Economía

La generosidad de las pensiones en España

10 Abr, 2013 - - @egocrata

Buscando datos sobre el sistema de pensiones en Estados Unidos y algunas propuestas para recortar el gasto que andan flotando por el Congreso (esta, concretamente, sobre el método de cálculo de la inflación) me encontraba este gráfico en un informe de la OCDE:

replacement rates

 

Lo que vemos aquí es la tasa de substitución bruta de la pensión de jubilación para el trabajador mediano en cada una de las economías de la OCDE, es decir, el porcentaje de tu sueldo cubierto por la pensión cuando alguien se retira. En este caso los datos reflejan la cantidad bruta de pensiones a cobrar durante todo el periodo de jubilación (digamos desde los 65 hasta su fallecimiento) comparado con el total de sus ingresos durante toda su carrera laboral.  La media de la OCDE, para los despistados, es un 61%, es decir un trabajador que hubiera ganado 100 euros durante toda su carrera profesional cobraría 61 euros de media en los años de jubilación.

¿Dónde anda España en este indicador? Si os fijáis, muy escorado a la derecha, con uno de los sistemas de pensiones más generosos de la OCDE en este aspecto. El trabajador mediano español ingresará un 81% de todos sus ingresos durante su vida laboral, una cifra extremadamente generosa. Sólo Luxemburgo, Holanda, Grecia e Islandia tienen sistemas de jubilación más generosos en este aspecto. De este grupo, Grecia es un manicomio y Holanda tiene un sistema mixto con pensiones privadas casi obligatorias extraordinariamente bien financiado; no conozco el sistema de Luxemburgo o Islandia. Los dos países no-OCDE con sistemas más generosos lo son también por buenos motivos: Brasil tiene una pirámide demográfica tremendamente favorable y un sistema mixto relativamente decente, y Arabia Saudí nada en petróleo y no sabe que hacer con tanto dinero.

Dicho en otras palabras: nuestro sistema de pensiones tiene un pequeño problema de viabilidad económica en alguna parte, y no es difícil saber por qué. Nuestras proyecciones demográficas son aterradoras, el saldo migratorio es claramente negativo y nuestro mercado laboral es un manicomio imposible incapaz de crear empleo estable. El origen de este inusual desfase tiene algo que ver con la peculiar historia económica española (muchos jubilados actuales empiezan su carrera laboral en la postguerra, cuando el país era un desastre), pero lo cierto es que cuando se dice que no hay dinero para pagar las pensiones a medio plazo, es un por un motivo bastante obvio.

Como señalaba Edward Hugh el otro día, cualquier reflexión sobre pensiones debe tener en cuenta dos factores adicionales. Primero, la emigración hacia el exterior nos pone las cosas aún más difíciles. Segundo, algo a tener en mente que creo que no se menciona demasiado: gran parte del milagroso crecimiento económico en los años de la burbuja se debe al aumento de la población.

Now, if we look back over Spain’s “good” economic years, it is clear that even though growth between 1999 and 2006 was normally in the 3% to 4% range, most of this growth came from population increase, which was extraordinarily rapid, while productivity growth was miniscule, and even in the best of cases less than 1%.

Su conclusión, por cierto, sonará familiar a los que me han oído hablar de conflicto generacional alguna vez: el mercado laboral español, horriblemente excluyente con los jóvenes, está creando incentivos para que estos emigren, debilitando un estado de bienestar que, irónicamente, protege a los insiders en el mercado laboral y  mayores de 55 años extraordinariamente bien. La dualidad del mercado laboral acaba por hacer daño a los protegidos al expulsar del país a los jóvenes que deberían estar cotizando y pagando sus pensiones dentro de unos años. Como más aplacemos las reformas estructurales serias (por encima de todo, el mercado laboral) más difícil será pagar las pensiones, y más dura deberá ser la reforma de las pensiones. Dudo que nadie en el gobierno lo entienda, pero la tendencia es clara.

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Antes que nadie venga llorando, no , las pensiones no las podemos pagar subiendo un poco los impuestos o gracias a un aumento mágico de la productividad. Decir eso es decir que preferimos no arreglar el problema hoy subiéndonos los impuestos o limitando pensiones a nosotros mismos, ya que siempre podemos crujir a impuestos a nuestros hijos cuando nosotros nos jubilemos. Es probable que se nieguen, y entonces sí que nos quedaremos sin pensiones de veras. Podéis leer más sobre el tema aquí.