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Estado rico, estado pobre: voto y clase social en Estados Unidos

31 Ene, 2012 - - @egocrata

Es algo que seguro que voy a escuchar más de una vez de aquí a las generales de noviembre en Estados Unidos, así que lo aclaro ahora para no tener que repetirme: el hecho que los estados más ricos de Estados Unidos voten demócrata (“izquierda”) y los pobres voten republicano (derecha) no quiere decir que los americanos voten contra su nivel de renta de forma sistemática.

Es un error que aparece constantemente en los medios españoles, y no puedo culparles: hay legión de analistas americanos que cometen el mismo error. Es también un ejemplo de libro de falacia ecológica, así que no está de más aclararla. El artículo “clásico” (es un decir – los politólogos saben esto desde hace tiempo, pero es un resumen excelente) en este sentido es este de Andrew Gelman, Boris Shor, Joseph Bafumi y David Park que expone los datos de forma bastante clara.

La idea básica que uno tiene que tener en mente es que en Estados Unidos el nivel de renta tiene un peso muy fuerte sobre el sentido del voto. A nivel comparado, de hecho, el nivel de renta tiene a menudo más peso en Estados Unidos que en un Europa, y por un margen considerable.

La palabra clave, en este caso, es “a menudo”. Estados Unidos es un país mucho más diverso de lo que parece, y no hay expresión más clara de este hecho que la variación regional en patrones de voto. Aunque los votantes americanos en general tienden a votar republicano más a menudo según aumenta su nivel de renta, el grado de variación es muy distinto de un estado a otro. En los estados más pobres, como Arkansas o Missouri, los votantes de renta baja votan demócrata de forma abrumadora, en porcentajes casi idénticos a sus hermanos proletarios en California o Massachusetts. Según subimos en nivel de renta, sin embargo, el patrón es distinto. Los votantes de clase media en los estados pobres votan republicano mucho más a menudo que en los estados ricos. En el caso de las clases altas, este patrón se repite incluso con más fuerza.

Dicho en otras palabras: no es que los  ricos sean  más demócratas que los pobres. Lo que sucede es que los ricos en los estados en las dos costas, Illinois y demás zonas acomodadas del país votan demócrata mucho más que sus colegas del sur. La fuerza electoral del partido republicano no se basa en las masas de votantes blancos alienados por religión y armas de fuego en el sur del país, sino en su capacidad por movilizar las clases medias y acomodadas de formas increíblemente efectiva en toda la región. Los tipos raros no son los los pobres tontos de la Alabama rural (por mucho que sus actitudes culturales sean un tanto reaccionarias), sino esos excéntricos profesionales acomodados y millonarios en Nueva York y Connecticut que insisten en que los demócratas les suban los impuestos.

Explicar el por qué de estas enormes variaciones regionales es complicado – y en este caso sí que tenemos que hablar de cultura, religión, por cierto. Los votantes de renta alta en el sur son mucho más religiosos (en serio) que los de renta baja, mientras que en los estados ricos este patrón prácticamente se invierte. La cosa no se queda aquí, por descontado; el sur de los Estados Unidos tiene toda una serie de herencias históricas, culturales y raciales que también influyen en el voto. Lo importante, sin embargo, es tener en mente que el comportamiento electoral de los americanos no es tan anormal como parece, y que si lo es en alguna parte, es en los muy ricos e increíblemente desiguales estados del noroeste.