Drogas y mercado negro

Si algo deberían saber los políticos a estas alturas es que es casi imposible controlar precios. Desde países productores de petróleo con problemas de suministro a repúblicas bolivarianas con escasez de papel higiénico, el mundo está lleno de gobernantes que han intentado mantener el precio de un bien artificialmente bajo sólo para quedarse a dos velas.

Esta clase de fantasías voluntaristas, sin embargo, no son producto exclusivo de populistas latinoamericanos o dictadores africanos de tercera. En el mundo desarrollado vemos a menudo ejemplos de gobiernos que quieren controlar el precio de un bien o servicio contra viento y marea, sólo para darse cuenta al cabo de unos años sobre la futilidad de esta tarea. En el mundo desarrollado, sin embargo, no nos dedicamos a intentar bajar los precios de la pasta de dientes o el pan (o al menos, no hacemos eso desde los setenta. No funcionó tampoco), sino a intentar mantener algunos bienes que consideramos moralmente reprobables fuera del alcance del público haciéndolos inusuales, ilegales, caros y difíciles de conseguir. El caso más obvio es el mercado de la droga.

La idea es simple: ilegalizamos su venta, perseguimos a los traficantes, hacemos el producto increíblemente difícil de conseguir, el precio sube de forma desaforada, problema arreglado. La realidad, sin embargo, es bastante distinta, al menos en Estados Unidos – aquí tenéis la evolución del precio de la cocaína y heroína, junto al número de encarcelamientos por delitos de narcotráfico:

drug-prices-and-prisoners

 

Dicho de forma muy simple: la cocaína y heroína nunca han subido de precio de forma significativa. Uno tiene que meter cantidades completamente absurdas de gente en la cárcel para registrar cambios mínimos en precio, y lo único que consigue es aumentar el margen de beneficio de los traficantes en activo. Esto, no hace falta decirlo, hace el tráfico de drogas más atractivo, no menos (uno puede ganar más dinero), así que acaba por atraer más suministradores al mercado… y dado el aumento de la competencia, precios más bajos a medio plazo.

La verdad, no es algo demasiado complicado: hay una demanda real de cocaína, heroína y productos similares. Si hay demanda, habrá oferta; alguien puede ganar dinero vendiendo ese producto. Prohibir las drogas no elimina la demanda (hay gente que quiere chutarse, diga lo que diga el gobierno), así que la oferta se abrirá paso siempre. El precio será relativamente alto al principio, pero la oportunidad de negocio inundará el mercado rápidamente, y los precios empezarán a bajar. Es probable que nunca lleguen a ser tan baratos como lo serían en un mercado legal y regulado (los narcotraficantes tienen que gastar cantidades ingentes de dinero en seguridad, inteligencia y protección, al fin y al cabo), pero el estado nunca será capaz de eliminar el consumo completamente.

Lo que más me sorprende, de todos modos, es que ya tenemos varios ejemplos de mercados de droga legales y regulados. El alcohol es el modelo más obvio, pero cosas como la morfina, tranquilizantes y demás son legales y vendidos en farmacia en teoría bajo supervisión médica. En la práctica ambas son a menudo más letales que las substancias prohibidas y traficadas ilegalmente que acaban metiendo miles de personas en la cárcel cada año. Aun así, el coste de ilegalizar y perseguir el narcotráfico es gigantesco; legalizar, regular y coser a impuestos estos productos parece algo bastante obvio. Pretender que podemos eliminar las drogas es, a estas alturas, algo bastante ingenuo.

Difúndelo:

Suscríbete

Síguenos en tu lector RSS, por Twitter o Facebook.

, ,

47 Responses to Drogas y mercado negro

  1. Luis Lapiedra 31 mayo, 2013 a las 06:30 #

    Sobre este tema es interesante el paper http://faculty.chicagobooth.edu/kevin.murphy/teaching/market%20for%20illegal%20goods-jpe.pdf

  2. Batistuta 31 mayo, 2013 a las 08:48 #

    Por suerte, parece que poco a poco el consenso político sobre las drogas está cambiando. Cada vez más voces – sobre todo en latinoamérica – están pidiendo una nueva política anti-drogas, e intelectuales estadounidense (me viene a la cabeza David Simon, creador de la serie “The Wire”) están haciendo lo propio. La cosa tardará… pero me da la impresión de que la ‘War on Drugs’ de Nixon está herida de muerte.

