Demografía & historia

Escapar de la trampa: dos siglos de desarrollo económico

5 Abr, 2013 - y - @jorgesmiguel, @kikollan,

Artículo escrito por Jorge San Miguel y Kiko Llaneras. Siguiendo la serie sobre el desarrollo en los últimos siglos, tras hablar del declive de la violencia y la expansión de la vida, hoy añadimos otro elemento a la ecuación: el crecimiento económico.

En los últimos 200 años, el crecimiento económico ha sido extraordinario. Además, contrariamente a lo que pretenden los discursos apocalípticos y el altermundismo naif, dicho crecimiento no parece haberse producido a costa de una parte de la humanidad: si bien no lo ha hecho en todas partes por igual, la renta ha aumentado prácticamente en todos los países.

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La pobreza también se ha reducido espectacularmente en las últimas décadas; sobre todo por la incorporación a la economía global de grandes masas de población en China y la India, la dos naciones más pobladas del planeta y donde, tras una historia llena de explotación, sacrificios y miserias, se está creando una fuerte clase media. De hecho, sin mucho ruido —quizás porque, inmersos en la crisis, nuestra percepción dista de ser optimista—, es posible que hayamos alcanzado ya los Objetivos del Milenio. Parece que vamos conociendo mejor los ingredientes institucionales del cóctel del desarrollo —y, sobre todo, las recetas fallidas. Obviamente, todo esto no significa que debamos caer en la complacencia: queda muchísimo por hacer. También debemos estar atentos a otros fenómenos que amenazan la estabilidad del modelo y el bienestar, como el aumento excesivo de la desigualdad que se está produciendo en varios países referencia, desde Estados Unidos a Suecia.

Pero este progreso económico, que muchos tenemos más o menos asumido, es un fenómeno relativamente reciente. Hasta hace poco la humanidad parecía abocada a no prosperar en lo económico, atrapada en lo que se conoce como la “trampa maltusiana“.

La trampa maltusiana

Los historiadores económicos e investigadores del desarrollo han acuñado el concepto de “trampa maltusiana” (por Thomas Malthus) para caracterizar un fenómeno que se detecta a lo largo de la historia y hasta la modernidad: la aparente ausencia de crecimiento económico durante la longue durée histórica. La trampa implica que en todas las sociedades el crecimiento económico determinaba un crecimiento de la población que a su vez reducía la renta. Cuando una sociedad disponía de mejor tecnología o nuevos recursos para producir riqueza, se extendía, multiplicaba su población, dejando la renta por habitante constante. Es decir, renta y población no crecían al mismo tiempo.

Pero en algún momento del desarrollo histórico, las sociedades occidentales escaparon de esa rutina.

La trampa

North y Thomas, en su estudio clásico The Rise of the Western World, situaban el momento en que escapamos por primera vez de la trampa maltusiana hacia finales del S. XVII en Inglaterra y los Países Bajos. Otros, por ejemplo Gregory Clark (a quien citábamos aquí), retrasan la salida de la trampa un siglo, hasta alrededor de 1.800, siempre con el protagonismo de una Inglaterra que lleva a cabo las revoluciones agrícola e industrial. Hay que tener en cuenta que este es el período de colonización del Nuevo Mundo y de la expansión global europea, y resulta difícil estimar el efecto de la enorme ampliación de recursos que estos procesos supusieron para elevar el techo maltusiano de las sociedades occidentales. Sea como fuere, hacia mediados del S. XIX ya podemos asegurar sin reservas que nuestra especie ha escapado de la trampa.

Clark extiende esta idea en un argumento polémico, que podríamos sintetizar así: el bienestar material de la mayor parte de la población no ha variado sustancialmente desde el Neolítico hasta los albores del S. XIX. De hecho, es posible que el súbdito medio en cualquier sociedad agraria estuviera peor alimentado, menos sano y sufriera mayores niveles de coerción que su equivalente en tribus de cazadores recolectores. Ya mencionamos en su momento la tesis de la «sociedad opulenta original» de Marshall Sahlins y la posibilidad de que las sociedades tribales ofreciesen a sus miembros condiciones de vida que no tenían nada que envidiar a las de las sociedades agrarias preindustriales (a costa de unas tasas de violencia generalmente más altas).

