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“The Wire”: policias, incentivos y batallas perdidas

18 Mar, 2012 - - @egocrata

Alguien enlazaba hoy el larguísimo artículo en Jot Down sobre “The Wire“, que no sé bien por qué no leí cuando fue publicado el pasado octubre. No es ningún secreto lo mucho que me gusta esta serie, a la que ya le dediqué un largo artículo el año pasado; es tan buena como todo el mundo dice, aunque estoy seguro que hay cosas que vistas desde Europa son un poco incomprensibles.

Lo que el artículo de Jot Down deja de lado, sin embargo, y lo que creo que es la virtud central de la serie, es que “The Wire” es una historia de personajes respondiendo a los problemas de su entorno, no una historia sobre personajes creando o solventando conflictos. La mayoría de series se centran en explicar como los protagonistas encuentran un problema, y la narración sigue cómo los personajes trabajan para recuperar la armonía anterior en el mundo. Los dramas policiales (y “The Wire” es uno) son siempre esencialmente conservadores; hay estado del mundo, un crimen causado por un desviado social cualquiera lo rompe, los agentes del orden lo detienen y vuelven a estado inicial, menos unos cuántos cadáveres. En “The Wire” la historia se centra en cómo los policias, políticos, estibadores, periodistas y profesores se enfrentan a un mundo que no funciona, y cómo se enfrentan a cada pequeña victoria o derrota. Esto es único a esta serie, algo que otras candidatas al “trono” de mejor serie de la historia no hacen. También es el motivo que la hacen realmente especial.

El peso del contexto, del sistema y sociedad como factor central en el desarrollo de la historia hace que en  “The Wire” podamos hablar de incentivos de los personajes, no sólo motivaciones. Y esto es algo que los productores se toman increíblemente en serio. El nucleo de la historia, el mercado de la droga en Baltimore, tiene una lógica económica implacable, y la historia sigue esa lógica por encima de todo. Si alguien quiere ver el funcionamiento práctico de un sistema de mercado con regulación incompleta y sin monopolio efectivo de la violencia, toda la serie es una clase magistral sobre el tema. La cuarta temporada (la mejor, creo) es una descripción estelar sobre incentivos económicos en educación, movilidad social y consciencia de clase. El particular genio de la historia, además, es que los personajes a menudo no entienden qué es lo que están viviendo; vemos tanto los incentivos económicos como su racionalización social, el marco cultural que permite a los personajes aceptarla. La “cultura de la pobreza” (ese horrible, detestable neologismo conservador) y la realidad económica que la crea.

Es por este motivo también, por cierto, que hace que la quinta temporada (dedicada a la prensa) sea la más floja de la serie. La muerte del periodismo y los periódicos tiene muchas causas, pero los creadores de la serie no pueden o saben expandir el punto de vista lo suficiente. El “cualquier tiempo pasado fue mejor” es una epidemia en el discurso sobre prensa escrita, “The Wire” cae en esa trampa. Por fortuna, el arco argumental principal (Marlo Stanfield y la droga) sigue siendo igual de sólido, pero la serie cuando se aparta de su gran virtud se resiente.

En fin, esto me ha quedado un poco largo, y estoy repitiendo algo que ya había dicho antes: comprad “The Wire” en DVD. Nada de piratearla, esta gente merece el dinero. Me lo agradeceréis.