    • mvp jcs 31 mayo, 2013 a las 09:44 #

      Que se lo digan a Stringer Bell (The Wire), todo un estudioso del mercado, el producto y la distribución. Gran serie, si señor!

  3. Tortilla von Patata 31 mayo, 2013 a las 12:10 #

    No acabo de ver el tema de la demanda real, una demanda que vaya a estar siempre ahí. La droga es un artículo de ocio, no hay una necesidad sino artificial de obtenerlo.

    Me recuerda al artículo de la prostitución
    http://politikon.es/2012/07/30/por-que-legalizar-la-prostitucion-es-mala-idea/
    En éste se desmonta el hecho de que la demanda sea inamovible, pues es modulable mediante políticas de control serias (en lugar de mirar para otro lado o una visión puramente castigadora) y oferta de alternativas.
    E igual que el artículo de la prostitución, no veo aquí un mercado tan normal. Tengamos en cuenta que un adicto no es un consumidor libre, y probablemente tampoco fuera un consumidor consciente el día en que decidió recurrir a las drogas. Un mercado de este tipo es contrario a toda bondad económica, y muy peligroso.
    Cuando el mercado acaba anulando a la persona nos encontramos con un atentado más contra la humanidad, por mucho que se camufle con un comercio normal. Y los potenciales beneficios que se vayan a hacer gárgaras, no podemos mercantilizarlo todo.

    Yo con la legalización sólo veo una oportunidad para la expansión de la drogadicción.

    Sé que muchas veces se sale con el tema del alcohol y el tabaco para justificarlo, y no estoy diciendo que sean nada bueno. Pero tampoco me parece lo mismo el consumo de alcohol que el de, pongamos, cocaína, ni el de tabaco como la marihuana.

    • Roger Senserrich 31 mayo, 2013 a las 13:19 #

      Muy buen comentario. Sí, son cosas a tener en cuenta. Eso haría pensar que si fuese legal debería estar MUY regulado, ciertamente.

    • Alatriste 31 mayo, 2013 a las 14:10 #

      Una cosa es que las drogas fueran legalizadas, y otra que admitamos que se comercializen como si fueran chocolatinas. Lo que se ha descubierto sobre las cosas que las tabacaleras sabían y ocultaron, y de cómo trabajaron durante decenios para hacer sus productos aún más adictivos, es una lección demasiado dura y demasiado importante como para olvidarla.

      Y aquí hay un punto que siempre me ha intrigado, que es la diferencia entre el alcohol y el tabaco. Al menos que se sepa los elaboradores de bebidas alcohólicas nunca han hecho las salvajadas que hicieron los fabricantes de cigarrillos, ni han negado que el alcohol pudiera perjudicar la salud ¿Tal vez porque sus productos son variadísimos y el sector está mucho más atomizado? ¿O porque los efectos del alcohol eran desde siempre demasiado evidentes para ser negados? No lo sé, pero creo que la diferencia existe.

      En cualquier caso, estoy a favor de que las drogas sean legalizadas, pero que uno pudiera bajar al supermercado a comprarse un chute eligiendo entre 50 marcas, la TV se llene de anuncios con tíos cachas pinchándose, y que la cocaína patrocine los Juegos Olímpicos… eso no. Debería tratarse como otros productos legales pero peligrosos que están estrictamente regulados (los explosivos, los venenos, los radiactivos, las armas… la lista es larga)

    • Jaime 31 mayo, 2013 a las 15:13 #

      El consumidor de drogas no siempre es un adicto. De hecho, me atrevería a decir que los adictos son una minoría, al igual que los alcohólicos son una minoría de los que consumen alcohol.
      Simplemente por el nivel de consumo, la gran mayoría de gente que consume drogas tiene una vida bastante normal. Esto no es decir “ancha es Castilla” y desregularlo todo, pero no podemos basarnos en el yonki tirado en la calle como “usuario de drogas medio”, porque no creo que se acerque a la realidad.

    • Fran 31 mayo, 2013 a las 16:40 #

      El problema, al menos en mi opinión, es que la legalización conlleva que haya, precisamente, menos adictos.

      Primero, por lo que entiendo en tu comentario, das por supuesto que todo el que consume es un adicto. Que el comprador de cocaína es un hombre esclavizado por su adicción, algo que yo dudo muy mucho. Las drogas llevan usándose desde siempre, porque no son más que sustancias que alteran el sistema nervioso y que te afectan de una u otra manera a tu rutina diaria. Cuando te levantas por la mañana y decides hacerte un café, estás haciendo uso de una droga. Y lo haces porque probablemente el beneficio de espabilarte supera al riesgo de que te pueda joder el corazón a largo plazo. Con la cocaína, como con cualquier otra droga, pasa lo mismo. Da igual que sea porque no hay cálculo real del riesgo, porque ves muy lejos los cincuenta años o porque simplemente te la pela, el caso es que la gente hace un cálculo racional a la hora de consumir drogas. Convertirse en un adicto no es tan fácil como parece, y hay un camino más o menos largo hasta ahí.

