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Harry Potter y el Misterio de las Economías de Red

15 May, 2012 - - @egocrata

Me temo que estos días nos vamos a hartar de leer noticias deprimentes sobre la eurozona, así que me voy a permitir hablar de algo un poco menos importante un ratito. Estos últimos días estuve por Florida de vacaciones (sí, en Estados Unidos a veces nos dan vacaciones), disfrutando de la rica herencia cultural e intelectual del estado, y creo que vale la pena compartir algunas impresiones y reflexiones sobre este viaje tan espiritual.

Bueno, lo de espiritual es un decir, que estaba en Disneyworld y Universal Studios en Orlando. Pero eso no quiere decir que no haya aprendido algunas cosas.

1. Lo más importante: Harry Potter and the Forbidden Journey es increíble

Es la atracción estrella de Universal Islands of Adventure, y prácticamente la única responsable que un parque secundón saliera del agujero. No me extraña. El cacharro en cuestión es una auténtica maravilla técnica, y la mejor dark ride que he visto nunca, de muy, muy lejos. La atracción realmente da la sensación de estar volando; todo el engendro es una oda a la saga con un nivel de detalle enfermizo. La sección donde se hace cola, sin ir más lejos, es un auténtico paraíso friki, un paseo por Hogwarts con cientos de detalles perfectamente cuidados.

Para los aficionados a la ingeniería, por cierto, el sistema detrás de la atracción es de vicio: los pasajeros se sientan en un banco montado al final de un brazo robótico de seis metros de alto montado sobre un vehículo guiado mediante raíles, todo ello oculto en la oscuridad. Durante el recorrido el brazo tiene completa libertad de movimiento, poniéndose incluso vertical para simular aceleraciones, y girando de una decorado a otro y de una pantalla envolvente a otra de forma automática. La cantidad de tecnología que tiene esta atracción es casi cómica, pero la ilusión creada es impagable.

2. DisneyWorld es enorme

Me habían dicho que era grande. Sabía que era grande. Pero 121 kilómetros cuadrados, se mire por donde se mire, es una auténtica barbaridad. Disneyworld es como una pequeña república independiente, con sus carreteras privadas, estupendo sistema de transporte público, cuatro parques temáticos, dos parques acuáticos, campos de golf, centros comerciales y una auténtica burrada de hoteles gigantescos. Cuando digo república, por cierto, sólo exagero un poco; es un distrito / ciudad autónoma independiente.  Lo tremendo, además, es la burrada de espacio que aún tienen sin ocupar.  Pueden seguir ampliando hasta el infinito, o casi; hay espacio a patadas.

Todo el invento, por supuesto, es totalmente autocontenido. Puedes llegar al hotel, dejar el coche y pasarte una semana de parque en parque y de atracción en atracción sin salir nunca del territorio Disney. Alojarse dentro del parque es barato por un buen motivo: una vez te tienen ahí, Disney te va a estar sacando jugo las 24 horas del día.

3. Tomarse el turismo en serio

Más allá de la anécdota sobre el tamaño, es curioso ver la escala con la que trabaja Disney para darse cuenta que en España nos estamos tomando el turismo casi en broma. Aunque Eurovegas sigue pareciéndome una mala idea (o al menos una idea que no merece subvenciones públicas a gran escala), ahora entiendo un poco mejor el volumen de la inversión. La cantidad de capital metido en Disneyworld es sencillamente mareante, pero el retorno también lo es. Orlando es una ciudad en medio de la nada (está lejos de la costa) y con un clima horrendo cuatro meses al año (calor y humedad a todo tren) pero atrae turistas como nadie. Imaginad algo a esa escala pero en un sitio que vale la pena visitar.

4. Concentración económica

Alrededor de Orlando, y siguiendo la estela de Disney, hay un montón de parques temáticos: Universal, Sea World, Busch Gardens, Legoland, Silver Springs, The Holy Land Experience (!!!) y varios parques acuáticos. A primera vista parece estúpido construir un parque de atracciones al lado del centro de ocio más famoso del mundo, pero es de hecho una estrategia racional. Orlando recibe hordas de visitantes cada año camino de Disney al que le gustan estos centros de ocio; muchos aprovechan que están ahí para ir a más de un parque.

Por añadido, la existencia de Disney crea una serie de efectos de red curiosos que hacen construir en Orlando algo mucho más atractivo. Por ejemplo, no sé cuántos maquilladores profesionales, decoradores que trabajan con fibra de vidrio, técnicos de mantenimiento de montañas rusas y actores dispuestos a vestirse de Spiderman hay en Estados Unidos, pero estoy seguro que en Orlando hay a patadas, todos intentando trabajar en Disney. Si encima tienes un (estupendo) aeropuerto hecho a medida para viajar con niños y una infraestructura hotelera y de servicios sólida, montar el parque en Florida es cada vez más barato. La gran inversión inicial de la tropa de Mickey Mouse acaba por crear una industria. Es pura geografía económica.

5. Desigualdades

El sector turístico, sin embargo, tiene un efecto curioso: las desigualdades. Un parque temático es intensivo en capital, ya que requiere una inversión descomunal, y en mano de obra poco cualificada. Las atracciones modernas requieren muy poco personal, al estar muy automatizadas, pero mantener el parque limpio y los turistas bien servidos exige una cantidad de gente inmensa. Disneyworld tiene limpiadores por todas partes, con auténticas burradas de gente paseando por el parque haciendo el número disfrazados del Pato Donald, atendiendo visitas y vendiéndote cachivaches. El problema, claro está, es que estos trabajos no pagan bien, y menos en un estado sin presencia sindical fuerte.

6. Haciendo las cosas bien. A ratos.

Si hay algo impresionante en Disneyworld es la atención al detalle en todo menos en una cosa: la comida. No es que sea mala (he comido basura peor en otros parques) es la total falta de variedad de un restaurante a otro. El mismo menú, con poquísimas variaciones, en todas partes. Incluso un tarado como yo al que le chiflan las hamburguesas acabó hasta la coronilla.

7. Las mejores atracciones:

Por si alguien tiene ganas de perder el tiempo en Wikipedia, mis atracciones favoritas estos días fueron:

  1. Mission: Space, en Epcot. Técnicamente no es tan impresionante como Potter, pero se le acerca (una centrifugadora que llega a 2,5Gs). Se ganó mi corazoncito por la temática ¡viaje a Marte!
  2. Harry Potter, ya comentada.
  3. Revenge of the Mummy, Universal Studios.
  4. Rip Ride Rock It, Universal Studios.
  5. Tower of Terror, Disney Hollywood Studios.
  6. Popeye and Bluto’s Bilge-Rat Barges, una atracción acuática especialmente enloquecida en Islands of Adventure.

Mención especial para Space Mountain (Magic Kingdom), que sigue siendo estupenda, Haunted Mansion (Magic Kingdom),  muy mejorada y aún impresionante, y Rock and Roll Coaster starring Aerosmith  (Disney Hollywood), una montaña rusa con un trazado estupendo.