El ataque de los vampiros capitalistas

En España, los últimos meses, se habla a menudo de zombies. Para ser más concretos, lo que preocupa a muchos inversores no son estrictamente hordas de seres tambaleántes de mirada perdida comiéndose a turistas desprevenidos (aunque si hubieran estado en según qué sitios de Santa Coloma, lo estarían también) si no de entidades financieras muertas en vida, devorando poco a poco la salud del país.

El sistema bancario español, especialmente esas gloriosas cajas de ahorro públicas, es un problema grave, no hace falta decirlo. Pero lo que debería preocuparnos más a largo plazo es otra clase de no-muertos: los vampiros.

¿Qué es un vampiro? Acemoglu y Robinson, en su último libro, hablan de un grupo de actores políticos habitual en muchos países llamado extractive elites, o élites extractivas. Estas adorables criaturas son políticos, grupos de interés, empresas y organizaciones que habitan en algunos países en desarrollo y se dedican a acumular la riqueza creada por una economía monopolizando su acceso, creando barreras de entrada o restringiendo el desarrollo de otros sectores para proteger sus intereses. El caso más típico s es el de grandes latifundistas queviven de rentas sobre la tierra, y trabajan tan duro como pueden para bloquear reformas agrarias, apoyar régimenes autoritarios y cargarse cualquier conato de industrialización que pueda hacerles sombra. Son gente que intenta ocupar la estructura del estado para dedicarlo a proteger sus intereses, protegiendo sus recursos naturales y encima pidiendo subvenciones para explotarlos.

En su (imprescindible) bitácora, Acemoglu y Robinson dan algunos ejemplos menos caricaturescos pero igual de relevantes. Algunos son familiares, como Argentina y su inefable “capitalismo de estado” de protección a amigotes; otros menos conocidos, como la excelsa incompetencia de la oligarquía de Haiti o cazadores de subvenciones en Colombia. Los vampiros (que es lo que en fondo son las élites extractivas) están en todas partes, pero son especialmente habituales en países pobres. Aquellos países que tienen la desgracia de estar gobernados por vampiros, más concretamente, son aquellos que  están parecen destinados a no salir de la pobreza.

¿Por qué es esto relevante para España? Como comentan en su última entrada (vía Mark Thoma), los países desarrollados también pueden tener sus vampiros haciendo de las suyas. Buttonwood, en el Economist, señalaba que es bastante probable que el sector financiero en Estados Unidos (pre-2008, al menos) cumpla con todas las condiciones para ser considerado un ser de ultratumba chupasangres, igual que los sindicatos del sector público. Me encanta leer a alguien del Economist dando la razón a Matt Taibbi en su descripción de Goldman Sachs (“a great vampire squid wrapped around the face of humanity), aunque comparto con  Acemoglu y Robinson la idea que el caso contra los sindicatos es muy limitado.

Lo que es más interesante, de todos modos, no es tanto buscar a grandes vampiros en Estados Unidos, sino en España. Una de las características que distinguen al capitalismo español del de nuestros vecinos europeos es, probablemente, la existencia de una candidad considerable de grupos de presión y empresas que viven total o parcialmente de la protección del estado. Estoy hablando, por un lado, de cosas como el sector eléctrico, donde las empresas del sector se las apañan para tener tarifas elevadas, cobrar subvenciones a mansalva, tener unos beneficios descomunales y encima no tener que competir con nadie, pero también de vampiro a menor escala, derivado de todos esos mini-cortijos regulatorios que tanto parecemos adorar. Colegios profesionales, farmacéuticos, abogados, horarios comerciales, Renfe, montañas de micro-regulaciones autonómicas, universidades y un largo etcétera son ejemplos quizás menos descarados pero igualmente significativos de colectivos o instituciones que viven protegidas por una regulación estatal. El mercado laboral español, tan descaradamente dual, no deja de ser un caso de vampirismo: la crisis se la han comido casi en exclusiva los menores de 30 años “gracias” a un sistema de protección social que sólo protege unos pocos.

