Economía

En defensa de las cifras del paro

2 May, 2013 - y - @kikollan, @jorgegalindo,

Artículo escrito por Kiko Llaneras y Jorge Galindo.

Recientemente se han escuchado comentarios que, de forma más o menos velada, ponían en cuestión las cifras de empleo y paro. Por poner dos ejemplos reciente, El País publicaba este artículo —con la réplica necesaria de José Fernandez-Albertos—, y hoy La Razón publica este otro. Siendo este el panorama, hemos pensado que sería útil comparar las cifras de empleo y paro de las dos principales fuentes, la Encuesta de Población Activa (EPA) y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE, o antiguo INEM). Intentaremos hacerlo desde un punto de vista algo más conciso que el habitual en los medios, particularmente en el citado artículo de La Razón.

Empleo datos

Lo primero que cabe destacar es lo que salta a la vista, esto es: ambas cifras son semejantes. Cuentan más o menos la misma historia y no dibujan mundos discrepantes. No obstante, es cierto que existen diferencias, tanto en cifras de ocupados como de parados. Estas diferencias se explican al menos por dos razones: (1) porque definición de desempleado no es idéntica para EPA e INEM, y (2) porque las fuentes son de naturaleza distinta, la EPA es una encuesta mientras que el SEPE/INEM es un registro.

Los Servicios de Empleo (SEPE/INEM) informan del número de personas que se registran como parados en sus oficinas. Este registro no incluye a ciertos demandantes de empleo, como los que buscan su primer empleo o siguen cursos de formación. En cambio, la Encuesta de Población Activa (EPA) es una encuesta a personas en edad de trabajar. Básicamente, la EPA define al desempleado como aquella persona que quiere trabajar, está disponible, y busca activamente empleo. Veréis que la definición de desempleo es ligeramente distinta , tendiendo el SEPE/INEM a descontar a ciertas personas.

El registro de parados del SEPE/INEM tiene otro problema: no incluye a todas aquellas personas que han desistido de buscar empleo y sencillamente no acuden al registro del paro (solo es obligatorio si uno va a recibir alguna prestación). A la vista de los datos —el SEPE registra en general menos parados que la EPA—, ese efecto parece bastante significativo. Por su parte, la EPA es una encuesta y está sometida a error de muestreo, pero su muestra es amplia y el problema es menor (prueba de ello es su bajo nivel de ruido). En general se tiende a preferir los datos de la EPA. De hecho, se trata de la encuesta armonizada para todos los países de la Unión Europea y es la referencia que usa la agencia europea de estadística (Eurostat).

Para recapitular, volvamos al gráfico. Veréis que la EPA muestra más parados. Todo indica que la razón es la que acabamos de comentar, sencillamente la encuesta de la EPA detecta parados que no están registrados en el SEPE/INEM. No solo eso, esa misma razón explicaría también que la divergencia aumente al avanzar la crisis: conforme más gente agota las prestaciones por desempleo son más los que dejan de registrarse como parados en los Servicios de Empleo. Es probable que el creciente espacio entre paro recogido por la EPA y paro registrado sea, en realidad, una medida indirecta del drama que supone el desempleo de larga duración.

En resumen, la divergencia es relativamente menor y poco misteriosa. Parece razonable pensar que la discrepancia se debe sobre todo a que la gente deja de registrarse en los servicios de empleo, haciendo que las cifras del SEPE/INEM tiendan a infravalorar el paro real. La Encuesta de Población Activa, con sus limitaciones, se ve libre de este problema.