Al margen de afirmaciones extremas, es cierto que en ocasiones cuesta distinguir patrones históricos claros de crecimiento en el largo plazo antes de la modernidad. Por ejemplo, al comparar el poder adquisitivo del salario medio de un trabajador agrícola en distintas épocas. Lo que sí se aprecia son repuntes puntuales que corresponden con crisis demográficas —el caso más famoso es Inglaterra tras la Peste Negra—, y que encajan por tanto en los mecanismos de ajuste maltusianos. O quizás sea que, como hemos sugerido aquí, hasta fechas muy recientes, las mejoras técnicas y los avances en bienestar rara vez llegasen más allá de las elites extractivas de cada tiempo. Lo seguro es que el crecimiento económico a gran escala no fue posible hasta que la productividad le ganó la partida a la demografía y esta a su vez chocó con otro límite natural o cultural, como el período intergenésico de nuestra especie o el paso a un régimen demográfico «moderno».

La trampa xy

En síntesis, durante milenios apenas hubo progreso en términos de riqueza por persona, hasta que vencimos la trampa maltusiana. Hasta entonces las mejoras en producción se tradujeron en una población multiplicada —lo que puede o no interpretarse como un síntoma de progreso*—, si bien las condiciones materiales de la gran mayoría apenas mejoraron, o lo hicieron de forma marginal. Pero hace dos siglos el mundo dio un salto adelante. A partir de ese momento la riqueza creció de manera explosiva. En los países occidentales la renta por habitante se multiplicó cinco veces en el siglo XX, y de forma muy importante en prácticamente todo el mundo.

Consideramos que este multiplicación de la riqueza, unida a la expansión de la vida de la que ya hablábamos, son dos síntomas evidentes de progreso. En próximas entradas exploraremos algunos más, y también las sombras de este proceso.

 

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* Las ventajas de la modernidad (higiene, medicina, excedentes alimentarios) que permiten superar la trampa maltusiana contribuyen a hacer crónicos en algunas poblaciones niveles de pobreza inéditos en la historia, al impedir el antes inexorable ajuste demográfico. Esto nos conecta con un dilema moral —¿es mejor un mundo con 100 millones de habitantes donde el 80% pasa hambre, o uno con 6.000 millones donde pasa hambre el 10%?— sobre el que volveremos en una próxima entrada.


30 comentarios

  1. Alatriste dice:

    Si no lo he entendido mal, el último párrafo implica que la ayuda humanitaria, las ONG, etc, al impedir que las malas cosechas, las epidemias, las inundaciones y las guerras provoquen las tradicionales masacres de proporciones bíblicas, impiden al mismo tiempo que el nivel de vida de los supervivientes suba cuando las aguas vuelven a su cauce.

    Vamos, que no importa lo buenas que sean sus intenciones y del bien innegable que hacen el resultado final sería que tienden a mantener esas «algunas poblaciones» con vida… y con nada más que eso.

    Eso levanta preguntas intrigantes – por mencionar solo una, la posibilidad de que la mortandad de la Peste Negra en último término fuera la responsable del auge de la burguesía, el fin de la Edad Media y la gran expansión europea durante la «Era de los Descubrimientos» – pero si estoy en lo cierto te expone a que te crucifiquen. Lo menos que te van a llamar va a ser desalmado neoliberal partidario de dejar morir de hambre y tifus a los pobres haitianos.

    Ojalá me equivoque, pero creo que la cosa podría ponerse fea… tanto que tienes mi permiso para borrar cualquier parte de lo que he escrito.

    • Jorge San Miguel dice:

      No exactamente. Todos esos factores impiden el ajuste demográfico, lo que no quiere decir que en esos lugares hubiera necesariamente un crecimiento significativo en ausencia del marco institucional y los inputs precisos. Lo que desaparecerían en todo caso serían determinados niveles de pobreza abyecta. Y esas bolsas de pobreza desaparecerían por la sencilla razón de que esos pobres habrían muerto o no habrían nacido nunca. ¿Sería mejor así? No sé si podemos atrevernos a emitir un juicio.