Este no es un detalle trivial; muchos de los problemas estructurales de la economía española se reducen al legado de instituciones vampíricas heredadas del franquismo. Grandes sectores de nuestra economía no están diseñados para la eficiencia, igualdad o desarrollo económico del país, sino para proteger los intereses, ingresos o rentas monopolísticas de un determinado clan vampírico. La mayoría de estos grupos son pequeños y extraen relativamente poca sangre de la economía. Todos ellos estan dispuestos a salir a la calle a protestar o invertir cantidades ingentes de capital político para defender su pequeña parcela de poder. El resultado es una de esas horribles situaciones en las que una reforma no tiene apoyo de nadie (liberalizar el taxi es un tema secundario para la mayoría de votantes, mal que nos pese) pero es resistida con uñas y dientes por un grupo que hace muchísimo ruído.La caza de vampiros y de sus privilegios es, casi siempre, un trabajo muy complicado.

Limpiar el país de criaturas que duermen en ataudes, sin embargo, puede tener efectos muy positivos, y hay estudios que señalan resultados considerables sobre el crecimiento económico. Lo que es importante recalcar, de todos modos, es que cuando nos ponemos marxistas y hablamos sobre cómo los capitalistas toman el control del estado y lo utilizan para proteger sus intereses, a menudo no estamos hablando de banqueros, industriales o grandes corporaciones. El capitalismo español está lleno de vampiros aparentemente inofensivos que hacen un daño social atroz igualmente, aunque sólo sea a base de ser muchos.

Y por cierto, recordad  que en España los banqueros no fueron los peores chupasangres. La parte del sector financiero que está casi totalmente quebrada son las cajas de ahorros, la mítica banca pública sin ánimo de lucro que todos decidimos ignorar. Pero ese es otro tema.

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29 Responses to El ataque de los vampiros capitalistas

  1. Manu 3 mayo, 2012 a las 06:33 #

    Al hablar de los sistemas de élites extractivas hace Roger una original y, en mi opinión, certera extrapolación del libro de Robinson y Acemoglu aunque no estoy nuy seguro de que los autores se quedasen muy felices con ella.
    El libro, con cosas que son ciertas, me ha dejado la sensación de estar destinado a dar aliento al sistema occidental en su declive hacia el empobrecimiento de la mayor parte de sus poblaciones.
    Y sí, también resulta evidente que los partidos y las élites políticas que legislan (todo sale de leyes hechas por políticos) han creado un engendro “extractivo” en el cual los Oligopolios de todo tipo, los financieros también, se encuentran igual de bien que un latifundista de antaño.,

  2. aldelgadog 3 mayo, 2012 a las 07:02 #

    Más que vampiros, yo hablaría de sanguijuelas, y del gobierno como los médicos que lo intentan curarlo todo con sangrados.
    En serio, lo que España necesita es una economía abierta, donde la política económica se dirija a proteger la competencia y a los ciudadanos como consumidores/usuarios.

  3. heathcliff 3 mayo, 2012 a las 07:22 #

    En España no parece existir ningún aprecio por la competencia. Se trata de callar al otro, o de hacer que desaparezca, y sucede a todos los niveles. El que no ha llegado a vampiro es porque no ha podido, y ese me parece a mí el verdadero problema.

  4. Francisco 3 mayo, 2012 a las 09:47 #

    Este artículo es un ataque frontal a las pobres Pymes españolas que producen la riqueza patria.

    Notarios, taxistas, pequeña tienda de barrio con precios estratosféricos y no sujeta a convenio ni horarios, farmacias, abogados… Te has dejado a los bares con licencia sin nombrar, el sector turístico en bloque practicamente.

    ¿Cómo viviramos sin proteger a estos buenos españoles?

    La respuesta es MEJOR, indudablemente.

    Muerte a la Pyme. Lapidación, hogueras, crucifixiones en las avenidas de las ciudades.

    Ya que IU saca la guillotina demosle uso, que con la familia real acabamos en dos días.

  5. Manuel 3 mayo, 2012 a las 10:15 #

    Los menores de 30 y muchos mayores de 30.

    Con 37 años y más de 15 trabajando es imposible intentar montar algo en el sector de las tecnologías porque ni hay financiación, ni posibilidad de acceder a ella, ni ahorros propios para arriesgarse uno (es lo que tiene pagar salarios miserables).

    En España el capital está en pocas manos, y por si fuese poco hay un grado de especulación tremendo.

