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La España invisible (jamón y vino en Connecticut)

18 Ago, 2012 - - @egocrata

Siempre se habla sobre el persistente fracaso de la clase empresarial española a la hora de intentar internacionalizar sus negocios. Parte del problema es la ridícula sobreabundancia de PYMEs y falta de economías de escala, etcétera. Otras veces creo que es simple estupidez. Este fin de semana, sin ir más lejos, me he topado con tres industrias en las que España tiene una innegable ventaja competitiva, pero en que somos completamente invisibles en Estados Unidos.

Hoy, sin ir más lejos, tenemos unos amigos que vienen a casa a cenar. Tenía ganas de hacer un pica-pica estilo catalán, con tortilla de patatas, pan con tomate, embutidos, queso, etcétera. El pan, los huevos, tomates y tortilla bien. El problema es el resto de la ecuación. Primero, en Connecticut no encuentras aceite de oliva español en casi ningún sitio. Italiano, todo lo que quieras, español, pocas veces y por casualidad. España es el mayor productor de aceite de oliva del mundo, con un 45% de la producción mundial y una reputación envidiable. Sin embargo son los italianos, que consumen más aceite del que producen, los que venden aquí. No sé si la leyenda que muchas de esas exportaciones es aceite español re-embotellado, pero tiene mérito.

La cosa sería sólo ligeramente irritante si esta falta de visibilidad se limitara al aceite, pero basta con buscar queso, embutidos o vino para estar en las mismas. Uno puede comprar quesos holandeses, italianos, suizos, ingleses y franceses a patadas por estos lares; españoles, un par de manchegos y algún idiazabal perdido, pero poco más. Embutidos, es patéticamente fácil encontrar ese horrible sucedaneo de jamón que venden los italianos, aparte de peperoni, mortadela y familia. Chorizo, si lo encuentras, es casi siempre mejicano. La última vez que compranos fuet era hecho en California. Sobre vinos, la cosa no es tan desesperante (hoy he encontrado un Ribera del Duero a buen precio), aunque la variedad es ciertamente limitada; hay más vinos alemanes que españoles en algunos sitios. Pero si quieres brandy, olvídate; no lo exporta ni Dios.

Siempre se dice que en España se come y bebe muy, muy bien. Es más, siempre que menciono que soy de Barcelona la gente me recuerda lo buena que es la comida. La marca España, en este aspecto, goza de una salud envidiable. El problema es que no la aprovecha ni Dios.

La gota que ha colmado el vaso hoy, de todos modos, no ha sido la comida. Este era un problema conocido. Lo que me ha puesto de los nervios esta semana es que la Liga de fútbol ha empezado, y que no la puedo ver en ningún sitio. Los genios que llevan la “mejor liga del mundo han vendido los derechos de emisión del campeonato en Estados Unidos, hasta ahora en GolTV / ESPN a una cadena llamada BeIN Sports USA. No sé cuánto dinero habrán sacado de este cambio; supongo que una millonada. El pequeño problema es que BeIN es propiedad de Al Jazeera, y nadie en Estados Unidos ofrece ese canalNadie. Aparte de cuatro matados con DirectTV o Dish Network (ambos por satélite), ninguno de los proveedores imporantes de cable o fibra en todo el país ofrece esta maldita cadena.

El resultado: no hay forma humana de ver la liga española de fútbol en el mayor mercado televisivo del planeta. El Barça-Madrid va a ser completamente invisible. Los dos mejores equipos de fútbol de Europa, totalmente a oscuras. Si la LFP quiere hacer de su campeonato la alternativa a la Premier en todo el mundo, no estaría de más que se plantearan vender los derechos a cadenas más o menos establecidas, no un canal de pago que no tiene ni Dios. Las audiencias del fútbol aquí son aún relativamente pequeñas, pero crecientes. Este es un país enorme, con una población hispana cada vez más numerosa. Tratar los derechos televisivos con este desdén es realmente patético.

Y joder, que me han dejado sin fútbol. No tiene nombre.