      Y segundo, legalizar las drogas puede impedir precisamente que la gente tome malas decisiones y acabe siendo adicta. Hoy en día, a un chaval de 14 años le resulta bastante más difícil comprar una cajetilla de tabaco o una botella de Brugal que un gramo de coca. Por no decir que hay mucha más información sobre lo perjudicial que es el tabaco o el alcohol que sobre la cocaína o la marihuana. Convertir algo en tabú lleva a que no se hable de ello, consiguiendo que la gente no esté informada. El médico de cabecera de un adolescente no le va a hablar de las drogas ilegales con la misma naturalidad con la que le habla de las legales. Y ese detalle, estoy convencido, tiene consecuencias.

      Y todo esto por no decir de los beneficios económicos de una posible legalización, más que nada porque dejas de gastar en vigilancia y persecución, y empiezas a ingresar por impuestos. Otra cosa que se me ocurre, probablemente legalizar llevaría a quitar poder económico a numerosas bandas armadas (¿qué porcentaje de la financiación de las FARC podría venir del narcotráfico?). Y quitar dinero, al final, es quitar poder.

    • Von Maria 31 mayo, 2013 a las 17:19 #

      Con la marihuana hay estudios que incluso en personas adultas el daño neuronal es mínimo incluso menor que el alcohol. Sin contar que es mucho menos adictiva que el tabaco. No te digo ya todos aquellos metidos (adictos) al myolastan y las benzos para dolores musculares o falta de sueño y estrés lo que iban a ganar en salud con un porro de marihuana, por ejemplo.

      Cosas como la cocaína o la heroína entiendo que la regulación sea mayor pero sinceramente la heroína por ejemplo es una droga en desuso de marginalidad y la cocaína no tardaría mucho que el mercado regulado diera una sustancia mucho menos perjudicial. Mas cuando el negocio de Redbull no para de crecer…La gente necesita estimulantes y estamos jugando a dar vueltas cuando las mejores sustancias existen pero no se pueden usar.

      De todas formas el argumento de la demanda no lo veo. Existe demanda de sicarios y no por eso regulamos empresas de sicarios. Yo creo que aquí el coste beneficio es importante. Sin contar que existe un coste de oportunidad brutal por falta de investigación y prueba, caso más patente de esto son los alucinógenos como el LSD (en medicina) o la absurda ley en EEUU de mayoría de edad creadora de borrachos de 30 años descontrolados.

      • Homelandz 31 mayo, 2013 a las 19:19 #

        Sobre la comparación con los sicarios: no es lo mismo. La gente es libre de incurrir en conductas de riesgo (como no hacer ejercicio, o hace deportes de riesgo, o fumar cannabis) mientras eso no afecte a terceros (o sea que conducir a 300 por la autovía o contratar a un sicario queda excluido). Es una cuestión ética muy muy básica, es uno de los pilares del liberalismo clásico: tu libertad acaba donde empieza la de los demás, no hay delito sin víctima, etc.

    • Homelandz 31 mayo, 2013 a las 19:15 #

      Hace poco ha salido un libro llamado “La Solución”, escrito por Araceli Manjón, que fue la mano derecha de Garzón en el Plan Nacional sobre drogas, que aboga precisamente por la legalización. Los países de América Latina, que sufren inestabilidad política, violencia y corrupción por culpa del narcotráfico ya han manifestado que van a promover el fin de la prohibición, y la ONU ha publicado un informe, el Global Commission Report on Drugs, que también aboga por la legalización.