      Edward Luttwak ha argumentado en alguna ocasión precisamente que la ayuda humanitaria, la mediación y los intentos de resolución de conflictos, las agencias internacionales, etc, contribuyen a perpetuar los conflictos y las crisis de refugiados porque no permiten resoluciones rápidas (cruentas y dolorosas, generalmente). Pero a Luttwak le encanta mear fuera del tiesto.

  2. Alex dice:

    Curioso que la explosión demográfica coincide con la explosión de consumo de energía generada por la explotación del carbón primero y del petroleo y el gas después.
    Y ahí llegamos al quid de la cuestión. Tener mas energía disponible causa crecimiento o el crecimiento causa el tener mas energía disponible?
    Yo soy de los que piensa que existen limites físicos y que por muchas vueltas que intentemos dar al final, tarde o temprano, nos encontraremos con ellos.

    • admin dice:

      Creo recordar que el carbón es una de las variables que se considera importante. Sin conocer la literatura, mi hipótesis es que (1) la tecnología hace posible usar más energía, (2) si esa energía está disponible, aumenta la producción, y (3) ese aumento de producción se traduce en más población.

      • gary dice:

        La energía es relevante, pero el factor clave es la tecnología (que es la que necesita más energía y la que permite explotarla, ya que la energía siempre está).

        En éste sentido es interesante el libro:
        http://books.google.es/books?id=J9rbAAAAMAAJ&hl=ca&source=gbs_book_other_versions

        (creo que era este)

        del que en su momento escribí:

        El aprovechamiento de las energias es un hecho clave para el desarrollo de algunas sociededades, sin las cuales no habrían podido desarrollarse a partir de cierto punto, por ejemplo permitiendo aumentar la densidad de población, permitiendo la evolución de sociedades urbanas. Pero la energia es condición necesaria pero no suficiente, también se requieren de ciertas estructuras sociales que permitan su aprovechamiento efectivo.

        El desarrollo de nuevas fuentes de energia funciona a oleadas de similares características y no necesariamente ligadas al descubrimiento de la fuente de energia, sinó a oleadas de innovación.

  3. Miguel dice:

    Charles I Jones, en su libro de texto (http://goo.gl/ACuNn), relaciona la correlación entre crecimiento económico y demográfico con un tercer «boom»: el del uso extendido de las patentes. Se podría considerar esto como una «proxy» de la revolución industrial, pero creo que da para considerarlo por si mismo y para otro post en esta serie.

    Felicidades, muy bien escrito.

    • Kiko Llaneras dice:

      Clark habla de las patentes en su libro, le pegaré un vistazo a fondo, pero dice cosas como está: «The institutionalist perspective [is that the rewards offered by the market shifted upward compared to those in all previous preindustrial economies. There is no evidence of any such change. The last significant reform of the patent system was in 1689, more than a hundred years before efficiency gains became common. And the patent system itself played little role for most innovation in Industrial Revolution England.»

      Clark sugiere que lo que disparó la innovación en la Revolución Industrial no fue un mayor incentivo —i.e. instituciones—, sino un aumento de la oferta de innovación.

      Explica: «With the benefits to innovation no greater than in earlier economies, the supply of them nevertheless rose substantially. Facing the same challenges and incentives as in other economies, British producers were more likely to attempt novel methods of production.»

      Entiendo que ese aumento de la oferta de innovaciones puede ser, digamos, casual o «path dependence». La tecnología avanza y alcanza una veta —un montón de saber explotable en términos de producción— y de golpe explotar esa veta es una oportunidad. Suena razonable y sirve para explicar porque se salió de la trampa en ese momento y no otro. La hipótesis alternativa es que fueron las instituciones —proporcionando seguridad jurídica, patentes, y otros incentivos a la inversión/innovación— lo que nos empujó fuera de la trampa.