    No hay competencia real cuando con un proyecto mejor te ves relegado a perder porque las cosas se deciden a nivel político en base a prebendas y amiguismo entre ‘viejos amigos’.

    Puedes ser mejor, más competitivo, con mejores márgenes, más preparado o dar mejor servicio… todo te va a dar igual porque como bien dice el saber popular más vale tener un buen ‘padrino’.

    No hay más que ver cómo mucho ‘niño de papá’ hace una carrera y empieza a desempeñar cargos que le vienen grandes por la falta de experiencia o preparación, sin que pase nada porque los contratos ya están asegurados por otras vías.

    • Francisco 3 mayo, 2012 a las 11:08 #

      Solo entiendo excusas de la gente respecto de la falta de capital para proyectos en España cuando se han ido a esos países donde el capital riesgo regala el dinero para demostrarnos lo fantástico que era su proyecto.

      Ya, ya, hay que irse. Quedarse y quejarse mola más.

      Yo creo que a pesar de lo que se dice, no tenemos tantas ideas fantásticas ni gente tan buena para lanzar proyectos, luego es cierto que el capital también es un problema, pero milagrosamente para ciertos proyectos ha aparecido.

      • Manuel 3 mayo, 2012 a las 13:27 #

        No hace falta salir fuera para ver que las cosas aquí funcionan de otra forma.

        Los proyectos que surgen aquí encuentran el dinero cuando YA están en marcha, bien distinto a lo que ocurre fuera.

        Aquí no hay inversores, hay gente que se quiere subir al carro cuando la cosa ya funciona.

    • AITOR 3 mayo, 2012 a las 12:03 #

      Manuel, lo curioso es que la gente se queja ahora, pero hace 5 años cuando tenías 32 y con 10 de experiencia laboral, el credito corría libre como el viento en primavera y todo era alegría y amor… los españoles eramos unos empresarios magnificos y poníamos a la economía del país en la chanpionsli con nuestras inversiones en la industria del hormigón.

      De aquellos polvos de ladrillo, estos lodos.

      O sea que no nos quejemos de que no hay crédito o que son cuatro los que lo tienen, un poquito de autocrítica no viene mal de vez en cuando. En España la culpa siempre la tienen otros.

      • Manuel 3 mayo, 2012 a las 13:41 #

        Aitor, no me mezcles churras con merinas.

        ¿Qué tendrá que ver que hace 5 años los bancos estuviesen como locos por conceder hipotecas o que la gente comprase a 10 pensando que en un año vendería a 20 con la falta de inversores de verdad en nuestro país?

        ¿Empresarios magníficos?… perdona que me ría.

        Como le he dicho a Francisco aquí no hay inversores, sino inver-listos que se suben al carro cuando ya está en marcha.

        En esa época teníamos lo mismo, gente que ‘invertía’ en pisos porque la tendencia a subir de precio ya era más que clara, así que ‘astutamente’ metían dinero en ladrillos con el convencimiento de que los precios seguirían subiendo sin parar.

        En España solo hay dos formas de lograr financiación, o ser un caradura y vender una mentira en la que asegures ingentes beneficios al cabo de poco tiempo, o tienes contactos que te apadrinen.

        • pescador 3 mayo, 2012 a las 16:10 #

          Eso sin contar la esplendida seguridad juridica en este pais, donde puedes necesitas mucho más capital del necesario para estar a salvo de impagos y retrasos varios. O donde nunca estas seguro de si las condiciones en las que compites se van a mantener ó- casualmente- se van a ir cambiando a conveniencia, como le está pasando a alguna de las diabólicas pero relativamente solventes Cajas de Ahorros que aún quedaban en juego.
          Amortizar una inversión si no tienes las espaldas bien cubiertas es muy difícil en este país. Asi se juega con los margenes que se juegan en obras y contratos

          • JosepV 3 mayo, 2012 a las 21:35 #

            Pues yo conozco bastantes empresas creadas estos dos últimos años que están funcionando bien (la mayoría no “muy bien”, pero sí bastante bien). Se caracterizan por ser creadas por emprendedores que no se quejan sino que buscan soluciones, u opciones, para resolver los problemas que inevitablemente aparecen en cualquier aventura empresarial. Son nuevas empresas de muy diversos sectores, aunque todos ellos sin vampiros.

