Internacional & Política

Los golpes bajos de Harry Reid

8 ago, 2012 - - @egocrata

Si hay algo que me ha sorprendido de esta campaña de las presidenciales (aparte de la sorprendente estabilidad de las encuestas) es la alegría con la que el partido demócrata en general y Obama en particular están lanzando sopapos. La izquierda americana siempre ha tenido una irritante tendencia a hacer campañas blancas, limpias y con principios, cosa que me parece muy bonito hasta el día que pierden las elecciones sin haber matado una mosca. En este ciclo electoral, sin embargo, nos pasamos todo el mes de julio con el bombardeo de Bain Capital, y parece que agosto es temporada de impuestos. Concretamente,  cuántos impuestos ha pagado Mitt Romney durante los últimos años y por qué quiere bajar los impuestos a los ricos.

El plan fiscal de Romney tiene su miga: el candidato republicano esencialmente no tiene nada concreto en su programa. Dado que el lenguaje de sus propuestas es ambiguo y un tanto estúpido (“bajar impuestos a todos” mientras “elimina deducciones” y “reduce el déficit”) es difícil saber qué está diciendo exactamente, así que la gente del Tax Policy Center, un poco hartos, han hecho un estudio intentando ver cómo pueden cuadrar las cifras siguiendo los principios marcados por Romney en su plan. Su conclusión: es básicamente imposible hacerlo, incluso si la eliminación de deducciones acaba por convertirse en una subida de impuestos a las clases medias. La única manera que los números estén remotamente cerca de lo que Romney promete es si se hace una reforma absurdamente regresiva.

Los demócratas, por supuesto, se están poniendo las botas con este tema; el Tax Policy Center (parte de Brookings) es rigurosamente apartidista, y aunque el nucleo de su estudio sea que Romney no está contando sus planes fiscales en detalle está lleno de líneas estupendas para atizar un megamillonario.

El premio al troll político del mes, sin embargo, no irá a Obama. Harry Reid, el líder de los demócratas del Senado, está siendo especialmente cínico y desalmado este mes. Aunque el hombre tiene el carisma de una acelga, Reid es un político con un largo historial de soltar sopapos que duelen. Aun así, el de la semana pasada es de un cinismo tan obvio y delirante que merece un especial aplauso.

¿Qué dijo el buen hombre? Básicamente que un pajarito le ha contado que Mitt Romney no pagó un duro en impuestos sobre la renta durante años. Vale, Reid no dijo exactamente “un pajarito” sino “alguien que trabajaba en Bain Capital de credibilidad intachable”, pero a efectos prácticos es esencialmente lo mismo. El tipo ha soltado que una fuente oscura que no puede revelar le ha dicho que Romney no pagó impuestos sobre la renta. El candidato republicano puede acusar a Reid de mentiroso todo lo que quiera (y lo ha hecho), a lo que el senador ha contestado (obviamente) que lo demuestre haciendo públicos sus impuestos como hizo su padre antes que él.

Lo realmente encantador de todo este asunto es que para empezar, Harry Reid es la clase de líder político que uno no puede ignorar. Es uno de los legisladores más importantes del país, así que si te suelta una torta los periodistas le van a hacer caso (igual que a Nancy Pelosi, que se ha apuntado a la fiesta). Como el tipo es senador y no tiene que pasar por las urnas hasta el 2016, Reid puede trolear con tanto entusiasmo como sea humanamente posible, y lo está haciendo con ganas. Y lo mejor de todo es que la única manera de hacer que se calle es haciendo públicos tus impuestos, algo que Romney ha dicho repetidamente que no hará jamás de los jamases. Si no enseña sus cuentas, Reid puede repetir una y otra vez que el candidato del GOP esconde algo horrible, y seguir insistiendo que tiene razón.

Lo más divertido: es perfectamente posible que Reid tenga razón. El senador nunca ha dicho que Romney no pagó impuestos, sólo que no pagó income taxes, impuesto sobre la renta. Hasta que el candidato republicano no haga públicas sus cuentas no lo sabremos, claro… y ese es exactamente el plan. El cinismo de Reid y los demócratas es realmente admirable. Quién lo iba a decir.

9 comentarios

  1. Ander dice:

    I prfer a dirty left close to me that wins than a clean left which *is* me that never does.

    Ergo, I’m loving al this Nixonian-Machiavellian bitchslaping-ratfucking.

  2. Epicureo dice:

    Roger, no veo por qué llamar a lo que hacen los demócratas “cinismo”. No se ajusta a ninguna acepción de la palabra.

    cinismo.
    (Del lat. cynismus, y este del gr. κυνισμός).

    1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.

    2. m. Impudencia, obscenidad descarada.

    3. m. Doctrina de los cínicos (‖ pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).

    4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería.

    No parece que Reid esté mintiendo, ni defendiendo algo vituperable u obsceno (más bien lo contrario).

    • Roger Senserrich dice:

      Partes de la idea que la “fuente” de Harry Reid no es un conejo gigante invisible o algo parecido :-). Los demócratas se están inventando esta historia con ganas casi seguro. Y lo están haciendo con completa desvergüenza.

  3. Rafael dice:

    Me encanta cómo los demócratas le están zurrando a Romney con un barullo en el que él mismo insistió en meterse. La ambiguedad también trae problemas, por lo que parece…

  4. francisco dice:

    Eso de los cero impuestos lo insinúa Krugman (otro apartidista) en su blog.

    http://blogs.elpais.com/paul-krugman/2012/08/romney-sigue-apostando-por-pol%C3%ADticas-fallidas.html

    “Hay dos teorías que compiten a la hora de explicar sus evasivas en relación con las declaraciones tributarias. Una es que tuvo un año o más de cero impuestos. La otra es que realmente ganó mucho dinero en 2009 por sus operaciones en corto en el mercado”

    • Roger Senserrich dice:

      Dos cosas:

      1. El País insiste en publicar como “blog” los artículos de opinión de Krugman en el NYT. Ya sé que es irrelevante, pero me pone de los nervios. :-).

      2. Krugman es tan apartidista como Ignacio Escolar. Es muy listo, pero no tiene nada de apartidista, aparte que políticamente no tiene el peso de un senador. Romney puede ignorar a Krugman (y lo hizo) pero no a Harry Reid. Lo divertido, en todo caso, es ver como los demócratas están copiando a Krugman, por una vez.

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