Moral principles?! When did you acquire that expensive taste for luxuries, Bernard?
Sir Humphrey Appleby (aprox)
En la discusión sobre el tema de la amnistía fiscal hay una línea argumental que que viene a sugerir algo así como “Da igual lo eficaz que sea o el dinero que permita recaudar, es inmoral e injusta”. No quiero que leais esto como que apoyo la amnistía fiscal; es un tema sobre el que tengo mixed feelings, pero no creo que haya nadie que pueda sostener honestamente este argumento.
En realidad, me parece relativamente evidente que si la medida consiguiera recaudar una cantidad suficientemente grande de dinero, todos estaríamos en disposición de aceptarla. Si esto no os convence porque tenéis valores suficientemente postmaterialistas y creeis que por encima de la recaudación está la moralidad, dejad de pensar en el dinero y pensad en términos de coste de oportunidad, es decir, en términos de lo que se podría hipotéticamente comprar o no recortar de vuestro programa de política pública favorito: cuantas camas de hospital, cuantas plazas de guardería, cuantos pupitres de colegio, cuanto proyectos de I+D, cuantas pensiones para jubiladas o cuantas operaciones… elige tu favorito.
Después de pensar en esto todavía es posible estar en contra de la amnistía; es posible que pensemos que se va a recaudar muy poco y que la justicia simbólica va a quedar irremediablemente dañada. Es discutible. Pero lo que quiero subrayar es que no pienso que nadie en su sano juicio puede pretender que existe un criterio a priori para que “dé igual cuáles sean sus efectos”; todos aceptaríamos que si pudiéramos financiar todo nuestro gasto en pensiones de este año con la amnistía fiscal estaríamos a favor ¿o no?
Esto me lleva a un plantemiento más general cuando se habla de políticas públicas. En el mundo abstracto, uno puede plantearse que determinadas cosas “no tienen precio”. Pero eso contradice nuestra forma de actuar y de afrontar la mayor parte de las decisiones, públicas o privadas, a las que nos enfrentamos. Si la familia real pensara, realmente, que la vida de Froilán tiene un valor ilimitada, dedicarían la totalidad de su presupuesto a protegerla y, desde luego, le impedirían hacer cualquier otra cosa que no fuera tomar precauciones para salvar su vida -no digamos ya ir de caza con su padre. Ni la familia real, ni nadie en su sano juicio, cree que la vida -ni ninguna otra cosa que no sea “el bien”- tiene un valor ilimitado, sino que lo que consideramos “bueno” está constituido por un equilibrio con otras cosas; y en la medida en que hay tradeoffs, las cosas siempre tienen precios (relativos). El dinero solo es una forma de medirlo con un denominador común.












Yo soy de esos que no aceptaría pagar las pensiones de este año a cambio de la amnistía. No cuando, más allá de lo que se vaya a recaudar o no, hay tantas partidas de las que sí se puede quitar y no se ha querido. O no mientras no vea que han triplicado los medios y las medidas para combatir el fraude fiscal.
Lo siento, pero no.
A mi si con el dinero recaudado por la amnistía no alcanza por lo menos para una Estrella de la Muerte o una Cronoesfera, no me parece correcta la medida.
Me viene a la mente un famoso experimento de psicología que se realizó hace unos años (alguien más docto que yo podrá citar el autor). Era aquel en el que se ofrecia a dos personas repartirse 100 dólares: la primera decidiría cómo repartirlos entre los dos, mientras que la segunda decidiría si aceptarlo o no. Si esta última rechazaba el trato, los dos se quedaban sin nada.
Desde un punto de vista estrictamente racional, la segunda persona debería aceptar casi cualquier reparto (incluso un 99-1), ya que llevarse un dólar a casa siempre es mejor que no llevarse nada. Sin embargo, el experimento halló que la mayoría de las personas rechazaban repartos que no fueran más o menos equitativos. En variantes posteriores, se halló que una cantidad apreciable de gente rechazaba el dinero incluso si ello no afectaba al resultado de la primera, es decir, si la primera persona se iba a llevar su parte de todas formas.
