La austeridad no es el problema

Carlos Mulas habla hoy en el País sobre una campaña paneuropea pidiendo el fin de las políticas de austeridad para salir de la crisis. La idea básica, crear un movimiento político europeo para pedir un cambio de rumbo en el continente, tiene todo el sentido del mundo, es muy loable y debería haberse hecho hace años. Mi duda, sin embargo, es el titular, el nombre de la iniciativa: “la austeridad no está funcionando” suena bien, pero me temo que esa no es la fuente de nuestros problemas.

No es una cuestión de matiz. Sabemos (cualquier economista más o menos decente te dirá esto) que subir impuestos y/o recortar el gasto público tiende a frenar el crecimiento económico a corto plazo. Según a quién le preguntes te estimará un frenazo más o menos pronunciado (el dichoso multiplicador del gasto va de 0,5 al 3 o más), pero ese efecto existe. Es cierto que la política de austeridad que está siguiendo Grecia, Italia, España y allegados tiende a deprimir la economía, y es cierto que en algunos casos se está pidiendo un imposible, con cada recorte disminuyendo la recaudación más de lo ahorrado.

El problema, sin embargo, es que estos recortes son a veces necesarios, sencillamente porque los números no cuadran. Las cuentas públicas españolas sólo registraban superávit antes de la crisis gracias a una monumental burbuja inmobiliaria; un país que siempre había construido 250.000 viviendas al año se tiró casi una década construyendo más de 500.000. Todo lo que creeíamos poder recaudar pre-2008 era un artefacto estadístico. Los números son parecidos en Irlanda, y son aún más cómicamente absurdos en Grecia (no en Italia – tienen mucha deuda, pero sus presupuestos están mucho más cerca del equilibrio estructural que los nuestros). Queramos que no, en España vamos a tener que gastar menos o recaudar más, algo que no podremos hacer hasta que arreglemos nuestra horrenda tasa de paro y todos los problemas estructurales (ejem, ejem) que lleva asociada.

Lo que debería preocuparnos sobre la Unión Europea, sin embargo, no es la situación presupuestaria a corto/medio plazo de algunos estados miembros. Hay lugares en el mundo con déficits públicos mucho peores de los que nadie duda que puedan pagar sus deudas.  Lo que debería dejarnos sin sueño es qué clase de reformas podemos introducir en la Unión Europea y la eurozona para que fenómenos como la burbuja inmobiliaria de la década pasada no se repitan.

No sé si os acordaréis, pero en la gloriosa década de los dosmiles (¿cómo la llamamos si no?) también teníamos un Banco Central Europeo, y en esa época figura también tenía la inflación como objetivo único y primordial. En aquellos años los alemanes estaban haciendo una serie de reformas estructurales muy serias intentando recuperar el terreno perdido tras la unificación. No fueron años precisamente estelares de crecimiento por esos lares, y eso se reflejaba en unas tasas de ahorro altas y escasa inflación. Todo ese dinero que los alemanes no gastaban mientras se apretaban el cinturon furiosamente no iba a quedarse en un rincón perdiendo el tiempo, obviamente. En Europa había sitios como España construyendo casas como posesos, construyendo como locos y cogiendo todo el dinero alemán que nos pudieran prestar.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que viéramos cosas como esta: inflación en las economía del sur, merced de la enorme entrada de capitales, y precios estables en el norte, merced de una economía artificialmente deprimida vía (adivinad) devaluación interna. El BCE, en su infinita sabiduría, mantuvo los tipos de interés increíblemente bajos para apoyar las maltrechas economías de alemanes y franceses, ignorando alegremente que esos mismos tipos de interés eran negativos en el sur y estaban creando la madre de todos los desequilibrios financieros. Al cabo de unos años la burbuja estalló,  los países del sur descubrieron que el fujo de capitales giraba en dirección contraria (hacia un centro más estable y que crece con fuerza), secando completamente el crédito  y creando el ciclo de crisis que estamos viendo ahora.

En ambos casos (euforia burbujil y crecimiento post-deflación) los actores “ganadores” de la transacción tienen todos los incentivos del mundo para creerse increíblemente inteligentes y decir que todo va bien. En los años de la burbuja muchos decían (servidor incluído, no lo olvidéis) que si España recibía tanta inversión es porque el mundo entero creía que eramos un sitio fantástico, y que todos esos flujos de capital eran una señal de éxito, no un desequilibrio.  Ahora que la periferia se la ha pegado y Alemania crece, Merkel y sus muchachos se pasan el día hablando de hacer los deberes, muestra de confianza en nuestra rectitud económica e irracionalidad de esos tontos españoles. Un empresario alemán tiene motivos excelentes para creerse el amo del universo.

