Política

Cuando la política se hizo vieja

8 Jul, 2013 - y - @kanciller, @G_Cordero_,

Es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del Paraíso

Mark Twain

Escrito por Guillermo Cordero y Pablo Simón. Uno de los dilemas de la democracia representativa es la relación entre quién hace las políticas (la representación descriptiva) y para quién las hace (la representación sustantiva). Sin duda, se trata de un dilema clásico. La clase obrera ya luchaba desde el XIX por entrar en los parlamentos para poder participar de la toma de decisiones y hacer valer sus intereses. Las mujeres, tras la lucha de las sufragistas por el derecho al voto, siguieron un camino similar. Incluso en algunos países existen cuotas obligatorias para minorías étnicas o religiosas justamente para garantizar una mínima representación de las mismas. Esto no es muy diferente en el caso de los jóvenes. De hecho, una de las explicaciones sobre por las que las políticas en España son tan severas con sus jóvenes es, justamente, el envejecimiento de sus gobernantes. Unos políticos que peinan cada vez más canas son menos capaces de empatizar con las problemáticas de la gente de menor edad. Las viejas aves, instaladas en el paraíso, pueden ignorar displicentes a los jóvenes abejorros. Según se ha apuntado en algunos artículos académicos, esto podría haber sido así para PSOE hasta los años noventa pero no sabemos si esta dinámica está generalizada ¿Hay cada vez menos políticos jóvenes? ¿Se está convirtiendo España en una gerontocracia? Para intentar responder esas preguntas hemos tomado datos del proyecto de investigación “elites parlamentarias en España” dirigido por el grupo de investigación “Democracia y autonomías: Sociedad y Política” (DASP, Universidad Pablo de Olavide). La verdad es que un primer vistazo da malas noticias para los políticos junior en nuestro país. En el gráfico de abajo se muestra la evolución de la edad media de los diputados españoles por legislatura, desagregando luego esta información por género.

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Nota: Media de edad e intervalos de confianza al 95%.
Fuente:  Los gráficos en esta entrada proceden de la Base de datos del Proyecto de investigación “Democracia y Autonomías”.

Los datos disponibles señalan que la edad media de los diputados en 1979 era de unos 42 años, mientras que en 2008 era de 49. Por lo tanto, es posible ver un claro y sostenido incremento en la edad promedia de los diputados nacionales. Esto no es muy diferente por géneros. Aunque ellas siempre llegan a diputadas más jóvenes que ellos (sobre dos años), las diputadas tenían 40 años de media en 1979 frente a los 47 de 2008. Ellos, en la misma línea, tenían 42 años en promedio en 1979 frente a los 50 de la última legislatura Zapatero. Cada legislatura tenemos diputados más envejecidos. En el gráfico siguiente se presenta el porcentaje de parlamentarios en función de su intervalo de edad comparando entre los más jóvenes y los mayores de sesenta.

 

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Nota: Las categorías hacen referencia a  diputados con edades ≤ a 35 años, ≤ a 39 años, y a diputados con edades ≥ a 60/t.

Como se puede ver, este gráfico va en el mismo sentido: cada vez menos diputados jóvenes. Los menores de 36 y 40 años sufren una caída sostenida  desde 1982 a 1993, que luego pasa a estabilizarse incluso a remontar ligeramente entre 1996 y 2000. Mientras, los mayores de 60 años van tomando fuerza desde 1989. La pregunta evidente es ¿En qué medida estos cambios en la composición del Congreso responden al envejecimiento de la población española? ¿Podría ser simplemente que los potenciales candidatos reclutables fueran más viejos? No lo parece. Por ejemplo, el porcentaje de españoles en activo mayores de 60 años en marzo de 2008 (última observación de la serie) era del 10% según la EPA. En el Congreso, sin embargo, un 14%. Así que no, parece que la política ha seguido su propia dinámica. Una segunda cuestión se refiere al poder relativo que tienen los diputados. Como es conocido, no todos ellos tienen el mismo rango; algunos son jefes de filas o portavoces en comisión, otros diputados “rasos”. Podría ser el caso que, aunque cada vez hubiera diputados más viejos, los junior concentraran un poder constante en sus manos a lo largo de todo el periodo, desempeñando cargos relevantes en sus respectivos grupos parlamentarios. Para intentar capturar esto nos hemos centrado en la Diputación Permanente, el órgano que se reúne entre periodos de sesiones. En el gráfico siguiente se muestra la edad media de sus integrantes.

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Nota: Media de edad e intervalos de confianza al 95%.

Como se puede ver, estos resultados no son muy diferentes a los del conjunto de los diputados. En la Diputación Permanente el promedio de edad ha pasado de 42,5 años en 1979 a 50 en 2008. Por lo tanto, el envejecimiento también se da en los órganos de poder parlamentarios. Nuestros diputados, son cada vez menos jóvenes y, a su vez, con menos peso. Pero la pregunta del millón es ¿Por qué se produce este envejecimiento de nuestros diputados?  Una posible hipótesis es la madurez de la  democracia en España. En 1979 muchos jóvenes de diferentes partidos habrían entrado en política pero, a medida han pasado legislaturas, éstos habrían ido “envejeciendo” en sus escaños. Es decir, como en el caso de Alfonso Guerra (por poner un ejemplo paradigmático), el político entró joven pero fue envejeciendo en su escaño. Esto llevaría en su conjunto a tener una clase política más senior y experimentada. Sin embargo, esta idea no se sostiene con los datos en la mano. Si se mira su supervivencia en el puesto, tres de cada cuatro diputados solo permanece dos legislaturas en el escaño. De hecho, los diputados que han permanecido más de cuatro periodos en el Congreso son apenas el 8% del total del periodo democrático. Por lo tanto, el envejecimiento del Congreso no se da por “veteranía” de sus señorías. Para terminar de desmontar esta idea, en el gráfico siguiente se muestra la edad media de incorporación de los diputados.

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            Nota: Media de edad e intervalos de confianza al 95%.

La edad de incorporación ha pasado de los 42,9 años en 1979 a los 47,2 en 2008. Por lo tanto, información relevante, lo que determina el envejecimiento de los diputados es la edad de entrada en el Congreso. Esto apunta a por qué cada vez se tiene diputados más envejecidos: La selección interna de los partidos provoca que hayan ido colocando en sus listas a políticos más maduros a medida iban pasando legislaturas. Queda pendiente la reflexión sobre cómo se han ido transformando los partidos en España para terminar apartando cada vez más a los jóvenes de sus cargos institucionales. Parece que las juventudes de los partidos han sido incapaces de poner a los suyos en puestos de representación. ¿Quizá los abejorros han mostrado muy poco sus aguijones? Mientras, nuestros políticos (y por lo tanto, su política) siguen envejeciendo. No es descartable que eso sea lo que esté haciendo que una mayoría de jóvenes termine viendo a los partidos políticos como organizaciones caducas, hasta prescindibles en democracia. La lectura final es que a los jóvenes no les queda más remedio que seguir zumbando mientras las viejas aves siguen en su paraíso. Y ojalá eso no les estuviera haciendo pagar un peaje tan alto. * * * Agradecemos a Xavier Coller y a Andrés Vázquez el habernos facilitado los datos utilizados en esta entrada, pertenecientes al Proyecto de Investigación Democracia y Autonomías de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla.