Política

El repago no existe

16 Mar, 2012 - - @jorgegalindo

Hace unos meses que lleva por ahí flotando la idea de que hacer pagar a alguien por un bien provisto por el Estado de forma directa, es decir, a través de un precio, es pagar dos veces por la misma cosa, dado que dicho bien ya ha sido financiado por los impuestos. Hoy el tema está especialmente candente por las medidas de copago tomadas en Catalunya. Pero es una falacia lógica, y como consecuencia de esto, el repago no es nada.

El Estado puede financiar los bienes que provee a través de impuestos directos o impuestos indirectos. Normalmente asociamos “impuesto indirecto” con el suplemento sobre el precio de un bien provisto por el sector privado, como el alcohol o el tabaco. Pero tal y como yo lo veo el precio del billete de autobús de cualquier ciudad es una forma de impuesto indirecto porque grava el consumo (actualización: aunque técnicamente, como apuntáis varios, es una tasa; así que digámoslo de otra manera para decir lo mismo: el Gobierno puede elegir si financiarse a través del cobro de un tributo independiente del consumo de los servicios que proporciona, o dependiente del mismo). En función de las características del bien que se esté proporcionando y de toda una serie de preferencias políticas, el Gobierno decidirá aplicar una u otra forma de recaudación.

Ese dinero siempre va a una ‘caja común’, que son los presupuestos de las Administraciones Públicas. Y es repartido entre las distintas partidas en función de las necesidades. Para una explicación más gráfica tenemos una imagen de Ismael Peña-López que me ha parecido particularmente clara:

(…) si hacemos pagar 10€ al paciente cada vez que va a la consulta del médico de la Sanidad Pública, esos 10€ van a pagar el coste de esa consulta, mientras que, por la puerta de atrás, se “liberan” 10€ que, como hemos dicho, o bien irán a poner más médicos y más consultas, irán al presupuesto de Defensa, irán a reducir los impuestos, o simplemente irán a reducir el déficit de la Administración.

Por descontado, se asume que esta ‘caja común’ está dividida en otras cajas, y que si se aplica un precio determinado al billete de autobús es porque la mayor parte de ese dinero va a revertir en transporte. Pero al final la idea es que no hay 10 euros que se van a la basura o al bolsillo de un político corrupto solo por establecer un precio sobre un servicio. Si eso pasa es por otras razones, ajenas a la elección de un modelo u otro.

Otra cosa es que discutamos si nos parece más justo o más eficiente el uso de impuestos directos o indirectos (o tasas), o una combinación, para financiar tal o cual servicio. Esto depende mayormente de entender quién se beneficia del consumo de dicho servicio. Por ejemplo, en el caso del transporte público se considera que hay un fuerte beneficio para quien lo usa y una cierta externalidad positiva para el conjunto de la población (falta de contaminación, etc), por lo que se establece un precio sobre el usuario, pero este normalmente no refleja la totalidad del coste del servicio. Igualmente, pueden introducirse elementos de progresividad en un sistema de precios por servicio, como son los descuentos para estudiantes o tercera edad en transporte público.

Es en estos términos en los que considero que la discusión tiene sentido, fuera de falacias argumentativas.

*Nota: hablo siempre dentro del supuesto de servicios provistos por el Estado. Si la empresa de transportes, por ejemplo, es pasada a manos privadas, entonces ya no hablaríamos de impuestos, por descontado.