Internacional

Demografía, republicanos y extinciones políticas

9 Nov, 2012 - - @egocrata

Hace cuatro años, tras la victoria de Barack Obama en las Presidenciales, hablaba del mayor problema a medio plazo del partido republicano: la demografía.

Los republicanos tienen que aprender Demografía. Nada de Ciencia Política, demografía. Acaban de llevarse un repaso de impresión, que sólo parece menos doloroso porque vienen de llevarse una paliza escandalosa en la las legislativas del 2006. Una buena idea para ellos puede ser ver quién les votó ayer.

Respuesta breve: blancos, en zonas rurales, mayores de 45 años, sin estudios universitarios. Cuanto más viejetes, más votos. Sí, también tienden a ganar entre la gente que tiene mucho dinero, pero eso son pocos votos. Los demócratas, mientras tanto, ganan 2 a 1 el voto latino, 9 a 1 el afromericano, 2 a 1 los menores de 30 y básicamente 3-1 en agregado entre los que caen en la categoría “no-blanco” y “no-cristiano”, que componen sobre un 40% del electorado.

Ahora, por 25 pesetas, adivinen qué grupos de población están creciendo a marchas forzadas en Estados Unidos, y qué grupos de población se están estancando. La base de los demócratas en estas elecciones no sólo es más amplia que la de los republicanos, sino que además tiende a crecer infinitamente más rápido. O el partido republicano descubre una manera de atraer a minorías (esto es, deja de jugar a ser racista en sus ratos libres) y a los jóvenes (algo que se traduce en dejar de defender los valores morales de 1950 y tomarse la igualdad de oportunidades en serio, entre otras cosas) o no se van a comer una rosca en años.

Dos años después, en las legislativas del 2010, los demócratas se llevaron una soberbia paliza. El partido republicano sacó un resultado fantástico, ganando una amplia mayoría en la Cámara de Representantes. Sólo una horrible selección de candidatos en el Senado previno mayorías conservadoras en ambas cámaras.  Los expertos del GOP vieron esto como una demostración que el partido aún podía ganar elecciones. Olvidaron, sin embargo, un pequeño detalle: el electorado en las mid-terms es siempre más reducido, más viejo, más blanco y más conservador comparado con las presidenciales. Tras dos años de recuperación realmente anémica (a finales del 2010 la economía americana apenas daba señales de vida) las bases demócratas se quedaron en casa, simplemente.

Esta semana, sin embargo, las elecciones presidenciales han sido bastante distintas. Hace cuatro años, un 74% de los votantes eran blancos no hispánicos. El martes, la proporción bajó hasta un 72%. Romney ganó este grupo por goleada, 39-59.  El problema para su campaña fue el resto: Obama ganó entre afroamericanos (6% del electorado) 93-6, asiáticos (3% del electorado) 73-26, y entre hispanos (un 10% de los votantes) un absurdo 75-23. A pesar de haber sacado entre los votantes blancos un resultado aún peor que Michael Dukakis en 1988, Obama ha acabado ganando por goleada.

Podemos llamarle la ley de hierro de la demografía: en 1980 un 91% del electorado que escogió a Ronald Reagan era blanco. Esa proporción bajó a un 89% en 1984, y un 85% en 1988. La serie ha seguido avanzando, lenta pero segura, año tras año (83, 81,77, 74,72). Mientras tanto, el apoyo de los demócratas en este grupo ha ido aumentando en paralelo. El partido republicano ha apostado, como en elecciones anteriores, por la coalición creada por Richard Nixon de hombres blancos cabreados del sur y norteños ricos. Era probablemente la última vez. El GOP ha perdido unas elecciones que podría haber ganado, y lo ha hecho por su cada vez más insistente manía de alienar a todo aquel que tenga un aspecto ligeramente distinto a su base.

¿Suena como una historia creíble, verdad? Bueno, no tan rápido. Para empezar, el voto latino es bastante más sencillo de lo que parece: no votan demócrata porque los republicanos son mala gente que los mira mal, sino porque es el partido más cercano a ellos ideológicamente. Um ejemplo: un 61% de votantes hispanos tiene una percepción favorable sobre la reforma de la sanidad de Obama, un porcentaje mucho mayor que la media de la población. La inmigración es importante para descalificar candidatos abiertamente hostiles, pero una reforma migratoria con apoyo republicano no bastaría para atraer el grupo. Los demócratas tienen una ventaja natural de partida. Los latinos tienen unas preferencias políticas más progresistas que la media de la población; no tiene demasiado secreto.

El segundo problema con el argumento puramente demográfico es más simple: Romney ha sacado menos votos de blancos no-hispánicos en números absolutos que McCain hace cuatro años. Simplemente, un montón de votantes blancos del GOP el 2008 se quedaron en casa este ciclo. La participación el 2012 parece que será algo menor (unos seis millones de votos menos), con casi toda la caída concentrada en los blancos.

Los demócratas han movilizado a su electorado de forma increíblemente efectiva (¿recordáis esa gente hablando de entusiasmo republicano y apatía demócrata? no fue el caso), los conservadores dejaron más de seis millones de votantes en casa. Sean Trende atribuye esta caída de la participación a la campaña fuertemente negativa de Obama, y no va del todo desencaminado. Los anuncios atacando candidatos normalmente no convencen cambios en el voto, pero pueden desmovilizar parte del electorado.  ¿Qué historia es más convincente? Con las encuestas post-electorales que tenemos a mano ahora mismo, es imposible decirlo, pero esta tabla me basta para tomarme la explicación de inminente catástrofe demográfica del GOP con cierta cautela.

Queda finalmente hablar sobre un último punto, el futuro del partido republicano. El GOP ha perdido el voto popular en cinco de las últimas seis elecciones presidenciales; ¿Forzará esta derrota una reflexión, reformas, cambios de mensaje, o seguirán en sus trece, camino de ser una minoría semi-permanente? ¿fue la victoria de Obama el triunfo del inevitable destino demográfico, señal que el realineamiento demográfico es tan fuerte que incluso un presidente demócrata con un 7,9%* de paro puede ser reelegido? La verdad, no lo sé. Si el electorado de las midterms del 2014 es menos blanco que el 2010, y los demócratas sobreviven, quizás sí, pero es pronto para decirlo.

Si ese fuera el caso, y los demócratas empiezan a desarrollar una ventaja demográfica natural parecida a la de los republicanos en los años ochenta, algo podéis dar por seguro: no va a durar demasiado. Los demócratas aprendieron que sus viejas bases de los gloriosos años sesenta (la coalición del New Deal) no iban a volver, y a principios de los noventa presentaron un candidato moderado, sureño y populista completamente distinto a los viejos derrotados de años pasado. Si los republicanos llegan a la conclusión que su estructura de apoyos actual les lleva a una derrota perpetua, cambiarán, y rápido. La demografía tiene un peso importante, pero los partidos no son estúpidos. Si el votante mediano en Estados Unidos se ha desplazado a la izquierda, el GOP va a empezar a perseguir el centro tarde o temprano.

El debate interno del GOP los próximos meses va a ser fascinante, sin duda.

*: sí, ese es un dato horrible de palo en el resto del mundo. Lo sé, lo sé.