Cuando se dice que la eurozona nace coja y no tiene mecanismos claros para evitar desequilibrios estamos hablando de esta clase de problemas. Evitar que esta clase de desajustes sucedan es relativamente fácil de arreglar y no exige grandes inventos institucionales.  Xavier Sala-i-Martín tiene una excelente lista de propuestas (nota: no sé a qué espera para traducirlas al latín y clavarlas en la puerta del BCE) para salir de este agujero; todas ellas son perfectamente ortodoxas y razonables, y bien conocidas en círculos académicos. Lo que está fallando en este caso no es la teoría, es la política. Y un movimiento social europeo detrás que exija estos cambios.

Entiendo que gritar “la austeridad no funciona” es una estrategia de movilización política mucho mejor que decir “queremos una unión fiscal real con estabilizadores automáticos y regulación bancaria paneuropea“. Buena suerte pidiendo a un danés, alemán o austríaco que la mejor manera de salir de este pollo es otro impuesto del que no verán un duro de la recaudación en los próximos cinco años (con suerte), mientras le quitan poder de decisión a sus eficaces, honestas y estables instituciones de gobierno para darle poder a esos cretinos del sur de Europa. La cuestión es que el primer lema está intentando combatir los efectos, no la causa, de la crisis actual. El segundo es más difícil, pero es lo que necesita Europa realmente; un movimiento social que quiera salvar la economía del continente debería trabajar para convencer a políticos y ciudadanía que todos estos cambios son necesarios y urgentes.

Si no hacemos que sea políticamente viable de algún modo,  esto va a acabar horrorosamente mal. Y me temo que no vamos a poder evitarlo.

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17 Responses to La austeridad no es el problema

  1. La Motta 29 mayo, 2012 a las 08:07 #

    La diferencia FUNDAMENTAL al comparar la devaluación interna alemana con la que se debe abordar por aquí abajo, es que allí se sustituyeron las dinámicas de demanda interna por las externas, de tal manera que sus “reformas estructurales” fueron posibles gracias a que el resto de parias consumíamos todo lo que ellos nos ofertaban, y hete aquí que la competitividad alemana se basó en la venta masiva a los vecinos.

    Huelga decir que sí, que España necesita una consolidación fiscal y corrección de déficits externos a riesgo de entrar en suspensión de pagos y una falta de credibilidad económica enorme. Pero déjenme apuntar tres PEROS:

    a) El proceso de devaluación interna es el QUÉ. Habría que abordar el CÓMO. Regular impuestos sobre transacciones financieras, impuestos verdes, subir impuestos de sociedades o el fraude fiscal también son maneras de afrontar dichos procesos, y maneras cualitativamente distintas, por cierto, que el abordaje de una devaluación interna diseñada por los maravillosos tecnócratas de impoluta corbata.

    b) Admitamos de una vez que el crecimiento económico de una economía capitalista es consustancial a procesos de acumulación y especulación. Esta vez ha tocado burbuja inmobiliaria. En el futuro quizá sea burbuja de renovables o de tulipanes (de nuevo, sí, porqué no).

    c) El crecimiento económico mayor al crecimiento económico de mis países vecinos (países con los que tenga lazos comerciales) es siempre sinónimo de déficit comercial.

    Por lo tanto, concluyendo. Más que una solución, el crecimiento económico será una huida hacia adelante, que además, y de ya de paso, nos deje en el camino hacia la siguiente implosión unas buenas dosis de CO2 en el ambiente. Pero una huida hacia adelante muy placentera si se consigue que sea Alemania la que posibilite tal crecimiento, y de paso, ya que les gusta tanto los teatros morales y los pecados originales versión geo-economía, que paguen por sus excesos exportadores del pasado (¿o acaso el exceso de exportaciones no es una clara violación del octavo y décimo mandamiento?).

    P.D. Ya vale de catastrofismos de la causalidad. Ya vale de decir que si hacemos A entonces ocurrirá B y eso será peor que lo que teníamos antes de A. Sobre todo ya vale de gritarlo a los cuatro vientos blandiendo manuales de economía como si ellos dispusieran la verdad absoluta. El futuro está por hacer, y toda ciencia social es errática cuando pretende totalizar y predecir resultados futuros. La economía, por cierto, y los economistas, se llevan la palma.

    P.D. 2 Por cierto, todas esa mega maravillosas reformas estructurales de Alemania, de nada servirán si seguimos inmersos en un contexto deprimido por la austeridad. Sólo para que todos alemanes estén peor protegidos jurídicamente una vez alcancen el lodo.