  6. Frost 3 mayo, 2012 a las 11:26 #

    Excelente artículo, Roger. Enlazado en las redes sociales pero ya.

    Opinando sobre el tema, he pensado repetidas veces cómo librarnos de esos vampiros, pero todavía no se me ha ocurrido cómo. Dejando de lado cualquier alternativa no democrática, sería necesario que un partido o una coalición de partidos de fuera de “los del sistema” (es decir, aquellos que no tengan incentivos a mantener el sistema vampírico actual) efectuara las reformas adecuadas. Teniendo en cuenta las múltiples barreras de entrada que existen para que nuevos partidos entren en el sistema, esta posibilidad es casi ridícula.

    Otra alternativa sería una renovación desde dentro de los partidos. Tal cosa es también ridícula, porque no hay incentivos racionales para que alguien que disfruta de privilegios los pierda voluntariamente.

    Así que mucho me temo que las otras salidas que hay son por la vía de la imposición: ya venga de una revuelta popular más o menos agresiva (porque el pueblo sí tiene incentivos a que el sistema se cambie), o venga impuesta desde fuera por la posibilidad real de quiebra. De las dos, creo que la única factible es la última, porque sospecho que cualquier revuelta social será reprimida de forma violenta.

  7. Realice 3 mayo, 2012 a las 11:38 #

    Estoy segura de que hay muchas cosas que no alcanzo a entender por falta de preparación, pero me queda la impresión de que esta oda vehemente a la liberalización de todos los sectores de la economía sólo se tiene en pie si se relega a las sombras la mitad del escenario.

    Quiero decir… que CFK (y antes su marido) está librando una lucha titánica, con frecuencia por medios muy cuestionables y fines probablemente dudosos, por obtener/recuperar el control y la propiedad de muchos recursos rebautizados como ‘estratégicos’ en la Argentina, me parece un hecho indiscutible. Ahora bien… a mí me cambia un poco la perspectiva saber que Luciano Benetton posee un millón de hectáreas en la Patagonia argentina (un millón de hectáreas… ¿cuántos campos de golf son eso?).

    ¿Estamos realmente seguros de que la ‘inclusividad en las instituciones económicas’ fue y sería aún hoy en día la clave de la prosperidad argentina? ¿Soy estúpida si pienso que esto es una lucha entre especies predadoras con diversas armas cada una en lugar de una historia unilateral de vampiros peronistas corruptos? ¿Soy yo la simplista?

  8. Fernando 3 mayo, 2012 a las 16:36 #

    Y digo yo si todos estos privilegios (perdon “derechos laborales” que se dicen) no seran una de las razones por las que el desempleo afecta a los nacidos 75/77 en adelante. Casualmente nadie nos pregunta ni nos escuchan.

  9. Pau 3 mayo, 2012 a las 17:19 #

    Estoy muy de acuerdo con el post en general.

    Es una realidad que la economía de este país está vampirizada por “cuatro o cinco” familias. Se puede acudir a la lista de SICAVS y encontrar a la mayoría.

    Saldrán a pecho descubierto a hablar del libre mercado, pero lo cierto es que tienen montado unos cuantos oligopolios bastante evidentes. El sector energético es seguramente el caso más evidente, pero pocos se libran (recuerdo navajazos recientes en algunas empresas editoriales por cuestiones que tienen que ver con esto).

    En cualquier caso, tal y como este gobierno y el anterior han ido planteando las cosas, esto va a más: las cajas se reparten entre los clanes de vampiros-banqueros ya existentes (no entra nadie nuevo) y las privatizaciones anunciadas y las que están por anunciar hacen prever una vampirización de sectores como el ferroviario, el sanitario o el educativo.

    Mientras el estado se lave las manos -y esta crisis era la mejor oportunidad para entrar a saco a limpiar el país de vampiros- esto irá a más.

    Si es que, por muchos estudios que hagamos y libros que leamos, al final resulta que nuestra economía está más o menos montada como en tiempos feudales.

  10. @jp23_bcn 3 mayo, 2012 a las 21:34 #

    Yo he trabajado siempre en el sector privado de las TIC. He pasado por empresas multinacionales, medianas, pequeñas… Desde hace aproximadamente 10 años soy socio de una microempresa que creo funciona razonablemente bien. No soy consciente de aprovecharme de ningún tipo de ayuda del estado español, es más yo diría que con sus errores continuos son un lastre. Lo mismo puedo decir de las empresas de comunicaciones o energía españolas. Me gustará preguntar ¿Por qué según vuestra opinión formo parte del problema?