En otras palabras: el ser humano tiene un sentido de la justicia innato que le lleva en ocasiones incluso a actuar en contra de lo que sería su interés estrictamente racional. Aplíquese lo que proceda.
Hombre, lo mismo si el reparto también fuera 99-1, pero de cien millones en vez de cien dólares, igual ya el sentido innato de la justicia se confundía…
Es un resultado de “Behavioural Economics”, y en concreto de ‘Aversión a la desigualdad’. El juego que mencionas es el ‘Ultimatum’ y se observa sistemáticamente lo que dices, la gente prefiero no recibir nada a recibir una parte muy pequeña del pastél (lo que desde un punto de vista clásico es irracional).
Hay trabajos muy chulos donde se compara ese efecto en distintos países y sociedades (en “Nature” se han publicado algunos, y en literatura “economics” muchísimo, claro).
Es un tema interesante; tienes detalles aquí.
http://en.wikipedia.org/wiki/Inequity_aversion
Es lo que explica que un ciclista se niegue a dar más relevos que su compañero de fuga, aunque esto signifique que ninguno de los dos ganará la etapa.
Bueno, hay estudios que dicen que la equidad y el “fairness” son fundamentales para que el sistema fiscal consiga a medio plazo disminuir el fraude y hacer consentibles esfuerzos adicionales (“quasi-voluntary compliance”). Mis favoritos son los de Margaret Levi:
http://www.amazon.com/Revenue-California-Series-Political-Economy/dp/0520067509
http://www.amazon.com/Trust-Governance-Russell-Foundation-Series/dp/0871541343/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1334076215&sr=1-1
Interesante esto del trade off entre principios y beneficios. Me recuerda a la película “Una proposición indecente”. La verdad es que abierta la puerta los trade-offs, y visto lo lamntable de los recursos, igual una subasta por una noche con alguna ministra, ministro o presidente, daba también buenos resultados…
Entonces hay que torturar en una ticking-bomb situation, no?
Pues a mí me parece inmoral sin matices, por delante o no de su utilidad. Puede ser útil corto plazo, pero nos deja a los que defendemos la limpieza y la transparencia fiscal con cara de panolis. Por no hablar de cómo deja al propio Estado y a la Agencia Tributaria. Quizás sería menos amoral si, una vez realizada una batida anti-fraude “extremely agressive” que diría nuestro ministro, y una vez publicados los defraudadores con nombres y apellidos, pudieramos perdonarles una parte de la multa (incluso toda) o de la pena si hubiera delito, a cambio de que pagaran lo que les toca.
A los que hemos echado de menos durante tantos años campañas de publicidad y de comunicación para prestigiar la Agencia Tributaria (Hacienda somos todos) y para desprestigiar de forma “extremely agressive” a los defraudadores, estas cosas es que nos ponen de muy mala leche. ¿Por qué hemos visto campañas del ejercito en tv y ninguna en este sentido?
A mi me ha venido a la mente la mili obligatoria y la legión extranjera voluntaria a cambio de limpiar tus antecedentes penales. Podría inventárse en este caso una legión fiscal durante un año?
Y de todas manera tu argumento de que en la vida hay que hacer trade-offs no niega que no hay moralidad. Haces una inferencia espuria de que todo aquello que sea moral tiene que ser absoluto, cuando a la vez principios morales pueden entrar en conflicto y hace falta solucionarlo. Y segundo, la moralidad como elemento normativo sigue teniendo su funcion. No creo que orden social solo se base en equilibrios y trade offs. Principalmente porque no tienen una explicacion satisfactoria del orden social. Y para eso lee Josepth Heath ‘Communicative action and rational choice’.
A mi me da asco este post, y creo que mucho de los problemas de hoy en día vienen de basura para lo que todo tiene un precio.
No me extraña que el mismo tipo después publique que la lucha contra el fraude tiene sentido solo hasta el punto en que sea rentable. Y al que no le guste, perroflauta, quinceemista o demagogo.
Zhurrer, la realidad es que el mundo es así. Por ejemplo, no se habla de ello, pero en Sanidad se descartan tratamientos con pocas probabilidades de éxito (aunque no nulas) porque son caros. Por que ese mismo dinero curará más personas con otros problemas. Es desagradable, pero es así.