      • Jorge San Miguel dice:

        Para explicar el resto del argumento central del libro a los que no estén familiarizados con él, Clark toma datos de Inglaterra desde el S XII e infiere un proceso de movilidad social hacia abajo por el que la descendencia de las elites va sustituyendo a las clases populares por diferencial reproductivo. Dicho proceso implicaría la extensión de la alfabetización, el numerismo y genes y «memes» favorables a la innovación, el cumplimiento de contratos, la baja preferencia temporal… en suma, características similares a las que se describen tópicamente desde Weber y antes como fundamentos del capitalismo.

        Es un resumen bastante rudimentario, y la tesis es más que discutible, pero el libro es muy interesante y contiene muchísimos temas, ideas y datos para el debate.

  4. […] Escapar de la trampa: dos siglos de desarrollo económico […]

  5. Epicureo dice:

    Los datos que acompañan al artículo, me temo, son insuficientes.

    La hipótesis (porque no es otra cosa) de la «trampa malthusiana» es que los avances tecnológicos no suponen aumento de la renta per cápita porque se ven compensados por un aumento de la población. Podría ser, pero con los datos desde 1260 hasta 1640 no podemos confirmarlo, porque entre esos años no hubo ni aumento de la renta per cápita, ni aumento de la población, ni tampoco avances tecnológicos importantes (al menos en la producción de alimentos).

    Claro que no existen datos de población ni de renta fiables, ni siquiera a escala de países, anteriores al siglo XI, por lo que para mí la hipótesis nunca será otra cosa.

    Podría argüirse que sí hubo un aumento de la renta per cápita en el largo plazo, aunque el excedente ha sido siempre acaparado por las «élites extractivas», si consideramos que la cantidad de recursos gastada en guerras, templos y en la vida lujosa de los poderosos ha aumentado de manera constante desde la alta Edad Media hasta el siglo XX.

    El único momento histórico en el que el bienestar de la población en general ha aumentado ha sido el comprendido entre 1870 y 1980 aproximadamente, debido a la existencia de sindicatos combativos y gobiernos intervencionistas y populistas. Por desgracia, ese momento parece que llegó a su fin en nuestra parte del mundo.

    El despegue a partir del siglo XVIII se debe, claramente, una cadena de descubrimientos vientíficos e inventos tecnológicos sin precedentes e irrepetible, que permite aumentar la productividad exponencialmente y a una tasa mayor que la población (que también crece exponencialmente). Empieza con la introducción a gran escala en Europa del maíz y la patata, continúa con la mecanización de la agricultura, los transportes en masa (con trenes y barcos a vapor y luego de combustión interna), los fertilizantes artificiales, los antisépticos, los pesticidas, los antibióticos, las plantas genéticamente seleccionadas (revolución verde)… que además se difunden por el mundo cada vez más rápido.

    Pero el crecimiento exponencial es insostenible a largo plazo, como demuestra la fábula del maestro de ajedrez. Tarde o temprano se encontrará a un recurso limitante y no aparecerá una innovación milagrosa que lo sustituya.

    La única manera de salir de la trampa malthusiana es limitar la población sin necesidad de que lo hagan por nosotros las hambrunas y las plagas. Con suerte, los anticonceptivos, la educación de las mujeres y la eliminación de la mortalidad infantil (paradójicamente) lo consigan a escala mundial, como ya lo han conseguido (no sin problemas) los países occidentales. A pesar del papa.

    Y también, limitar el consumo de recursos a un nivel sostenible. Lo cual es quizá más difícil, habida cuenta de que el sistema capitalista no funciona sin un crecimiento económico exponencial. Como alguien no descubra un «anticonceptivo económico» que permita mantener o mejorar el nivel de vida sin aumentar el consumo, vamos a tener catástrofe malthusiana independientemente de lo que ocurra con la población.

    • Jorge San Miguel dice:

      Los datos que acompañan al artículo son una mera ilustración. Si quieres más, ve a las fuentes, hay muchas. Créeme que ni a Kiko ni a mí se nos ha pasado por la cabeza finiquitar la Revolución industrial ni la historia económica del mundo con un post de mil palabras en un blog.

      «con los datos desde 1260 hasta 1640 no podemos confirmarlo, porque entre esos años no hubo ni aumento de la renta per cápita, ni aumento de la población, ni tampoco avances tecnológicos importantes (al menos en la producción de alimentos).»