      La idea es legalizar la venta de marihuana, pero hinchando el precio vía impuestos hasta situarlo en un nivel próximo al del mercado negro. De esta manera alejas al consumidor del traficante, porque en el “estanco de marihuana” tiene la seguridad de saber lo que compra, y tienes todo el control sobre la distribución. Se limitaría el consumo en lugares públicos (como la ley del tabaco pero más bestia), se fijaría una edad mínima (¿21 años?) que permitiría a la policía concentrarse en la venta a menores, y se podría exigir la presentación del DNI con cada compra para guardar un historial de consumo accesible con permiso de un juez. Con los impuestos podrían financiarse campañas de concienciación, de rehabilitación y sufragarse íntegramente los tratamientos de las enfermedades derivadas del consumo. Como beneficios para el resto de la sociedad tendríamos la disminución de la criminalidad (el narcotráfico financia a las mafias, la infraestructura que despliega el narcotráfico, como redes de distribución o lavadoras de dinero da soporte a más actividades delictivas), de la corrupción (las mafias infiltran la policía, la judicatura y la política) y más ingresos por impuestos. Además, reduciríamos los problemas de salud pública que las drogas suponen, al acabar con la adulteración, que puede ser tóxica o matar indirectamente al impedir una dosificación adecuada (sobredosis por uso de droga de mayor pureza de la acostumbrada) y en menor medida la mala conservación (hongos de la marihuana, etc.).

      Las drogas duras como la heroína no estarían a la venta. Sus consumidores serían considerados enfermos y recibirían sus dosis gratuitamente en centros hospitalarios a cambio de entrar en planes de rehabilitación que en casos extremos podrían requerir el internamiento (voluntario). De esta manera sacas a los heroinómanos del mercado negro, reduces los beneficios de los traficantes, que se enfrentarían a una alternativa gratuita, por lo que debería reducirse su número, y con ellos la presencia de la droga en las calles y la posibilidad de que surjan nuevos adictos.

      La prohibición ha fracasado porque no ha reducido la disponibilidad de las drogas ni los niveles de consumo, y por el camino ha creado problemas nuevos. En el caso de la marihuana no se sustenta en ninguna base científica; el alcohol, por ejemplo, es más perjudicial y destructivo y sin embargo es legal, lo que nos lleva a la conclusión de que la prohibición de la maría existe por razones meramente culturales.

      La legalización no es ninguna chorrada.

      • MuGaR 31 mayo, 2013 a las 20:46 #

        El problema de guardar un historial de compras es que va a terminar en manos de empresas y olvídate de que te contraten. No lo veo.

        • Epicureo 31 mayo, 2013 a las 23:50 #

          Lo del “historial de compras” no tiene sentido. ¿También van a hacerte un historial cada vez que compres una botella de vino?

          Supongo que en el libro hablará de ello, pero hay muchas drogas que no son ni la heroína ni la marihuana, “semiduras” o “semiblandas”, que no parecen adaptables a esos patrones de comercialización. Y además se inventan nuevas drogas continuamente.

          Por lo demás, la solución parece muy razonable. Y por eso mismo no se hará.

          • Homelandz 2 junio, 2013 a las 19:18 #

            Lo del historial de compras lo veo más como una medida florero encaminada a dar la sensación de regulación dura. Legalizar la venta de drogas no es algo políticamente muy vendible, como dice Roger si se hace debe ser con mucha regulación, y probablemente haya que ir legalizando paulatinamente, la sociedad podría entender lo del cannabis, pero lo de la cocaína ni de coña.

            El peligro del historial de compras es que esos datos se filtren, como bien decís. La supuesta utilidad es su disponibilidad para fines policiales, y quizá disuadir un poco el consumo haciendo el proceso de compra ligeramente más incómodo (no anónimo).

      • Hejo 1 junio, 2013 a las 13:20 #

        El esquema que propones es muy parecido al que se estableció inicialmente en Suecia en los años ’30 del siglo pasado, cuando tras un gran debate se decidió no aplicar una Ley Seca en el país. En su lugar, se decidió regular su venta restringiéndolo a una cadena de tiendas -monopolio del estado- sin ánimo de lucro, cuyos beneficios se destinaban a fines sociales.
        Cada ciudadano tenía un carnet en el que se anotaban sus compras. Había unos límites a la cantidad de licores que se podía comprar cada mes, y las tiendas alertaban a los servicios médicos y sociales de los ciudadanos que sobrepasaban estos límites.
        La decisión se basó en las recomendaciones de un amplio grupo de expertos (médicos, psicólogos, trabajadores sociales, empresarios, teólogos…) en un proceso de estudio que duró años.

        Hay una explicación muchos más detallada en el libro The Political Power of Bad Ideas, de Mark Lawrence Schrad, donde se analiza el debate Prohibicionista a inicios del siglo XX, y muy importante, analiza cómo se tomaron las decisiones en distintos países (Suecia, Rusia…).

        • David Rabinad 1 junio, 2013 a las 14:43 #

          Y qué pasó?

