléfonos móviles, y cada fabricante va a su bola), y la misma variedad de hardware hace que aunque uno programe una aplicación para Android eso no signifique que vaya a funcionar en cualquiera de esos 200 millones de teléfonos (y más cuando un número significativo de estos no tienen acceso a Google Play). Apple puede seguir siendo un fabricante increíblemente rentable durante años aun con una cuota de mercado modesta, ya que su ecosistema puede seguir generando ingresos a buen ritmo.

Segundo, la ley de Moore es inexorable, y eso quiere decir que el precio del hardware de los teléfonos va a seguir cayendo de forma sostenida. El software ya es esencialmente gratuito (Google ni se molesta en cobrar por Android), así que el mercado dentro de unos años tendrá unas barreras a la entrada básicamente nulas. Es perfectamente posible que de aquí unos años los móviles tengan un aspecto similar al mercado de PCs donde nadie gana dinero excepto (adivinad) Apple, que vende el equivalente a BMWs en un sector lleno de utilitarios. Es posible que el sistema operativo que mejor se adapta a hardware barato gane terreno al poder competir en precio de forma agresiva (Windows Phone 8 va como una seda incluso con 512 MB de RAM y procesadores semi-prehistóricos, por cierto), mientras que iOS sobrevive ofreciendo calidad y cierto control.

La compañía realmente admirable en esta historia, por cierto, no es tanto Apple como Samsung: en un mercado increíblemente competitivo han conseguido aplastar a todos sus competidores de forma inmisericorde a base de toneladas de publicidad, gigantescas economías de escala y un talento descomunal en la fabricación de componentes. Lástima que sus teléfonos sean tan ofensivamente feos.

Recordad, sin embargo, algo que comentaba no hace mucho: que Apple pierda la guerra y al final nadie gane dinero es buena noticia. Los márgenes de beneficio inexistentes son señal que el que gana es el consumidor.