      No sé a qué te refieres. En Inglaterra la población casi se duplicó entre 1348 (Peste Negra) y el S. XVIII, y si hablas del resto del mundo, pues evidentemente que sí creció la población, de 300 y pico millones al fin de la Peste a unos 800 hacia 1750 (y eso contando con el «holocausto» demográfico de las Américas). En cuanto a que no hubo avances tecnológicos importantes, es el momento en que se generaliza el uso de la collera y la rotación trienal y se hacen las grandes roturaciones medievales, y más adelante se adoptan las variedades americanas. Eso en cuanto a los alimentos; pero podemos mencionar que en esa época también se intensifica el comercio con Levante y con Asia (pax mongolica), se hacen avances importantes en náutica, se inicia la expansión europea en África, Asia y América y, en general, se «inventa» la ciencia moderna. Total, nada.

      «El único momento histórico en el que el bienestar de la población en general ha aumentado ha sido el comprendido entre 1870 y 1980 aproximadamente, debido a la existencia de sindicatos combativos y gobiernos intervencionistas y populistas.»

      Falso. De hecho, es precisamente desde 1980 cuando se produce la incorporación de grandes masas en Asia a la economía global y se inicia la eclosión económica de China y la India, los dos países más poblados del mundo y que suponen cerca de un 35% de la población mundial. También en los últimos años parece haberse incorporado al tren del desarrollo África, que era tradicionalmente considerada un «caso perdido». En cuanto a las razones que citas con tanto aplomo, te las sacas de la manga porque te apetece, intuyo, o porque cuadran con tus prejuicios. Supongo que nunca antes ni después en la historia hubo gobiernos intervencionistas y populistas. Y me imagino que el problema de que el crecimiento económico no existiese o no llegase a las masas en el Imperio romano o la Edad Media era que no tenían sindicatos.

      • Epicureo dice:

        Jorge, estás haciendo trampas. Si tomas como referencia la población posterior a la Peste Negra y luego te vas a 1750, pues claro que aumentó la población.

        Pero yo dije claramente que me refería al periodo entre 1260 y 1640, y todos los demógrafos están de acuerdo en que la población en Inglaterra era menor al final de este periodo que al principio (según algunos la población no recuperó los valores de 1340 hasta 1750, según otros un poco antes). En el resto del mundo se produjo un aumento modesto, no mayor del 20 % (http://www.census.gov/population/international/data/worldpop/table_history.php).

        En cuanto a las innovaciones tecnológicas, la collera y las roturaciones se generalizaron justo antes de este periodo (entre los siglos XI y XII) y los nuevos cultivos americanos justo después (a partir del siglo XVIII).

        En fin, que es una pena que para una ilustración que ponéis, sea una que no ilustra nada.

        Sobre el otro tema, reconozco que estaba pensando solamente en Occidente. Pero mantengo (porque es un hecho) que las políticas que llevaron al bienestar de los trabajadores en Occidente fueron, para los estándares actuales, terriblemente antiliberales y populistas. Tampoco China ahora mismo es un perfecto ejemplo de «laissez faire». Sin que en ningún momento haya querido formular una ley histórica aplicable al Imperio Romano, claro.

        • Kiko Llaneras dice:

          «En fin, que es una pena que para una ilustración que ponéis, sea una que no ilustra nada.» No me digas esto, hombre.

        • Jorge San Miguel dice:

          «Pero yo dije claramente que me refería al periodo entre 1260 y 1640, y todos los demógrafos están de acuerdo en que la población en Inglaterra era menor al final de este periodo que al principio (según algunos la población no recuperó los valores de 1340 hasta 1750, según otros un poco antes)»

          No sé de dónde tomas los datos, pero eso de «todos los demógrafos» es sencillamente falso. Por la época del Domesday Book (1086) la población no debía de llegar a los dos millones, que es congruente con lo que sabemos de la Inglaterra romana. Después aumentó, y a buen seguro eso tiene precisamente que ver con las roturaciones y la expansión de la agricultura feudal que te mencionaba. Con todo, a mí se me hace muy cuesta arriba que Inglaterra tuviese en 1300 más del cuádruple de población que en época romana. Estimaciones recientes rebajan bastante esas cifras y andan por los 3,5 millones. En cualquier caso, tú has dicho que no hubo crecimiento de la población, lo que es inexacto: por supuesto que lo hubo en la mayor parte de ese período, es decir, entre 1350 y 1640, y seguramente también antes de la Peste. Y lo que nos importa al fin y al cabo es el crecimiento, no las cifras absolutas. En cuanto a población mundial, me parece que un aumento de un 1/5 ya está bastante bien, pero en otras fuentes verás estimaciones más cercanas a multiplicarse por dos en el período en cuestión.