Excelente ejemplo, pardiez.
La diferencia es que aquí estamos a años luz de llegar al límite de lucha contra el fraude/rentabilidad y sin embargo tenemos una grandísima sanidad, con prácticamente todos los avances tecnológicos y siendo pioneros en muchos campos.
Además del hecho de que el dinero que no se invierte en curar a ciertas personas sí se dedica a otras. Aquí, el dinero que no se gasta en inspectores de Hacienda no se gasta en otras medidas para pillar a “los virus de la sociedad”.
Ya ha contestado bastante bien Maese, pero vaya:
1) Que no me pueda gastar dinero “ad eternum” no significa que la gestión contra el fraude deba ser una actividad siempre rentable. Cuales son las externalidades negativas o los incentivos perversos asociados que se generan cuando se afirma que la luche contra el fraude no es un acto de justicia o civismo sino una búsqueda de rentas?
2) Esto tampoco tiene nada que ver con el tema del hilo. Una persona que abiertamente afirma que todo tiene un precio y que nadie en su sano juicio debería pensar lo contrario. A mi este comentario me parece basura, y así lo he hecho saber.
Comparto el post, pero veo un fallo:
Hay cosas que cambiarías por un precio, una vez. El problema es cuando viene cuando puedes empezar a cambiarla por ese precio varias veces.
Si hay una amnistía fiscal cada 10-20 años, el mensaje es “Guarda el B un poco más que en nada es válido”. Opino.
Si es cada 20 años apenas lo veo problema. De hecho el fraude fiscal seguramente (habría que comprobar esto) prescribe antes.
Que me pongan un impuesto especial para pagar nuevos inspectores de hacienda. Lo pagaba gustoso.
Zhurrer ¡Por supuesto! Y la lucha contra el robo, el asesinato y las drogas no es diferente. Llega un momento en el que carece de sentido gastar cien millones de euros que hacen falta para muchas otras cosas verdaderamente urgentes en capturar un 0’1% más de chorizos. Y lo mismo vale para la defensa, la sanidad y cualquier otro campo. El estado solo tiene una cantidad de dinero X que gastar y debe repartirla del modo más eficaz entre muchas, muchas prioridades.
Y conste que estoy en contra de la amnistía fiscal, pero no por elevados principios morales, sino porque creo que no va a funcionar, que la cantidad de dinero que va a regularizarse va a ser mínima, muy por debajo de las fantasiosas previsiones del gobierno, mientras que el impacto en la recaudación futura va a ser muy serio, porque si algo detestan los españoles es quedar como primos. Y pagar lo que debes durante toda la vida para que luego lleguen y le perdonen sus pecados a los cara duras en vez de meterlos entre rejas es quedar como un primo.
Y sin embargo, existe un universo moral.
Señores, que nos liamos
Una cosa es la ratio entre lo que se invierte en la lucha contra el fraude y lo que se recauda. Es razonable establecer un debate entre consecuencialistas y moralistas sobre si esta ratio debe ser exclusivamente positiva o si puede admitirse un determinado margen de resultados negativos, a partir de cuestiones morales. Y además de esto, es necesario evaluar la eficiencia de España en esta tarea frente a otros países, y valorar si es posible mejorar dicha eficiencia. En este contexto se enmarcarían las analogías del coste-efectividad en el ámbito sanitario o la lucha contra el crimen en general que mencionan algunos comentaristas
Otra cosa diferente es la cuestión de perdonar un delito a cambio de ingresos económicos. Aquí la analogía correcta sería proponer a los asesinos o terroristas que no han sido pillados que si confiesan y entregan al estado determinada cantidad de dinero, no se les castigará con la cárcel. El dinero recaudado más lo que se ahorra en medios para su captura más lo que se ahorrará en su mantenimiento carcelario puede invertirse en otras cuestiones que aumenten el bienestar de la sociedad
Yo no tengo dudas sobre esta segunda cuestión: ni de coña. En este punto me gustaría ascender un escalón meta- en el debate y plantear qué sentido tiene un post como este (sin la más mínima acritud). ¿Hacer saber que siempre o en la mayoría de los casos existen trade-offs entre principios morales y cuestiones más terrenales? Bien, ya lo sé, y mi respuesta sigue siendo la misma: ni de coña. ¿Que mi posición es irracional? Bueno, aquí habría que plantear si no se está “secuestrando” el concepto de racionalidad desde el bando consecuencialista (pero en cualquier caso no voy a gastar más de dos kilojulios en defender mi racionalidad. Me la refanfinfla); yo sé que económicamente voy a salir perdiendo. Lo sé y sigo manteniendo mi postura de “ni de coña”. Bucear en los fundamentos psicológicos de mi decisión (que si aversión a la inequidad, que si sentido de la justicia, que si tal vez pura envidia, o deseo de castigar al avaricioso, o lo que realmente sea) me parece una pérdida de tiempo (en términos prácticos, en términos de curiosidad intelectual nunca se pierde el tiempo), algo absolutamente inútil como poco y como mucho un insulto a mi voluntad. Como si yo me pongo a explicarle a un fan de gran hermano las motivaciones psicológicas que le llevan a seguir ese programa, para convencerle de que todos estaremos mejor si no lo ve.