  2. dpcereza 29 mayo, 2012 a las 12:00 #

    “Queremos una unión fiscal real con estabilizadores automáticos y regulación bancaria paneuropea“ ¿No organizáis una recogida de firmas como la del contrato único?

    • Shine 29 mayo, 2012 a las 16:36 #

      Con hacer una vez el ridículo en Actuable es suficiente.

  3. J 29 mayo, 2012 a las 12:25 #

    El gran problema es la falta de crédito y la falta de unas políticas para formar y reubicar a los parados hacia otros sectores distintos a los del ladrillo y del estilo (en España al menos). La austeridad empeora esta situación puesto que se recorta en sanidad, educación e I+D (sí, es un problema). Además si se le metiera mano a los paraísos fiscales y las grandes empresas pagaran lo que les toca pagar en lugar de evadirlo y se dejara quebrar a los bancos insolventes, muy probablemente, no sería ni necesaria esa austeridad.

    Cuando se arreglasen esos hechos, prioritarios tanto social como económicamente con respecto a ciertas medidas que se puedan tomar desde europa, entonces sí habría que lanzarse con lo propuesto por Xavier Sala i Martin.

    La política ni permite las medidas comentadas en el post, ni las de XSM, ni quita los privilegios a las grandes corporaciones, que está muy lejos de ser indignación inútil, es objetivo, el 70% de la evasión de impuestos la perpetran las grandes empresas y el 80% del PIB es gracias a las pymes…

    Saludos.

  4. malamente 29 mayo, 2012 a las 12:27 #

    No digo que los de Xavier Sala este mal. Solo que quien es capaz de escribir desde Cataluña miranda hacia otro lado pierde algo de credibilidad. Mejor, la pierde toda.
    20. Fomento de la Movilidad Laboral. En un mundo cambiante, los trabajadores no pueden estar estáticos. Se debe fomentar la movilidad laboral no sólo entre regiones o países sino también entre sectores. Una parte de la inmovilidad laboral es difícil de eliminar (diferentes lenguas en la UE limitan la movilidad interregional). Otra parte se debe a barreras legales (títulos universitarios, requisitos y papeleos). Otra parte es mental. Estas dos últimas se deben eliminar.

  5. polkillas 29 mayo, 2012 a las 13:25 #

    ¿El centro está creciendo con fuerza? Por lo poco que he buscado, la economía alemana se contrajo (fuente: http://www.tradingeconomics.com/germany/gdp-growth ) en el cuarto trimestre de 2011. Y no es una pregunta capciosa, no sé si el 0,5% del primer trimestre de 2012 es una cifra reseñable, aunque me da que no.

  6. Pablo C. 29 mayo, 2012 a las 17:12 #

    A los dosmiles les podemos decir los cerontas.

  7. J 29 mayo, 2012 a las 19:13 #

    Te/Os lanzo una propuesta de entrada sobre lo que opinas/opináis sobre el modo de producción p2p y si es viable que sea planteable hasta como modelo bajo el que se rija la sociedad en su conjunto.

    Saludos

  8. Carlos 29 mayo, 2012 a las 20:02 #

    La verdad es que creo que Roger confunde en esta ocasión, como hace de tanto en tanto, el pasado con el presente. Que venimos de una época disparatada, en la que los gastos superaban en mucho a los ingresos, es indudable. Que la situación era insostenible, también. Que nuestras clase dirigente es de una calidad ínfima, también. Y como fruto de esta situación tenemos la crisis que estamos viviendo.
    Una vez aceptada la realidad de la que venimos, hay que preguntarnos donde estamos tras cuatro años de crisis. Creo que la mejor respuesta la tenemos en la balanza por cuenta corriente de nuestro país, que al fin y al cabo es el indicador de si gastamos, o no, más de lo que ingresamos. A día de hoy, tenemos que la balanza de bienes y servicios está equilibrada, quedando la balanza por cuenta corriente en negativo debido sobre todo al pago de rentas del capital que debemos. Hay que recordar que la balanza de bienes y servicios venía de un déficit de 77 000 millones de euros en el 2007. Por lo tanto, el esfuerzo realizado por el país ha sido enorme, y estaríamos actualmente en una situación sostenible si siempre hubiese sido así. El problema es que tenemos una historia, lo que quiere decir unas deudas.
    En la situación actual ¿Es necesario incrementar la austeridad? Y ¿Qué consecuencias tendrá para el país dicho incremento?. Respecto a la primera pregunta, lo es sólo si hay que devolver la deuda en un plazo corto. Respecto a la segunda, las consecuencias serán desastrosas, sumiéndonos en una recesión que puede poner en peligro incluso el sistema democrático.
    Delante de este dilema, me parece que lo lógico es preguntarse primero sobre la naturaleza y el origen de la deuda. Si tenemos en cuenta que la deuda era a nivel privado entre entidades españolas y entidades del núcleo duro del euro, ¿Qué nos están pidiendo en realidad los alemanes, cuando nos piden más austeridad? Pues muy sencillo, que pasemos penurias para que sus bancos cobren. ¿Son conscientes de que si sus bancos han hecho una mala inversión, prestando a los bancos españoles, deben perder el dinero y punto? ¿Y de que esto supondría también penurias para los ciudadanos alemanes? Evidentemente la Sra. Merkel sí lo sabe, y encuentra mucho más cómodo que las penurias se pasen fuera de casa. A mí la verdad es que me parece lamentable pedir ayudas europeas, para convertir en públicas las deudas privadas.
    Por lo tanto, la austeridad sí funciona, y además es una virtud, pero hay grados y velocidades de aplicación que matan.

