Economía

Drogas y mercado negro

31 May, 2013 - - @egocrata

Si algo deberían saber los políticos a estas alturas es que es casi imposible controlar precios. Desde países productores de petróleo con problemas de suministro a repúblicas bolivarianas con escasez de papel higiénico, el mundo está lleno de gobernantes que han intentado mantener el precio de un bien artificialmente bajo sólo para quedarse a dos velas.

Esta clase de fantasías voluntaristas, sin embargo, no son producto exclusivo de populistas latinoamericanos o dictadores africanos de tercera. En el mundo desarrollado vemos a menudo ejemplos de gobiernos que quieren controlar el precio de un bien o servicio contra viento y marea, sólo para darse cuenta al cabo de unos años sobre la futilidad de esta tarea. En el mundo desarrollado, sin embargo, no nos dedicamos a intentar bajar los precios de la pasta de dientes o el pan (o al menos, no hacemos eso desde los setenta. No funcionó tampoco), sino a intentar mantener algunos bienes que consideramos moralmente reprobables fuera del alcance del público haciéndolos inusuales, ilegales, caros y difíciles de conseguir. El caso más obvio es el mercado de la droga.

La idea es simple: ilegalizamos su venta, perseguimos a los traficantes, hacemos el producto increíblemente difícil de conseguir, el precio sube de forma desaforada, problema arreglado. La realidad, sin embargo, es bastante distinta, al menos en Estados Unidos – aquí tenéis la evolución del precio de la cocaína y heroína, junto al número de encarcelamientos por delitos de narcotráfico:

drug-prices-and-prisoners

 

Dicho de forma muy simple: la cocaína y heroína nunca han subido de precio de forma significativa. Uno tiene que meter cantidades completamente absurdas de gente en la cárcel para registrar cambios mínimos en precio, y lo único que consigue es aumentar el margen de beneficio de los traficantes en activo. Esto, no hace falta decirlo, hace el tráfico de drogas más atractivo, no menos (uno puede ganar más dinero), así que acaba por atraer más suministradores al mercado… y dado el aumento de la competencia, precios más bajos a medio plazo.

La verdad, no es algo demasiado complicado: hay una demanda real de cocaína, heroína y productos similares. Si hay demanda, habrá oferta; alguien puede ganar dinero vendiendo ese producto. Prohibir las drogas no elimina la demanda (hay gente que quiere chutarse, diga lo que diga el gobierno), así que la oferta se abrirá paso siempre. El precio será relativamente alto al principio, pero la oportunidad de negocio inundará el mercado rápidamente, y los precios empezarán a bajar. Es probable que nunca lleguen a ser tan baratos como lo serían en un mercado legal y regulado (los narcotraficantes tienen que gastar cantidades ingentes de dinero en seguridad, inteligencia y protección, al fin y al cabo), pero el estado nunca será capaz de eliminar el consumo completamente.

Lo que más me sorprende, de todos modos, es que ya tenemos varios ejemplos de mercados de droga legales y regulados. El alcohol es el modelo más obvio, pero cosas como la morfina, tranquilizantes y demás son legales y vendidos en farmacia en teoría bajo supervisión médica. En la práctica ambas son a menudo más letales que las substancias prohibidas y traficadas ilegalmente que acaban metiendo miles de personas en la cárcel cada año. Aun así, el coste de ilegalizar y perseguir el narcotráfico es gigantesco; legalizar, regular y coser a impuestos estos productos parece algo bastante obvio. Pretender que podemos eliminar las drogas es, a estas alturas, algo bastante ingenuo.