    • Aitor 3 mayo, 2012 a las 21:39 #

      Tu no has entendido la entrada

      • @jp23_bcn 3 mayo, 2012 a las 21:59 #

        La entrada la he entendido, lo que no entiendo son algunos de los comentarios.

  11. rafael 4 mayo, 2012 a las 13:24 #

    La pregunta es, ¿a quién ponemos al mando?. ¿Al PSOE de Rubalcaba y Elena Valenciano (qué punto ese, el que esta señora no tenga la carrera acabada)?. El mayor problema, en mi humilde opinión, no es la ideología de unos u otros, es la mezcla fatal (mejor letal, porque van a matar antes del parto a ese feto llamado “España moderna” al paso que van…no sé si estoy siendo optimista, la verdad) de ineptitud, incompetencia, clientelismo y corrupción (algún ingrediente más se me queda, seguro), que ha empapado hasta los huesos a todas las Administraciones Públicas y sus entes públicos, los Consejos de las grandes Empresas y Bancos y hasta los Sindicatos, imposibilitando, o al menos haciendo extramadamente difícil en los tiempos que corren, la supervivencia de la sociedad viva, que son los ciudadanos y su capacidad de emprendimiento.
    Es un cáncer que se ha extendido por todos los órganos. Ni el PP ni el PSOE ni IU, ni las Grandes Empresas ni Bancos ni Sindicatos lo arreglarán porque ellos son el cáncer.

    Yo abogo por la tecnocracia. Es decir, creo que a España le ha llegado, porque no va quedando más remedio, el momento de un gobierno de tecnócratas. Unos tecnócratas nombrados fuera de España y fuera del alcance de los intereses de todos esos entes cancerígenos. No sé, seguramente merece la pena ir por las universidades de Finlandia, Suecia o Canadá, y reclutar buenos tecnócratas. Seguramente los sueldos que les paguemos los contribuyentes españoles serán mucho más baratos que lo nos cuesta la inoperancia local. Esto es lo que hacen los países en subdesarrollo, acudir al know-how exterior, porque está claro que los locales ni Know, ni How. Y sí, España es un país en desarrollo: su tasa de paro, su nivel educativo, y el estado de quiebra encubierta de su sector bancario lo demuestran.

    • Frost 4 mayo, 2012 a las 13:56 #

      Estoy de acuerdo contigo, rafael. Con matices. Tal y como ya dije más arriba, la única forma de librarnos de todos estos vampiros es o a través de una revolución popular (que tal vez ponga a otros vampiros al mando, pero es algo que no sabemos), o bien a través de la imposición exterior. Esta no ocurrirá salvo que estemos en quiebra más o menos evidente, como ha sido el caso de Grecia e Italia. Sin embargo, ninguna tecnocracia puede (¿debe?) durar eternamente, o tendremos el mismo efecto que en la Unión Soviética: Stalin puso al frente del país a un grupo de tecnócratas muy competentes, pero estos se conviertieron o dieron paso a una generación de vampiros.

      En España *necesitamos* a esos tecnócratas al mando, porque serán los únicos con independencia y capacidad como para detener el rumbo suicida de nuestra economía. Sin embargo, no los queremos eternamente. Antes de poner a esos tecnócratas al cargo del país, habrá que dejar bien claro cómo y cuándo han de dejar paso a un gobierno democrático.

      • Pau 4 mayo, 2012 a las 17:14 #

        Venga por favor…

        Pero ¿tecnócratas de derechas o de izquierdas? ¿liberales, sociodemócratas, neocon o eurocomunistas?

        Lo siento mucho, pero eso de la tecnocracia a mí me suena a aristocracia con estudios de post-grado en universidad privada.

        Seamos serios, por favor. La política y sus decisiones no funcionan según una fórmula magistral.

        Que se lo digan a Mario Monti, que cada vez tiene más cara de palo.