          • Alatriste 3 junio, 2013 a las 08:59 #

            Según creo, sigue igual. La venta de bebidas alcohólicas en Suecia, Noruega y Finlandia es un monopolio estatal, un sistema bastante parecido a los estancos en España.

    • MuGaR 31 mayo, 2013 a las 20:45 #

      No creo que ninguna droga haya llevado a tantas personas y familias a la carcel y la pobreza como el alcohol. Por no hablar de que, habitualmente, los adictos son politoxicómanos, porque además de la droga X consumen por lo menos alcohol (y se inician en el alcohol antes que en otras sustancias).

      La legalización no añadiría ni un consumidor: cualquiera puede conseguir casi cualquier droga si está suficientemente interesado.

      Que se regule, se limíte su consumo a lugares privados (casas y clubes) y la venta y posesión a cantidades moderadas, y al que se salte la ley que lo frían a multas elevadas.

      Lo jodido es la transición, se me hace dificil ver cómo pactar con los narcos y solucionar sus delitos…

      • Epicureo 31 mayo, 2013 a las 20:54 #

        ¿Pactar con los narcos? ¿Para qué?

        • MuGaR 31 mayo, 2013 a las 21:13 #

          vas a legalizar la producción y venta de su negocio… no se…

          • Epicureo 31 mayo, 2013 a las 23:16 #

            ¿Pactaron con la Mafia cuando se abolió la ley seca?

          • xabio 1 junio, 2013 a las 00:23 #

            Y una leche. El que a partir del 1 de Junio de 2013 sea legal diseñar, plantar, recolectar, fabricar, procesar, transportar y/o vender una drogar no implica que deba concederse un indulto para los que hayan hecho cualquiera de estas cosas hasta el 31 de Mayo.

            Precisamente la mayor gracia de la legalización es que cualquiera en su jardín puede hacerle la competencia a un mafioso que pasa de tener el monopolio a perder a sus clientes que van a lo legal mientras él no puede asomar la jeta por el mundo porque es un mafioso.

            • MuGaR 1 junio, 2013 a las 15:05 #

              Vamos a ver, la industria del alcohol ya existía antes de la prohibición (y era legal fuera de USA tb) y la gran mayoría de productores eran ciudadanos de a pie, no mafiosos, que aprovecharon una ley estúpida para sacar dinero (y para seguir bebiendo claro xD).

              En el caso de las drogas hablamos de una industria cuyos únicos productores son los narco: qué haces con sus campos y laboratorios? Lo del huerto del particular compitiendo me hace gracia: menudo huerto tan grande va a ser para conseguir buenos precios.

              Además, aunque se legalizasen las drogas no pasarían a ser un producto “amable” y ya podeís imaginar las campañas que saldrán a poner en la palestra a las empresas productoras: no creo que veamos a las masas queriendo entrar en un negocio sin certidumbres y con semejante “competencia”, y, sinceramente, no creo que el cultivo particular estuviese permitido con la legalización.

              Si el Estado restringe sobremanera las condiciones para producir (no haber tenido antecedentes o relaciones con delincuentes, etc) y, pongamos que consigue desbaratar la producción ya existente (es mucho poner), a ver cómo se levanta una actividad que empieza de 0, es machacada a impuestos y tendrá a parte importante de la población en contra. El mercado negro seguiría llevándose el gato al agua.

              Por supuesto nada de esto supone que haya que indultar los crímenes más graves (asesinatos, secuestros, extorsiones), pero entiendo que todos aquellos “trabajadores” cuyos antecedentes o relaciones con el narcotráfico se limitasen a la producción, venta y transporte no deberían tener más problemas. Y lo mismo vale para los centros de producción: ya existen y ya son competitivos, cuál es el sentido de cerrarlos? eso si los encuentras…

              Así que la legalización tendría que hacer una especie de borrón y cuenta nueva para la mayoría, cosa que ya ha ocurrido en muchos casos de terrorismo, una actividad mucho más execrable.

    • DaniO 3 junio, 2013 a las 01:53 #

      He leído el artículo de la prostitucion y ahi usan datos de forma un tanto parcial. Como comparar el numero de prostitutas extranjeras que entran a Suecie y a Finlandia, cuando antes de la prohibición en Suecia ya entraban muchisimas menos que en Finlandia.

