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Reflexiones veraniegas sobre el futuro del automóvil

15 Ago, 2012 - - @egocrata

Aviso: artículo veraniego de futurismo desbocado. Sabéis que me equivoco en las previsiones constantemente. Hoy probablemente me equivocaré aún más. 

Ayer andaba leyendo Marginal Revolution cuando me encontré con este pequeño artículo de Alex Tabarrok en que mencionaba de pasada algo a lo que llevo dándole vueltas una temporada: el coche sin conductor como tecnología. Me refiero la inevitable evolución de estos maravillosos juguetes que está probando Google hasta que puedan ser fabricados a gran escala a un coste asequible. Ahora mismo son prototipos de coste prohibitivo, pero como todo producto basado en software y electrónica es sólo cuestión de tiempo hasta que sus componentes no sean mucho más caros que un teléfono móvil medianejo.

Aunque parezcan un juguete para gente que no disfruta conduciendo, los coches sin conductor pueden llegar a ser, potencialmente, una revolución en cómo vivimos y cómo organizamos nuestras ciudades. La tecnología es aún muy joven, pero las ventajas de estos vehículos una vez su implantación se extienda son gigantescas. Veamos.

1. Incremento notable de la capacidad de transporte por carretera:

Incluso en hora punta, sólo un 5% de la superficie de una autopista está cubierta de coches.  Los conductores “orgánicos” necesitamos cosas como distancias de seguridad, tiempo de reacción y demás y no podemos ocupar espacio de forma demasiado eficiente.

Una autopista llena de coches sin conductor comunicándose automáticamente entre ellos, sin embargo,  tiene una ventaja tremenda: todos los vehículos tienen reflejos inhumanos, coordinación perfecta y pueden circular muy, muy, muy apretaditos entre sí.  Cuando podemos tener comunicación telepática varios cientos de veces por segundo podemos ver cruces como este, añadiendo capacidad donde hasta ahora no la teníamos. Por añadido, responderán mucho mejor a imprevistos y atascos; nada de tener conductores frenando cuando ven un accidente, y el sistema podrá asignar el tráfico a rutas alternativas que no estén congestionadas de forma automática.  Todo esto, por descontado, a velocidades medias mayores que cualquier conductor humano puede tolerar. Un Michael Schumacher robotizado no comete errores ni se distrae, así que puede circular más rápido.

El único problema para nostálgicos es que llegaremos a un punto donde será necesario prohibir tener a humanos al volante en según que zonas, para que no molesten a los robots con sus tiempos de reacción de cerebro cretácico reptiliano.

2. Uso muchísimo más intensivo de vehículos:

Un coche particular en Estados Unidos está parado sin hacer nada un 98% del tiempo. Esto será cosa del pasado dentro de unos años.  Cada mañana llamaremos un coche de tu compañía de alquiler / leasing / flota a una hora determinada, vendrá a buscarnos, y nos llevará automáticamente donde queramos, posiblemente recogiendo y dejando otros pasajeros de camino. Cuando lleguemos a la oficina el vehículo no se quedará parado en un solar ocho horas hasta que sea la hora de volver a casa, sino que automáticamente se encaminará a otro destino a recoger más pasajeros.

Esto tiene varias ventajas importantes. Primero se acabó tener que gastarte 10.000 / 20.000 euros en un bien de equipo que tienes sin utilizar 23 al día. Sólo eso representará un ahorro importante. Segundo, será posible construir ciudades muchísimo más densas, ya que no será necesario aparcar en ningún sitio. El robo-taxi te dejará en la puerta y se largará camino de otra carrera, sin que tengas que preocuparte de nada. Tercero, las compañías operadoras probablemente deberán cambiar la flota cada 3-4 años, ya que los vehículos se llevaran unas palizas descomunales circulando tanto. Esto probablemente compensará el hecho que será necesario un parque de vehículos mucho menor, ya que estarán en uso constante y circulando casi con plena ocupación.

3. El transporte público será completamente distinto:

Será interesante ver cuál es el tamaño ideal de un vehículo automático – supongo que veremos turismos, furgonetas o minibuses haciendo viajes, con transportes mayores según el nivel de densidad de los destinos servidos y precios más bajos como más gente se mueva en ese corredor. Los ferrocarriles no estarán necesariamente obsoletos, pero su uso estará restringido sólo a zonas con mucho volumen de tráfico o viajes largos. Al tener automatización completa y no necesitar aparcamientos combinar coche y tren será bastante más sencillo, ciertamente, pero sólo será más rápido en zonas donde ni los roboconductores puedan evitar la congestión (centros de las grandes ciudades).

De forma paralela, obviamente, realmente no tendremos transporte privado, ya que “nuestro” coche no parará nunca. Todo el transporte será “compartido”, con  un elaborado sistema de alquiler de fondo. Algo parecido a los Zip Car pero a mucha mayor escala.

4. Los coches podrán ser eléctricos:

Una flota de robo-vehículos no necesita que todas las plazas de aparcamiento de la ciudad tengan enchufe para ser prácticas. Basta con  tener un lugar accesible donde puedan ir a descansar cada vez que estén bajos de batería mientras el resto del equipo sigue dando vueltas con entusiasmo. Dado que las cargas del sistema son predecibles, casi todos los vehículos estarán “a plena carga” durante horas punta, recargando “en oleadas” en horas valle y volverán a base cada vez que sea necesario.

Si un viajero necesita hacer un desplazamiento largo (como mi conmute, 40 millas cada mañanita) puede haber disponible un parque de vehículos de combustión interna en esos casos, o se pueden combinar viajes ferrocarril/robocoche, aprovechando que un tren sin paradas a 200 Km/h es infinitamente más eficiente que cualquier trasto sobre neumáticos a esa velocidad.

5. Transporte más accesible (y seguro) para todos:

Nada de carnets. Adolescentes, minusválidos, ciegos, ancianos, todo el mundo tendrá el mismo acceso a transporte – probablemente a buen precio, ya que no lo utilizarán demasiado en horas punta (sí, los viajes serán más caros cuando hay más demanda. Duh). Aún más importante, los accidentes de tráfico serán algo del pasado – el error humano, causa principal de más de 90% de colisiones, habrá desaparecido.

6. Utilizarán infraestructura ya existente:

Este es el mayor chollo de esta tecnología: no necesitamos construir carreteras nuevas. En rutas especialmente importante podremos añadir sistemas adicionales (“carreteras inteligentes“), pero dejando de lado estas excentricidades, el único cambio significativo serán redes de garajes, zonas de carga y mantenimiento la infraestructura actual es perfectamente suficiente. De hecho, muchas de nuestras calles serán excesivas: una ciudad moderna desperdicia una cantidad descomunal de asfalto en aparcamientos.  Paradójicamente creo que el dilema más importante será cómo adaptamos las calles a peatones, ya que los muy optimizados robots no serán muy amigos de los pasos de cebra. Si hay tensiones, las veremos ahí.

7. Muerte a los taxistas

El precio de una licencia va a caer en picado casi seguro. Por fin.

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Los cambios descritos arriba son ciencia ficción, no hay duda, y es bastante probable que no los empecemos a ver hasta dentro de una década. Tengo la sensación, sin embargo, que serán relevantes en muchas otras áreas más allá de cómo nos desplazamos. El coste del transporte, sin ir más lejos, será menor. Las ciudades densas serán más cómodas y manejables. Será un paso más en la progresiva automatización de tareas, desplazando mano de obra no cualificada al aumentar la productividad de un sector económico exponencialmente.

El futuro será un sitio estupendo, donde no tendré que pagar las letras del coche. Espero que llegue pronto.