Con respecto a la lucha contra el fraude yo lo veo muy sencillo. Si EEUU quiere, todo es posible en ese campo. Si EEUU se pone a ello, como se puso a ello con el eje del mal, por ejemplo, en un mes tenemos a todos los defraudadores del mundo haciendo cola para declarar hasta el último céntimo. Pero EEUU no quiere, ni por supuesto querrá. Y esto nos lleva al núcleo de disenso, también moral, of course.
Qué lástima, Maese. Con lo bien que le había salido a usted este comentario, y tenía que estropearlo con esa referencia conspiranoica final a “lo que EE.UU. quiera”, que recuerda a Hugo Chávez hablando del HAARP y su influencia en el tsunami japonés. (En cuanto a lo del Eje del Mal: Corea del Norte sigue ahí con su bomba nuclear, e Irán está en camino de conseguirla, sin que EE.UU. haya podido mover un dedo para impedirlo).
Más acertada me parece su comparación con los casos de terrorismo, que da precisamente en el meollo de la cuestión. Pero me temo que ahí, como siempre, mucha gente se moverá más por banderas ideológicas que por un análisis frío de la situación. Supongamos, por ejemplo, que en vez de hablar de amnistía fiscal estamos hablando de una amnistía a los presos de ETA. ¿Cuántos de los que aquí se rasgan las vestiduras hablando de principios y del respeto sagrado a las leyes acogerían esa medida con al menos algo de comprensión? ¿Y cuántos de los posibles beneficiarios de la amnistía fiscal se opondrían enfurecidamente a dichas medida de gracia? ¿Y cuántos de los que se oponen a la amnistía fiscal descalificarán a quienes se oponen a la amnistía para ETA, dedicándoles los epítetos habituales? (“Fachas”, “cavernícolas”, “españolistas”, “lectores de La Razón”, etc.).
Lo primero que me vino a la mente cuando leí este artículo fue: ¿estás a favor de la pena de muerte, cives? Porque quizá habría que plantearse comenzar a ejecutar a determinados prisioneros, si ello conlleva ingresos. Se podría introducir una reforma penal por la cual todo delito llevara aparejada la pena de muerte salvo pago por adelantado de los gastos de responsabilidad civil, la manutención en prisión durante la condena, más una cantidad extra por las molestias.
O restablecer la esclavitud. Podríamos vender a los prisioneros a otros países o compañías privadas para su uso en experimentos científicos, para que los utilicen como soldados, o simplemente como fuerza de trabajo sin derechos.
El límite está en nuestra imaginación.
Hasta aquí el sarcasmo. Se trata de ejemplos extremos, pero el concepto es el mismo que bajo la amnistía fiscal: recaudas dinero, pero no impides que se cometan más conductas delictivas. Es inmoral, pero puestos a realizar prácticas mafiosas por parte del Estado ¿dónde está el límite?