      Al caso de la droga, creo que te imaginas a los consumidores de droga como despojos humanos consumidos totalmente por el vicio. Nada mas lejos de la realidad, en España se consume mucha droga, legal e ilegal, y la proporción de los que acaban destrozados no debe ser muy elevada (no tengo mas datos que lo que veo). Los beneficios son tan grandes, que un ligero repunte inicial del consumo de droga tras su regulación/legalización compensa con creces. Ademas, a las drogas no se las debe combatir con la ilegalizacion, estamos perdiendo la guerra, sino con educación e informacion.

      Y desde una perspectiva mas Darwiniana, creo que nos haría mejorar como especia, por eso de la selección natural.

  4. Pablo_MA 31 mayo, 2013 a las 12:10 #

    Sinceramente, es curioso el gráfico pero se obvia una cosa que es bastante importante como el tamaño del mercado…

  5. Jose R. 31 mayo, 2013 a las 13:17 #

    “Si hay demanda, habrá oferta; alguien puede ganar dinero vendiendo ese producto”

    No siempre ha de ser así… y me explico.

    En un modelo de actor racional, los delincuentes profesionales realizan un cálculo de riesgo, según el modelo de Gary Becker:

    http://www.nber.org/chapters/c3625.pdf

    Ese cálculo se basa en la probabilidad de ser atrapados y la intensidad de la condena como espectativa de pérdida esperada, por un lado y por el otro la espectativa de beneficio.

    Por tanto una eficacia en la captura de los delincuentes o un incremento de las penas debería poder provocar una disminución de los delincuentes y por tanto de la droga ofertada (cada camello tiene una capacidad limitada para comerciar), y por tanto una subida del precio de la droga.

    Tu análisis del precio de la droga en el mercado final no tiene en cuenta otros factores que lo han abaratado (la mayor capacidad de los cárteles en las zonas de producción de organizarse y poder colarse por la frontera, la facilidad y abaratamiento de los medios de comunicación, etc…), y por otro de la facilidad para los camellos locales para organizarse con los proveedores (que hace que aumenten el número de camellos con disponibilidad de drogas).

    • Epicureo 31 mayo, 2013 a las 21:09 #

      Estoy casi seguro de que la mayoría de los narcotraficantes no han leído ese artículo de Gary Becker, ni tienen mucha idea de cálculo de probabilidades, así que es imposible que realicen ese cálculo de riesgo. Cualquier política basada en el modelo de “actor racional” está condenada al fracaso, porque la gente, sencillamente, no razona así.

      Endurecer las penas no sirve para reducir la delincuencia. Aumentar la eficacia policial es un poco más efectivo, pero muy poco. A medio plazo sólo consigue que los delincuentes se organicen mejor para evitar a la policía, y diga lo que diga Vetinari, que el crimen esté organizado no es nada conveniente.

      Y la prueba es que la “guerra contra la droga” estadounidense ha conseguido que Estados Unidos sea el país con mayor población carcelaria del mundo, con mucha diferencia, sin evitar que se venda ni un sólo porro.

      • xabio 1 junio, 2013 a las 00:44 #

        Hombre, se puede padecer gonorrea sin conocer su nombre. No es menester leer el artículo, el articulo analiza la vida que no es lo mismo.

        Tienes parte de razón y parte de error. Tu error es despreciar la percepción de los delincuentes. Uno se juega el culo por ganar dinero siempre (si no tiene reparos morales) que el dinero que intenta ganar supere la posibilidad de que a uno le inflijan determinada pena y la dureza de la misma. ¿acaso crees que los ladrones no valoran el riesgo en relación al botín?

        Sí, créeme, si te cortan la mano por robar robas menos que si te dan un azote. Y desde luego la reincidencia se hace difícil.

        Ahora, tu razón (o el error del otro) es que en este caso no se puede aplicar el análisis por una peculiaridad del delito. No sólo el delincuente se moviliza para obtener su fin, como si fuera un ladrón, asesino o violador. Ocurre que al ser un delito consentido con “la víctima” (el comprador) también se moviliza (motivado por su deseo de obtener droga y hacerlo al precio más bajo posible) con lo que aumenta la facilidad para el vendedor. Es decir, el aumento de la pena inicialmente disuade a oferentes, provoca desabastecimiento y sube el precio, el demandante se moviliza, la efectividad policial se reduce, el aumento de la pena queda compensado por la caída de la efectividad policial, con lo que el aumento de precio antes mencionado moviliza a nuevos oferentes que ven el chollo y el precio vuelve a bajar.