    • La Motta 29 mayo, 2012 a las 22:45 #

      Hemos solventado el déficit exterior a costa de una caída brutal del consumo y una paralización de la actividad económica, más paro y la confianza por los suelos. Entre otras cosas porque históricamente nuestra economía se ha ‘calentado’ por incentivar la demanda interna, no la venta de nuestros productos en el exterior. Me encanta las contradicciones del capitalismo, todos quieren vender pero nadie quiere comprar.

      • Carlos 29 mayo, 2012 a las 23:30 #

        Hay que saber donde está cada uno. Evidentemente hemos pertenecido a los que vivían de prestado, tema prácticamente corregido. Lo que a mí me parece también absurdo es ensalzar el superavit y condenar el déficit, cuando la existencia del segundo es necesaria para la del primero. Creo que el enquistamiento en la relación déficit – superavit, como en el caso USA-China, presagia siempre un conflicto.
        Evidentemente los alemanes hubiesen hecho mejor en pagar bien a sus trabajadores, y aumentar el consumo interno disminuyendo el superavit. Y aún mejor hubiese sido que hubiesen disminuido la jornada laboral, ya que su alta productividad se lo permitía. ¿Acaso el fin del trabajo no es disfrutar de sus resultados? ¿O acaso es trabajar para producir siempre más?. El problema está en la avaricia de las clases dirigentes, sin ningún tipo de limitación moral, o tan solo de inteligencia a largo plazo.

        • La Motta 30 mayo, 2012 a las 08:10 #

          Completamente de acuerdo.

  9. alexander 4 junio, 2012 a las 05:44 #

    En la línea de los apesbrados..

    “El problema, sin embargo, es que estos recortes son a veces necesarios, sencillamente porque los números no cuadran. ”

    En efecto, pero no cuadran primero por lanzarse a rescatar a los zombies y segundo porque existen otras opciones mil veces menos injustas que masacrar servicios públicos:

    1) Tienen al Ghesta ofreciéndoles un plan para recaudar 63.000 millones y acabar con el déficit atacando el fraude fiscal e implementando medidas recaudatorias más allá de la sodomización vía IVA y rentas del trabajo y pasando tres kilos. Me lo expliquen.

    2)Tenemos un Bce que es el banco de los bancos imprimiendo pasta al 1% para la banca (bueno eso era antes) con colaterales de deuda, Me lo expliquen.

    3)Tenemos una deuda bancaria superior al PIB y a los anteriores habitantes de Moncloa se les ocurrió la genial idea de avalar su deuda. Creo que por 100.000 millones. Luego el FroB y el Fondo de Garantías de Depositos se pulen en fusiones para crear engendros como Bankia. Me lo expliquen.

    4)Tenemos un montón de Televisiones Autonómicas que cuestan un pastizabal. Me lo expliquen.

    5)Seguimos teniendo 8.000 Ayuntamientos, Diputaciones, CCAA con su cargos y carguetes elegidos a dedo. Me lo expliquen.

    En suma, si por recortar que no sea, pero en lo que de verdad es una obscenidad. El problema es que todo esta “crisis de deuda soberana” es la excusa para demoler el modelo de estado del bienestar europeo y permitir abrir el melón de las pensiones y la sanidad a grandes corporaciones. Es el sueño húmedo de la derecha más casposa europea y patria. Y quienes sufren y padecen, siempre son los mismos, y lo peor de todo, por decisiones políticas.

    Por lo demás, simpático el post y tal..

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