De acuerdo con tu post, la vida tiene un precio. Sin embargo, quizá algunas personas (un servidor, sin ir más lejos) comiencen a plantearse si seguir en un país que pone precio a las suyas.
Aparte de que reitero lo que ya dije en la entrada de Kiko Llaneras sobre este tema: no hay ninguna garantía ni de que haya una mayor persecución del fraude, ni de que ese dinero vaya a gastarse en algo útil (más bien, casi apostaría por lo contrario), y ni siquiera que no vaya a haber otra el año que viene o dentro de cinco.
Ante esa situación, por mucho que se recaude, no puedo más que disentir con esta medida, y también con tu artículo.
Tengo la sensación de que el argumento no se ha entendido demasiado bien.
Lo que yo estoy sugiriendo es que la forma de actuar de la mayoría de la gente -todo el mundo- es inconsistente con planteamientos de que hay cosas que tienen valor infinito, salvo que ese algo con valor infinito sea un equilibrio complejo de cosas que es lo que llamamos “bien”.
Si creyéramos, realmente, que nuestra (por poner un ejemplo) vida tiene valor infinito, minimizaríamos el riesgo de perderla. Pero en la práctica todos salimos a la calle aún a sabiendas de que nos puede atropellar un coche, cogernos un atentado o caernos un avión sobre la cabeza. Todos sabemos que ese riesgo es muy pequeño, pero no inexistente y lo que nuestra forma de actuar refleja es que a partir de cierto nivel de seguridad, valoramos otras cosas, como respirar aire fresco o llevar una vida normal.
Lo más importante es que si uno asegura que algo tiene un valor infinito, la consecuencia lógica de esa aseveración es que ese algo es lo único que importa, porque en el momento en el que uno acepte que dos cosas tienen valor infinito (la vida y el respeto de las leyes fiscales) uno puede tener que elegir entre ambos (¿qué pasa si con una amnistía fiscal podemos salvar X vidas? ¿qué pasa si incurres en el riesgo de matar a X personas a cambio de reducir el fraude a cero?) y cualquier respuesta a ese dilema implica que una de las dos cosas no tiene valor infinito.
Los argumentos de pendiente resbaladiza que ponéis sobre la mesa son todos un non seqitur, como todos los argumentos de pendiente resbaladiza (“uno empieza teniendo ejército y termina con un genocidio” no es un argumento)
Entiendo el punto de vista, pero no lo comparto. Su ineficacia nace de su propia inmoralidad. Si se incentiva un comportamiento fraudulento en la comunidad, la comunidad no puede prosperar, aunque alguien tenga la ilusión de recaudar unas migajas puntualmente.
Una sociedad auténticamente liberal (y no esta mezcla de libertad económica sin límites y poder represivo estatal en constante aumento, como se nos vende ahora el liberalismo) se basa en la virtud cívica. Y esta medida es un hachazo a ello.
Un saludo, y enhorabuena por el blog
Paul J Bis
Supongo que no me he explicado bien. No hay nada conspiranoico, sólo hechos. Ni siquiera hay en ese párrafo y en lo que sigue juicios morales
En un mundo globalizado, los problemas requieren soluciones globalizadas. Ninguna solución tiene posibilidades de éxito si no es apoyada activamente por EEUU
EEUU consideraba que había un problema global, el terrorismo. Para combatirlo ha realizado bloqueos económicos, acciones de espionaje, invasiones militares, asesinatos selectivos, ha creado un lugar como Guantánamo, ha legalizado prácticas de tortura. Ha llevado a cabo estas acciones de forma preventiva (aplicar un castigo ante la sospecha de un delito futuro). Ha utilizado su influencia para que el resto de países se uniesen a esta causa y aportase recursos en la medida de sus posibilidades. Para todo esto ha gastado miles y miles de millones de dólares. No hago ningún juicio moral o práctico sobre estas acciones y sus resultados
Yo considero que hay un problema global, el fraude fiscal. No he visto que EEUU haya aplicado acciones como las mencionadas arriba para combatir este problema. Si tiene la capacidad de hacerlo y no lo hace, deduzco que no quiere hacerlo (por las causas que sean). Me atrevo a decir que esta deducción es inequívoca e irrefutable. Además digo en ese párrafo que si EEUU lo hiciera, tendría éxito (“…haciendo cola para declarar…”), no he dicho que haya tenido éxito en lo del terrorismo
Espero haberlo explicado mejor. Un saludo
Un final algo gore para la entradilla del post: Bernard sacó un cuchillo y le segó la garganta a Sir Humphrey, tras lo cual cogió todos los objetos de valor. Justo antes de salir de la habitación, echó una mirada al cadáver y pensó “tenía usted razón, Sir Humphrey, es mucho mejor vivir sin lujos morales y con lujos materiales”
Tampoco te tienes que ir a la lucha contra el terrorismo. Ahí tienes el tema de la piratería, de plena actualidad;
Es que hay otras miles de alternativas aparte de ammistía fiscal o continuar igual sin perseguir a los defraudadores.