        Una vez logrado el nuevo equilibrio (y no olvidemos que la droga tiene mucho margen para bajar pues su precio es mucho más alto que el de mercado) la retirada de oferentes mediante encarcelación será rápidamente sustituida por nuevos oferentes que entraran en el negocio, con lo que la tasa de encarcelados tenderá a aumentar brutalmente, mientras que el precio tenderá a descender aunque sea lentamente a cada nueva eficiencia que descubran comprador y vendedor para comunicarse al margen de la ley.

        Quiero decir con esto que es verdad que si cortas el cuello por violar se viola menos. Los criminales no son locos. pero no ocurre igual con un delito “consentido”. Por que en estos delitos el demandante se encarga de contrarrestar la subida de pena con un descenso en la eficacia de su cumplimiento.

        • Pescador 1 junio, 2013 a las 16:40 #

          Buueeeno…..creo que según esa teoría, en Iran y China la delincuencia no debería existir..y la pena de muerte la panacea. Pensar en un delincuente de alto riesgo ( si alguien piensa que echarse de diez a quince años en la carcel es poco castigo es que piensa poco) que opera de forma lógica y es capaz de asumir riesgos a largo plazo es pensar mal.

          “Si cortas el cuello por violar, se viola menos” ….(aquí la panacea)
          Aqui no se si ovacionar o hacer un obelix y musitar “están locos estos romanos”. SI cortas el cuello por violar pasarán, basicamente, dos cosas:
          - Se necesitará una flagrancia tal para condenar por violación que solo serás condenado si eres un miserable y/o te pillan entre las piernas de tu victima. Al final tendremos una bonita estadistica donde las violaciones serán casi inexistentes pero habran aumentado, en todo caso, los abusos sexuales.
          - Dado que el precio de violar es máximo ( no tenemos cuellos de repuesto), la mayoría de los violadores conscientes harán un 2×1. O sea violarán y matarán.

          Otra merecida ovación para :
          “Sí, créeme, si te cortan la mano por robar robas menos que si te dan un azote. Y desde luego la reincidencia se hace difícil.”
          El Islam de la sahria como paraiso. Sin entrar a hacer sangre ¿ Deberiamos considerar algunas lecturas – como las que llevan a tus ejemplos- drogas muy duras? Alienan, inducen al homicidio y los daños corporales extremos…

        • Epicureo 2 junio, 2013 a las 18:02 #

          Se puede padecer gonorrea sin haber estudiado medicina, pero no se pueden hacer cálculos de probabilidades sin haber estudiado cálculo de probabilidades.

          El artículo no analiza la vida: desarrolla un modelo ideal de la vida, sin molestarse en contrastarlo. Yo desconozco cómo valoran el riesgo los delincuentes, lo reconozco. El autor del artículo también, hace una suposición sin fundamento empírico. Y luego, cometiendo el error habitual de los economistas, propone políticas basadas en los resultados de ese modelo teórico no comprobado. Muy mal.

          • Fran 8 junio, 2013 a las 11:23 #

            Puede que ese modelo no funcione en el caso de crímenes más pasionales, por decirlo de alguna manera, pero en el caso del narcotráfico te aseguro que sí.

            Te sorprenderías de los cálculos que hace cualquier mindundi que no acabó el Bachiller pero que se dedique a traficar para ganarse un dinero.

            Se calcula, por ejemplo, el tipo de droga (la marihuana es más voluminosa pero las penas son mucho más blandas que la cocaína, y se vende de manera diferente) o la cantidad que se pasa (puedes ser el “último eslabón” y vender gramos sueltos, o puedes ser un intermediario de la cadena). Y en todo ello hay un cálculo continuo de riesgos y ganancias de cada tipo de actividad.

            Obviamente, nunca oirás a nadie hablando de “cálculo de probabilidades”, “tasa de riesgo” o algo parecido, pero el tipo de razonamiento es esencialmente probabilístico.

      • Jose R. 4 junio, 2013 a las 14:01 #

        Comparto contigo que el modelo del actor racional de Becker para el delito en general (sobretodo para el delincuente de tres al cuarto) no es correcto. De hecho hay experimentos sobre deshonestidad que lo refutan.

        Otra cosa es que ya en un modelo de actor racional como el que plantea Roger, sus propuestas no son sostenibles al no analizar aspectos como la facilidad de acceso a los cárteles y la posiblidad de coordinarse.

    • MuGaR 31 mayo, 2013 a las 21:15 #

      Sabes la cantidad de dinero que se puede ganar en un tiempo mínimo? Hay cifras que anulan la percepción del riesgo a mucha gente.