          Por lo que respecta a la collera y demás, las innovaciones en el mundo preindustrial se generalizaban muchísimo más despacio que en la modernidad; contando además con que los agricultores de subsistencia tienen pocos incentivos para asumir riesgos innovando porque si fallan se pueden morir de hambre (y porque generalmente no participan de los beneficios, o en pequeña medida), y lleva tiempo cambiar sus costumbres. En todo caso, no sé si te das cuenta de que tú mismo estás esbozando el modelo: hay una serie de innovaciones y roturaciones que dan lugar a un aumento considerable de la población (1100-1350); se produce una catástrofe demográfica (1348); la población va recuperándose hasta el techo maltusiano, etc. Parece que el máximo histórico de los salarios agrícolas (antes de 1800) es en el S. XV, lo que tendría bastante sentido.

          • Fulano dice:

            «porque generalmente no participan de los beneficios, o en pequeña medida»

            ¿Esto por que es? ¿Por que en el sistema feudal se lo llevaba el señor?

            Al margen de esto, está muy bien que saquéis estos asuntos. El libro de Clark es una lectura fascinante desde muchos puntos de vista, al margen de que algunas tesis sean problemáticas. Debería ser obligatorio para los estudiantes de estadística como catálogo de formas ingeniosas de estimar cosas de las que hay información escasa.

            Otra cosa, habiendo leído el libro de Clark, ¿merece la pena también el de North y Thomas?

            • Jorge San Miguel dice:

              En cualquier régimen premoderno basado en gran propiedad agraria, ya sea feudalismo puro, villae romanas o señorial en general, la gran mayoría de los campesinos no controlan la producción y tienen que pagar al señor rentas o porcentajes, o incluso están totalmente alienados de la producción en el caso de mano de obra esclava. Por no mencionar corveas y otros pagos en trabajo. No sé si Acemoglu y Robinson, por ejemplo, hablan de ello, pero es curioso que la introducción de las innovaciones agrarias medievales viene justo precedida por un período aparente de auge del «modo campesino de producción» (por ejemplo en la Península ibérica), en el que las familias gozan de mayor control sobre la misma.

              El de North es relativamente técnico, pero si has leído el de Clark tampoco creo que vayas a tener problemas con él. Depende de lo muyo que te interese el tema; si es así, se trata de un clásico.

          • Epicureo dice:

            Jorge, me parece no me doy a entender. Mi crítica se refiere a tomar como «ilustración» el periodo entre 1260 y 1640. Si no todos, la mayoría de los demógrafos afirman que en ese periodo no hubo aumento de población significativo. Si tomas como referencia 1350, o 1086, o 410, será otra cosa. Pero eso es precisamente lo que NO hace el gráfico que publicáis. Eso es todo.

            Tampoco estoy negando que hubiera procesos malthusianos en la Edad Media. En el periodo señalado hubo uno clarísimo. Hasta 1348 la población aumenta, en torno a ese año se reduce a la mitad… y la renta per cápita se duplica hacia el año 1400, lo cual no es precisamente «mantenerse constante»; luego la población y la RPC vuelven al punto de partida. Lo que se mantiene constante en ese periodo es el PIB, precisamente porque no hay muchas innovaciones tecnológicas, o las que hay se ven compensadas por el empeoramiento climático.