        • rafael 5 mayo, 2012 a las 09:56 #

          Mario Monti tiene cara de palo porque en Italia esa putefracción es incluso mayor que en España. Porque no solamente hay que tener tecnócratas económicos, también políticos, y porque cuando la corrupción está en la parte alta de la pirámide del poder y esta decanta hasta la base pudriéndolo todo, lo primero que hay que hacer es barrer esas élites todo lo posible, eliminando o debilitando al máximo la red clientelar. Economía y Política deben ir de la mano. Fíjate en la zona euro si no. Se creó una zona moneteria y se pensó que la política seguiría, pero no ha sido así, y por eso la zona euro está como está.

        • félix 6 mayo, 2012 a las 08:08 #

          Claro que sí Pau, a lo mejor lo que necesitamos son más filósofos, sociólogos, etc.
          El gran vampiro que nos ha puesto el pie el cuello a todos son los denominados mercados, en su vertiente más especulativa-destructiva que no dudan en ganar dinero aunque sea a costa del hambre ( especulando con el precio del trigo, por poner un ejemplo ), especulando con la enfermedad ( sector farmacéutico ), especulando con la muerte ( sector armamentístico ).
          Quizás nos tendríamos que dar un poco más de perspectiva.

          • Frost 8 mayo, 2012 a las 13:03 #

            Sin duda necesitamos a alguien que diseñe una nueva forma de concebir la política democrática y la administración del Estado. Creo que lo más peligroso de toda esta situación a la que hemos llegado es la crisis de identidad política. Churchill sentó las bases de la democracia como “el menos malo de los regímenes políticos”. Sin embargo, tal vez la calidad de nuestra democracia ha empeorado tanto que merezca la pena replantearse el modelo.

            Pero el peligro grave es que en lugar de un modelo de democracia alternativa, más directa y transparente, tengamos una debacle en la que los totalitarismos se hagan hueco. Por eso son importantes los tecnócratas. Para mantener los Estados en marcha mientras que se formula un nuevo sistema.

  12. David de Ugarte 5 mayo, 2012 a las 16:11 #

    Y no te olvides del «tercer sector» o de la patronal+sindicatos (en tanto asociación) con los fondos de formación… El gran legado del estado protector es una sociedad con más privilegiados (beneficiarios de rentas) que poderosos. Toda una novedad histórica. La cuestión es que las rentas conducen a la descomposición en un marco como el actual en el que las escalas óptimas de producción se reducen de modo que si no capturan el estado saben que el mercado disiparía toda renta distinta a la -muy breve- debida a la innovación.

  13. Penny 8 mayo, 2012 a las 18:02 #

    Roger y compañía:

    Gracias por el interesante blog y esta acertada entrada

    ¿Qué os parecería usar como definición de élite extractiva la que se deriva del trabajo Vitali S, Glattfelder JB, Battiston S (2011) The Network of Global Corporate Control. PLoS ONE 6(10): e25995 ?

    Sería muy de agradecer un post al respecto. ¿Os animáis?

    Saludos

    http://www.plosone.org/article/fetchObjectAttachment.action;jsessionid=0F2BEA6B8758B9B4CA08620F7B3A7F75?uri=info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995&representation=PDF

    La lista de las 50 primeras empresas aquí

    http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995#pone.0025995.s001

  14. Pedro 31 mayo, 2012 a las 11:27 #

    Un poco antes que Acemoglu y Robinson, en un libro titulado “Utopía”, un tal Tomas Moro decía algo similar:

    “Cuando contemplo el espectáculo de tantas repúblicas florecientes hoy en día, las veo -que Dios me perdone-, como una gran cuadrilla de gentes ricas y aprovechadas que, a la sombra y en nombre de la república, trafican en su propio provecho. Su objetivo es inventar todos los procedimientos imaginables para seguir en posesión de lo que por malas artes consiguieron. Después podrán dedicarse a sacar nueva tajada del trabajo y esfuerzo de los obreros a quienes desprecian y explotan sin riesgo alguno. Cuando los ricos consiguen que todas estas trampas sean puestas en práctica en nombre de todos, es decir, en nombre suyo y de los pobres, pasan a ser leyes respetables. Pero estos hombres despreciables que con su rapiña insaciable se apoderan de unos bienes que hubieran sido suficientes para hacer felices a la comunidad, están bien lejos de conseguir la felicidad que reina en la república utopiana.”

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