Política

De la calidad de los gobiernos europeos

13 Dic, 2012 - - @egocrata

Por estas páginas comentamos a menudo que una de las prioridades de un hipotético gobierno reformista en España (he perdido la esperanza con Rajoy, me temo) debería ser una reforma de la administración pública. La administración del estado, los funcionarios, no son exactamente malos; es más, para el manicomio que acostumbra a ser el país hay muy poca corrupción entre funcionarios.

¿A qué viene esto? Hoy en Twitter me encontraba un estupendo estudio de Charron, Lapuente y Dijkstra midiendo precisamente esto. Los autores, utilizando una combinación de varios métodos cuantitativos, miden la calidad de la administración pública en Europa, tanto a nivel estatal como regional. Los resultados son realmente interesantes. Empeceremos por lo menos sorprendente, el nivel de competencia a nivel nacional:

¿Sorpresón, verdad? Daneses, suecos, finlandeses y holandeses encabezan la lista. Los sospechosos habituales de buen gobierno resultan estar increíblemente bien gobernados. En el furgón de cola tenemos búlgaros y rumanos, con Italia arreglándoselas para hacer que Grecia parezca un lugar civilizado. España está en un no completamente vergonzoso decimotercer puesto, los peores de la “vieja UE” dejando de lado los frenopáticos tradicionales. Aún así, no somos mucho peores que los franceses, algo que tiene cierto mérito.

No es un dato realmente estelar, pero no es demasiado horrible. Echemos un vistazo a las cifras a nivel subnacional, por regiones:

Mi primera reacción es, inmediatamente “cielos santo, el sur de Italia es un erial”. Segunda reacción, el mapa autonómico debería dar que pensar. Hay algunas regiones muy bien gobernadas; quizás no llenas de funcionarios de los Habsburgo pero sí por sus primos bávaros. Segundo, las regiones peor gobernadas no son necesariamente las que uno se espera. Más concretamente, tiene narices que Extremadura esté mejor gestionada que Cataluña, pero eso es lo que dicen los datos.

De este estudio creo debemos sacar dos conclusiones. Primero, la administración pública en España no es demasiado mala; los funcionarios serán seres sin imaginación que han accedido a su cargo gracias a un sistema de selección obsoleto y horrible, pero en general son relativamente honestos. Como hemos comentado más de una vez, nuestro principal problema es que hay demasiados cargos en la administración de libre designación, y estos sí con una alegre tendencia a chapotear en el fango. Los políticos son nuestro gran lastre, no los burócratas*.

Segundo, la calidad de las administraciones es bastante desigual:  hay algunas administraciones muy por encima de la media europea (Euskadi) y otras bastante por debajo (Cataluña). Realmente somos un país de contrastes; el estado autonómico ha funcionado sorprendentemente bien en muchos sitios, y espectacularmente mal en otros.  Lo curioso es que a nivel europeo estas diferencias entre regiones ocurre más a menudo en estados centralizados; España tiene menos variación que Francia, sin ir más lejos. La enorme excepción es la semi-federal Italia, con su irresoluble problema sureño.

Dos notas metodológicas, antes de cerrar. Primero, el estudio se basa en una encuesta realmente enorme sobre calidad de gobierno a nivel europeo (34.000 entrevistas). Aunque la muestra es muy amplia, estamos midiendo 172 regiones, dejando una N bastante pequeña a nivel subnacional. El margen de error de las submuestras no es precisamente irrelevante. Segundo, las encuestas son siempre un método bastante torpe para medir estas cosas, y más en algo tan culturalmente variado como es la corrupción. Aun así, es un estudio realmente interesante, y no sólo por lo sorprendente de algunos resultados.

*: Hay muchos funcionarios metidos a políticos, lo sé. También eso es un problema. Pero eso es para otro artículo.