            Pero eso no es una buena ilustración de la teoría de la «trampa malthusiana», que según entiendo lo que dice es que las mejoras de la productividad se ven compensadas por el aumento de la población, sin que aumente la RPC. Más bien, el periodo donde se aplicaría la «trampa malthusiana» es precisamente el comprendido entre 1760 y 1850, porque no es hasta este último año más o menos cuando se supera la RPC del año 1400 según el gráfico. Quizá si tuviéramos datos a partir del siglo XI podríamos ver otro periodo similar.

            Buscando fuentes, parece que la teoría de la trampa malthusiana en la era premoderna está confirmada con más datos (www.researchgate.net/publication/227355337_Dynamics_and_Stagnation_in_the_Malthusian_Epoch/file/d912f508d60d21bea4.pdf). Lo que me hace dudar más de que el escape de la trampa a partir del siglo XIX sea definitivo.

            • Kiko Llaneras dice:

              Epicureo, creo que entiendo. Mira el último gráfico.

              A. En 1260 y 1640 la población es similar, así que es verdad que la etiqueta en rojo no ilustra bien la trampa, debería haber etiquetado 1760 y la nube de puntos anterior. Pero…

              B. Dentro del periodo 1260 y 1640 si evoluciona la población, llegando a mínimos de ≈3 millones y máximos de ≈7 millones.

              C. Y lo que se observa es que en ese periodo renta y población se mueven sobre una recta: la renta solo aumenta cuando cae la población, y viceversa.

              D. Esa recta y la nube de puntos hasta 1760 son la trampa maltusiana.

            • Jorge San Miguel dice:

              Tomar el período que empieza en 1260 es una elección de Clark sencillamente porque las series de datos con las que trabaja para Inglaterra, que son únicas en el mundo y sobre las que monta toda su hipótesis, empiezan ahí. Esto no tiene por qué saberlo nadie que no haya leído el libro y a lo mejor hubiera quedado más claro explicarlo. No es una elección nuestra y a lo mejor el período puede resultar dudoso, pero Kiko ya te explica que en la gráfica sí parece apreciarse el mecanismo maltusiano.

              En todo caso, son los datos y el modelo de Clark, pero no son los únicos. En el post verás que cito expresamente a North, por ejemplo; hay muchos más. La entrada no va sobre la tesis de Clark, que ya digo que me parece como poco dudosa, sino sobre la trampa maltusiana en general.

        • Jorge San Miguel dice:

          Por cierto, otro factor que estamos perdiendo de vista es que, si no recuerdo mal, hacia el S. XI hay un «óptimo climático».

      • antonio dice:

        ‘De hecho, es precisamente desde 1980 cuando se produce la incorporación de grandes masas en Asia a la economía global y se inicia la eclosión económica de China y la India’,
        ¿Algún dato ( y un mínimo análisis, claro) que avale tales conclusiones, incorporaciones y eclosiones?
        Un dato, por si te sirve de algo, y que desmiente por completo tu percepción: China, Indice de Gini en 1.980 es 0,3, y en 2.005 es 0,45. ¿Es decir, ¿quien esta creciendo en China desde 1.980 y a costa de quien lo hace? Puede que, en realidad, a tu percepcion no le parezca relevante lo que significa ese dato. De hecho,ni siquiera lo mencionas. Dato, con otros similares, que no para de empeorar. . desde los ochenta, precisamente.Saludos,

        • Jorge San Miguel dice:

          Difícilmente una medida de desigualdad como el Gini, en crudo, puede desmentir algo de lo que he dicho. EEUU tiene un Gini parecido al de Camerún y superior o muy superior al de Nigeria, Tanzania, Níger, Bangladesh o Pakistán; pero yo me imagino que, a bote pronto, todos preferiríamos nacer en EEUU -aunque hay gente para todo, oye.

          Respecto a China y la India, unos pocos datos:

          http://www.tradingeconomics.com/china/disposable-personal-income

          http://www.starmass.com/china-review/living-index/chinese-disposable-income.htm

          http://www.tradingeconomics.com/india/disposable-personal-income

          • antonio dice:

            La probabilidades se ser toda la vida un pobre diablo infeliz (dicho suavemente) con respecto a tus conciudadanos en USA. son notoriamente superiores a la de los nativos de Centro-europa. Por no hablar de Escandinavia. Pero, como dices, hay gente para todo. Además el comentario era sobre la riqueza relativa (la que cuenta realmente) dentro de China, no su comparación con el nivel medio norteamericano. Saludos,

            • PaulJBis dice:

              La riqueza relativa es la importante de verdad, claro. Según ese razonamiento, los habitantes de Tanzania viven mejor que los de EE.UU. porque, aunque no tengan agua corriente, electricidad ni teléfonos, al menos no tienen que aguantar el espectáculo de su vecino comprándose una casa con piscina más grande que la suya.

