Política

Cinco preguntas sobre las elecciones en el País Vasco

21 Ago, 2012 - - @kanciller

Finalmente Patxi López ha decidido adelantar las elecciones en el País Vasco al 21 de octubre. Voy a dibujar rápidamente cómo tenemos el escenario allí a través de algunas preguntas. Espero vuestras impresiones.

El adelanto electoral ¿Buena decisión?

Como es sabido, en las comunidades autónomas corresponde al presidente la potestad de disolver el parlamento y convocar elecciones cuando lo considere oportuno. Esta atribución permite que se pueda realizar un manejo estratégico de los tiempos para la convocatoria, tal y como vimos en Andalucía. La primera pregunta es si el Lehendakari ha tomado una buena decisión  desde la estrategia electoral y yo creo que sí.

Por un lado está el tema de poder sostener el ejecutivo. El PP había retirado su apoyo al PSE en mayo, en teoría por su estrategia de confrontación con el gobierno de España. Esto hizo que Basagoiti ya advirtiera que se debería ir a elecciones anticipadas. Sin embargo, haciendo de la necesidad virtud, el tiempo ha sido bien escogido dentro del eje de competición izquierda-derecha. Primero, porque al haber adelanto nos situamos en un contexto prácticamente post-rescate (con un segundo paquete de ajuste en ciernes), lo que lastrará al PP, competidor principal del PSE en el eje “constitucionalista”. Segundo, porque la campaña permitirá a los socialistas acentuar su perfil más social enfrentándose al gobierno Rajoy (como ya ha pasado con el tema de la sanidad de los inmigrantes) y este frame puede ayudar a movilizar a sus bases. Y por último, que si el otoño implica ajustes obligados en Euskadi, al menos corresponderá hacerlos a otro ejecutivo y no penalizará electoralmente al PSE.

Por lo tanto, en términos de tiempo, yo creo que adelantar las elecciones tiene sentido en el eje principal de competencia para los socialistas. Eso sí, les puede servir para salvar los muebles pero no para ganar las elecciones.

El efecto Bildu: ¿Cómo cambia esto el juego?

La entrada de la izquierda abertzale en el juego, obviamente, es el cambio más reseñable de estas elecciones. La coalición de independientes ligados a Batasuna, EA, Alternatiba, Herritatton Garaia y Araba Bai tiene, a tenor de los sondeos, opciones para convertirse en la fuerza mayoritaria del parlamento vasco. Las encuestas apuntan alrededor del 24% de los votos frente al 30% del PNV. Después de todo, la izquierda abertzale ha ido acumulando poder institucional desde que se le permitió competir legalmente en las elecciones de 2011(tiene ¼ parte de los concejales vascos/ navarros, además de San Sebastian y la Junta General de Guipuzcoa).

La pregunta es ¿Qué estrategia seguirá Bildu? Es inevitable que el tema del terrorismo salga a la palestra pero no es probable que veamos sucesos de kale borroka o violencia, los cuales en general se han mantenido bajo mínimos desde que Bildu entró. La batalla, por el contrario, se emplazará en el tema de lo simbólico. Veremos a colectivos de presos de ETA pidiendo el voto por ellos, polémicas como la retirada de las corridas de San Sebastian… Estrategias de movilización ideológica de las bases que sirvan para asegurarse el apoyo electoral de los incondicionales. Mientras, en paralelo, no es descartable que Bildu intente mostrar progresivamente un perfil más moderado para atraerse al alma “Eguibar” del PNV, netamente independentista. Solo puede crecer por ahí.

El PNV: ¿El camino seguro?

A tenor de las encuestas el PNV volverá a ser la fuerza política más votada aunque podría quedar segunda en escaños. Tras haber sido desplazada del poder durante tres años por el pacto “constitucionalista”, esta fuerza política será casi con seguridad decisiva. Lo interesante es que, tras muchos años, el PNV se encuentra con alguien disputándole el espacio del eje nacional. ¿Cómo reaccionará?

Hay quien apunta a que es posible que el PNV se posicione más fuerte a favor del soberanismo, a la Ibarretxe, pero yo no lo creo probable. Conociendo a su candidato Iñigo Urkullu (un político moderado) lo más probable es que precisamente se transite el camino contrario. Al PNV le interesará postularse como la fuerza más creíble para estar al frente de las instituciones. Y eso es porque, básicamente, es complicado competir en pedigree independentista con una fuerza que ha estado ilegalizada pero, por el contrario, sí se puede criticar su falta de experiencia de gobierno y gestión. Por lo tanto, y es mi intuición, dentro del espacio independentista la competición va a ir hacia el centro y no hacia los extremos. La competición estará centrada en apropiarse de la etiqueta de “gestión responsable del fin de la violencia”.

El Partido Popular ¿Desarmado?

El Partido Popular tiene en contra el escenario a nivel nacional simplemente porque es una marca que cotiza a la baja dada la marcha de la economía (y seguirá esa tendencia). Sin embargo, este elemento podría afectar menos si lograse movilizar a su electorado más sensible con el tema del terrorismo. El problema que tienen los populares es que ahora están en el gobierno central (no son los años de San Gil y Zapatero) y están teniendo actuaciones – excarcelaciones, acercamientos…– que van justo en contra de ese discurso, más ligado a las reivindicaciones de los colectivos de víctimas.

Estas actuaciones se lo ponen más complicado al PP porque, también por primera vez, ahora tienen un competidor en este discurso, UPyD, el cual es bastante más solvente como “marca” a favor de las víctimas. Por esto mismo, el PP se ve en una disyuntiva complicada. Ha apoyado la supuesta “complacencia” de Patxi Lopez estos años, tiene un contexto nacional que le pesa en el eje económico y tiene un competidor eficiente en temas de gestión del terrorismo. Hacia dónde escore su campaña aún está por ver, pero creo que es el partido que lo tiene más difícil.

¿Quién gobernará el País Vasco?

Por descontado esta es la pregunta del millón y no lo sabremos  hasta que tengamos los resultados sobre la mesa. Sin embargo, mi intuición es que tendremos un gobierno del PNV como resultado más probable, aunque sea en minoría. ¿Con quien? ¿O apoyado por quién? Dado que Bildu y PSE serán probablemente las opciones pivotales, una de las dos serán las escogidas (Bildu – PSE es casi impensable por ideología y líderes). Mi apuesta es que, probablemente, el PSE será la formación más proclive al pacto simplemente porque tienen experiencia gobernando juntos, no se comen espacio de competición y, al fin y al cabo, es difícil que un partido de gobierno como el PNV se ponga en manos de la caja de sorpresas que es Bildu (mi prueba: ya se negaron a ir en coalición en Navarra). Un escenario que, además, será muy  factible si López se quita de en medio para mirar a Madrid. ¿Qué pensáis vosotros?