Aunque sea como sea el problema es que como esta planteada igualmente no va a solucionar nada.
Sin entrar al debate moral, que la verdad, ni me va ni me viene. ¿Por qué se cometen los delitos? Primero, porque se puede. Segundo, porque hay impunidad o se cree haberla.
Supongo que esta medida se corresponde claramente con la 7 y la 9 del apartado 1.6 del programa electoral del Partido Popular.
¡Desde luego no sé cómo os sorprendéis por esta medida! En España somos muy de amnistías y perdones, ya sean por crímenes del pasado, terrorismo, terrorismo de estado, gestión bancaria irresponsable… Es algo que nos encanta: ¡hacernos una gran paja unos a otros!
Creo que a los ciudadanos y a las empresas honestas que lo han hecho bien durante todos estos años esta medida les sentará, cuanto menos, regular.
Me parece estúpido descartar una amnistía fiscal por motivos de ética (entre otros) si pudiera ser provechosa en general por otro lado. Cool. Lo contrario sería lo clásico de “no tenemos para pan y compramos estampitas”. Por esa misma razón, nunca entenderé que, entre otros arranques de buenismo, se haya prohibido fumar justo en medio de una crisis, y con ello cerrado el 20% de bares, y una caida de ingresos del 40% en los bingos (algo que sabe muy bien el de Eurovegas), o que se prohíban los anuncios de prostitución en los periódicos.
Aquí en España somos mucho de eso, alardear de honor y decencia mientras nos morimos de hambre. Hidalgos todos.
Podemos decir si el dinerito de la amnistía fiscal nos viene de perlas y es mejor taparse la nariz, pero vamos:
a) No han cerrado el 20% de bares y los que han cerrado es más por la crisis, aunque hay trasvase de clientes de bares sin terraza a bares con terraza. Las terrazas están llenas y los fumadores se salen a la calle a fumar. El mundo gira, incluso sin fumar bajo techo. Eso es un invento.
b) ¡DIOS MIO! ¡HEMOS QUEBRADO LOS BINGOS! Bueno, en serio, ¿eso importa a alguien que no sea el dueño del bingo?. ¿Es que habría menos crisis? ¿Cuanto empleo generaba el sector bingero en el país? ¿El dinero no puede estar siendo consumido en cualquier otro sector que genere un poco, solo un poco más de PIB? Yo apostaría por ello. Con tanta base como tú, que me apetece creerlo.
c) Anuncios de prostitución. En fin. No se, fomentemos la prostitución a ver si salimos de la crisis…
Si al menos hubieras dicho que legalicemos las drogas y les pongamos un impuesto del 70% lo habría entendido.
No debes leer tanto a Perez Reverte, sienta mal.
Me parece indiscutible que en España somos más de alardear de picardía que de decencia. E incentivar el fraude no parece la más eficaz de las medidas…
Ya en su momento (en mi blog) hablé de la tendencia preocupante de este gobierno de salir de la crisis imitando el modelo de Nevada. Que esencialmente se basó en abolir prohibiciones, cobrando por todas ellas y permitir un “free for all” en cuanto a megachanchullos y ladrillazos. La consecuencia es que Nevada es el Estado de EEUU con la mayor tasa de desempleo, y el mayor índice de ejecuciones hipotecarias. Vamos, un ejemplo a seguir.