      • Epicureo 31 mayo, 2013 a las 23:18 #

        Y aunque no se gane tanto; los delincuentes siempre piensan que a ellos no los van a coger. Por eso son delincuentes.

        • Josei 1 junio, 2013 a las 16:47 #

          Mira sino los incumplimientos en la normativa de tráfico. Todo el mundo se salta los límites, porque piensa que “ese del accidente era uno que no tenía ni idea, yo controlo con el coche”.

  6. Alatriste 31 mayo, 2013 a las 14:20 #

    Estrictamente off topic. En Meneame ha aparecido este artículo, y me ha parecido un ejemplo magnífico de las inmensas posibilidades de una “Política basada en la Evidencia”, de la ingente cantidad de información que se necesitaría para los análisis necesarios, y de la potencia de la estadística moderna

    http://pseudopodo.wordpress.com/2013/05/30/un-modesto-ejercicio-de-mineria-de-apellidos/

    No sabía si sería mejor comentarlo en el artículo de Kiko Llaneras, pero hace varios días que ya no se comenta allí.

  7. bat 1 junio, 2013 a las 03:04 #

    En el fondo se trata de aceptar la realidad: la Guerra contra las drogas ha terminado y los Estados han perdido.

    Las drogas son cada vez mejores, cada vez más baratas, cada vez más accesibles y cada vez dan más beneficios. Y así van ha seguir.

    Ya va siendo hora de firmar el tratado de paz.

  8. bat 1 junio, 2013 a las 03:15 #

    Por no decir que la combinación de playas, sol, buen comer y porretes legales haría que la Marca España se vendiera sola.

    • Epicureo 2 junio, 2013 a las 18:03 #

      Efectivamente. Y el turismo porreta sería más pacífico y más tranquilo que el actual turismo alcohólico.

      • MuGaR 2 junio, 2013 a las 22:11 #

        Gastarían menos probablemente. Excepto en azucar xDD

  9. colomer 2 junio, 2013 a las 21:54 #

    Me extraña que no se hable de un país que tenemos muy cerca. En 2001, Portugal abolió las penas para la posesión personal de todas las drogas, marihuana, cocaina, heroina y metanfetamina. Más de 10 años después, las políticas de Portugal se han revelado un éxito.

    Uno de los argumentos más convincentes es que el dinero que se emplea en penalizar, desde los policías que luchan contra la mafia hasta las cárceles en las que se interna a aquellos que comenten delitos por su adicción es más útil si en vez de usarse de esa manera se emplea en programas de rehabilitación y ayuda a los drogodependientes.

    • Epicureo 2 junio, 2013 a las 22:21 #

      En España nunca se ha penado la posesión personal para consumo propio. Portugal no ha hecho más que copiarnos.

      • Pescador 2 junio, 2013 a las 23:47 #

        Ya, pero falta saber el detalle de lo que se considera “posesión personal” …
        ¿Cual es en Portugal y cual aquí?

  10. Pescador 3 junio, 2013 a las 00:08 #

    Bueno, en Portugal se puede tener un gramo de heroina , dos de coca, veinticinco de hojas de marihuana, cinco de hachis y uno de MDMA… en España (creo) la tenencia es sancionable administrativamente y los limites de posesión se establecen por jurisprudencia, con lo que la china te puede tocar ó no…

  11. Gart Valenc 4 junio, 2013 a las 13:40 #

    «…los narcotraficantes tienen que gastar cantidades ingentes de dinero en seguridad, inteligencia y protección, al fin y al cabo…»

    El autor de este artículo olvidó mencionar uno de los rubros más importantes: pagos que hacen los narcotraficantes a políticos, empresarios, jueces, policias, etc. no sólo en países productores y de tránsito de la droga, sino quizás aún más importante, en países con el mayor consumo de drogas en el mundo: Estados Unidos y países europeos.

    Los miles de toneladas de drogas que se consumen anualmente en los Estados Unidos y en Europa no llegan allí por que los narcotraficantes son extremadamente hábiles y han sido capaces de burlar, año tras año durante varias décadas, a todas las autoridades en todos los puertos y en todos los puntos de entrada de la droga en estos países. No, para que eso suceda es necesario contar con la colaboración, participación y complicidad de una extensa red de individuos en posiciones claves en los países consumidores.

    Gart Valenc
    Twitter: @gartvalenc

Trackbacks/Pingbacks

  1. Drogas y mercado negro - 31 mayo, 2013

    [...] Drogas y mercado negro [...]