Política

La estrategia de Compromís

9 Oct, 2012 - - @jorgegalindo

Hacía falta ya una encuesta de intención de voto para la Comunitat Valenciana. Metroscopia ha tenido a bien hacer una para El País con resultados que van en la línea de lo esperado, pero más allá de lo que muchos nos atrevíamos a aventurar. Que el PPCV perdería la mayoría absoluta, Compromís subiría bastante y el PSPV caería se venía dando por hecho tanto dentro como fuera de los partidos valencianos. Pero el vuelco es bestial. Revisemos los diferenciales:

– PPCV: -15 puntos, -13 escaños.

– PSPV: -8 puntos, -8 escaños.

– Compromís: +6.5 puntos, +7 escaños (duplican).

– IU/EU: +5.5 puntos, +8 escaños (tienen ahora mismo 5, atención).

– UPyD: +4.6 puntos (¡triplican!), +6 escaños (todos nuevos, claro).

Parece plausible apostar por que UPyD ha absorbido un tercio de los votos perdidos por el PPCV mientras que los demás se han ido a la abstención o a partidos pequeños… y, mi hipótesis, también a Compromís. En el siguiente párrafo explico por qué. La pérdida del PSPV se la han repartido EU y Compromís según la posición de los votantes en el eje izquierda-derecha (Compromís está ligeramente menos escorado) y nacional (Compromís es decididamente más valencianista).

Compromís está jugando, además, en una tercera dimensión: corrupción-pureza, renovación-no renovación, o como lo queramos llamar. La cuestión es que se plantean como los recién llegados utilizando sobre todo la imagen de Mónica Oltra (líder mejor valorada por los votantes, llegando incluso a una nota de 6.2 entre los votantes ¡del PSPV!) y basándose en que la corrupción es el segundo problema para los valencianos, casi a la par con el paro (8.9 y 9.1 respectivamente, una diferencia nimia). De hecho, Compromís, con su discurso económico basado en “no es una crisis, es una estafa” lo que hace esencialmente es ligar de manera implícita (o no tan implícita) paro y corrupción, poniendo el segundo (o “la decadencia de la clase política” en general y el modelo económico que ésta ha creado en la Comunitat) como el causante del primero. Así, pueden recoger votos coyunturales incluso de un partido tan alejado de ellos en los dos ejes principales como el Partido Popular. Son votos contra la corrupción o statu quo, para los que probablemente Oltra actúa como gancho.

Desde luego, esto es una estrategia ganadora desde la oposición total: nada que ver no solo con el Partido Popular, sino también diferenciándose de la “oposición tradicional” cuyos apoyos desaparecen a marchas forzadas. Mientras el PSPV siga hundiéndose en su propia miseria institucional, Compromís tendrá espacio para crecer sin concretar más mensaje ni programa. Asimismo, este crecimiento (el hecho de que juntos tocan más a repartir) mantendrá la coalición unida. Ahora bien, en el hipotético caso de cumplirse la previsión electoral de Metroscopia, se enfrentarían a la necesidad de decidir si entrar o no a gobernar junto a parte de aquello de lo que intentan separarse. La mayoría del electorado ganado en esta coyuntura se sentiría profundamente decepcionado si dejasen gobernar al PP en minoría, y por tanto sus apoyos se evaporarían. Es posible que intentasen imponer a su propio President/a, pero el PSPV sabría que la amenaza de “si no, no os dejamos gobernar” no sería demasiado creíble.

En cualquier caso, conforme sus probabilidades de gobernar se incrementen, la demanda de un mensaje más concreto para Compromís crecerá. Deberán articular una propuesta económica, si no antes de las elecciones porque la estrategia actual sigue siendo ganadora para maximizar sufragios, sí al menos una vez lleguen al poder, es decir, sean un jugador con poder de veto y ya no puedan jugar en el tercer eje al estar dentro del sistema. Un programa. Y no será fácil, porque recordemos que Compromís es una coalición formada por un partido más nacionalista que izquierdista, y otro más izquierdista que nacionalista. La pregunta de en qué se basaría este programa ha de tener una respuesta que constituya un punto de encuentro para ambos lados y los votantes a quienes representan, además de a todos los recién llegados, para que se queden. En Catalunya, el argumento fiscal se ha revelado como un potente formador de coaliciones en el eje nacional. Y no me parece para nada descabellado que sea esta la ruta de Compromís, en una versión valenciana menos ambiciosa pero igualmente decidida, para construir una propuesta económica basada en la premisa de que es necesaria una reforma del modelo de financiación autonómico, e incluyendo todos los lugares comunes que han triunfado ya en su electorado.

Desde una perspectiva más amplia, estos probables movimientos basados en la radiografía de Metroscopia indicarían en esencia que el sistema de partidos valenciano podría convertirse en multipartidista, con ni más ni menos que cinco partidos en las Cortes y ninguno con mayoría absoluta, un tripartito factible y una derecha que solo podría gobernar en minoría. Los años de la hegemonía del PPCV han terminado, la degradación electoral del PSPV se consolida. El espacio político se abre. Compromís tiene la mejor posición de partida para ocuparlo, pero una vez lo hagan su principal fortaleza electoral desaparecerá, y tendrán que reemplazarla con un trabajo más consistente en los ejes tradicionales.