              • Epicureo dice:

                Hombre, no se trata sólo de envidia, se trata de segregación, de movilidad social… En todo caso estoy bastante convencido de que, si eres pobre o clase media-baja, vives mucho mejor en Holanda que en EEUU. Aunque los estadounidenses tengan un PIB per cápita un 20 % mayor.

                Además, argumento de que la mejora económica de parte de la población en China y la India «compensa» la depauperación de la clase media trabajadora en Europa y Estados Unidos resulta especioso, porque lo uno no es condición para lo otro. Alemania, España, Japón y Corea del Sur, incluso la Unión Soviética por un tiempo, pudieron crecer a tasas similares a las de China sin aumentar las desigualdades sociales, gracias a rigideces y proteccionismos.

                Lo que hace el sistema «liberal» actual es fomentar la acumulación de capital improductivo y volátil que no hace otra cosa que generar desequilibrios: burbujas, crisis financieras, déficit público…Ya lo estamos viendo.

                • PaulJBis dice:

                  Ya, bueno, pero el comentario original no hablaba de Holanda, sino de China. Más concretamente, el comentario original discutía el que los chinos antes de 1980 vivieran peor que ahora, basándose en que entonces la sociedad era menos desigual.

                  (Recordemos que, en esa época, la inmensa mayoría de chinos no tenían acceso a agua corriente, electricidad, etc.).

  6. Francisco dice:

    ¿Sería posible un artículo sobre neoludismo? Es decir, ¿dejará la tecnología en paro a la mayor parte de la población?

    Un saludo

    • Jorge San Miguel dice:

      Es curioso, porque justo el otro día leí algo que tiene que ver con esto. Parece ser que determinadas tecnologías sí pueden incidir negativamente en el desarrollo. Una de las fuentes principales de renta para los países pobres es la emigración que se ocupa como mano de obra poco cualificada en el primer mundo. Algunas tecnologías acaban precisamente con ese tipo de puestos de trabajo; pero es que, además, una vez se han desarrollado para los países ricos, las economías de escala permiten exportarlas a países pobres a menor coste, de manera que también destruyen empleo allí. Vamos, no es que el desarrollo tecnológico sea perjudicial per se, pero estos efectos pueden existir.

    • Epicureo dice:

      Sería interesante… si se parte de la base de que las tecnologías no sustituyen tanto a los empleos de baja cualificación como a los de cualificación media y razonablemente bien pagados. Mecanógrafas, contables, delineantes, tipógrafos… han sufrido más que las limpiadoras y los barrenderos.

      «The AP found that almost all the jobs disappearing are in industries that pay middle-class wages, ranging from $38,000 to $68,000. Jobs that form the backbone of the middle class in developed countries in Europe, North America and Asia. »
      http://www.progressivesforobama.net/?p=355

  7. antonio dice:

    Me hace gracia que se comente que nos hemos escapado de la trampa malthusiana. De la trampa maltusiana no se espa nunca. Se pueden hacer apaños temporalemnte pero el maltusianismo reaparecera, secillamente porque está basado en limites físicos y no tiene que ver ni con la ideario politico o económico.

    Estos 200 años de innovación crecimiento y aumento de la riqueza se lo debemos a que durante millones de años se han ido acumulando unidades de energia (carbón petroleo y gas ) y los hemos gastado a todo tren en apenas 2 siglos.

    Por poner un ejemlo secillo. Si dispones de 50 kg de patatas para comer durante un año, puedes comer hasta hartarte durante el mes de enero y febrero, pero irremediablemente en junio estaras pasando hambre.

    Recomiendo:
    http://www.crisisenergetica.org/

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