Internacional

Anales de implosiones épicas: Todd Akin

21 Ago, 2012 - - @egocrata

A estas alturas incluso la prensa española está hablando de Todd Akin, candidato republicano al Senado en Missouri y maestro en teoría de la sexualidad femenina. El hombre llevaba diez años en la Cámara de Representantes soltando tonterías sin que nadie le prestara demasiada atención (hay tantos congresistas chiflados que es difícil destacar) pero su épica, increíblemente incompetente teoría sobre  violaciones “legítimas” que no producen embarazo ha dado la campanada.

La reacción de toda la clase política americana ha sido espectacular. El partido demócrata en pleno, como no, se ha lanzado sobre Akin con un entusiasmo delirante, recordando a todo el mundo que Paul Ryan presentó una reforma contra el aborto increíblemente restrictiva junto con este tipo hace unos años. Las feministas están, no hace falta decirlo, completamente fuera de sí. Lo más curioso, sin embargo, es la reacción de las élites del partido republicano.

Normalmente cuando un candidato del GOP dice una estupidez (Rand Paul, diciendo que está en contra de la Civil Rights Act, o algo similar) los moderados del partido le critican un poco, pero la mayoría le defienden. Es una reacción hasta cierto punto natural (la disciplina de partido tiene sus ventajas) aunque ha llevado a los republicanos a defender cosas realmente extrañas algunas veces.

Con Akin, sin embargo, la cosa ha sido distinta. No sé si será porque se huelen que la asociación con Ryan es peligrosa (lo dudo), porque esta es una estupidez demasiado delirante incluso para el GOP o porque la posición del partido sobre aborto en caso de violación es lo último de lo que quieren estar hablando ahora (un parte nada despreciable del partido está en contra incluso en esos casos, por cierto),  pero lo cierto es que el establishment del partido en bloque se ha lanzado a por él con saña. Todas las grandes fuentes de financiación de campañas (partidos, la SuperPAC de Karl Rove, comité del Senado) se han secado por completo, y una cantidad sorprendente de voces están pidiendo que se retire de la campaña y deje que otro se presente.  El escaño por el que compite Akin era, en teoría, una de las victorias probables del GOP en noviembre; Missouri es muy conservador, al fin y al cabo. Ver como tu candidato mete la pata de forma espantosa cuando su rival es Claire McCaskill, una mujer que en sus tiempos de fiscal se encargó de más de cien casos de violación, son ganas de perder las elecciones.

¿Quiere decir que Akin va a dejarlo? Esto ya es un poco más complicado. Primero, sería algo muy, muy inusual. No es la primera vez que el GOP, gracias a la enajenación mental transitoria de los tea partiers, coloca un candidato completamente enloquecido (¿os acordáis de Sharron Angle? ¿Christinenot a witch” O´Donnell?) y después es incapaz de sacárselo de encima hasta el día que inevitablemente se estrellan en las elecciones. El bueno de Tod ya ha dicho que no, él no lo deja, y anda pidiendo dinero a todo el mundo que quiere escucharle aprovechando que ahora le odian los liberales.

De forma más significativa, un sector minoritario pero no precisamente pequeño del movimiento conservador americano realmente cree que hay “violaciones legítimas”, que una mujer no se queda embarazada si no hay consentimiento y que si hay feto, nada de abortar, y hoy lo defendían con entusiasmo, pidiendo a sus miembros que enviaran dinero a la campaña. Gracias a los milagros de internet, las toneladas de publicidad gratuita que se ha llevado el personaje y el hecho que Estados Unidos es un país tan grande que un 1% de chiflados ya son varios millones de potenciales donantes, es posible que Akin pueda salir de esta. Como dice Nate Silver, esto seguramente le hará un daño atroz en las encuestas, pero Missouri es un sitio lo suficiente extraño (y las elecciones están lo suficiente lejos) como para que Akin pueda incluso ganar después de decir esta burrada. Lo tendrá mucho más difícil, pero en Estados Unidos nunca se sabe.

El linchamiento está siendo tan unánime, de todos modos, y Akin ha sido tan torpe incluso en sus disculpas (y sí, tiene mérito) que no me extrañaría que el pobre hombre se vaya a casa tarde o temprano, de todos modos. Cosa que abriría un escenario curioso lleno de abogados, por supuesto, y que seguramente no mejoraría demasiado las posibilidades del GOP para ganar ese escaño, especialmente con lo triste que era el resto de banquillos en las primarias.

Lo más divertido de todo este asunto, por supuesto, es que McCaskill prácticamente hizo campaña a favor de Todd Akin en las primarias republicanas, a sabiendas que era de lejos el más chiflado de los cuatro candidatos. Parece que acertó de lleno.