desarrollo económico & Política

Desigualdad, crecimiento y ciclos económicos

31 Ene, 2012 - - @egocrata

¿Influye el nivel de desigualdad en el crecimiento económico? La respuesta tradicional a esta pregunta es que sí, y que la relación es habitualmente negativa. Los programas de redistribución son caros, y para pagarlos es necesario subir impuestos. Los impuestos generan pérdidas de eficiencia, distorsión de incentivos y unos cuantos problemas más que no vienen al caso, y eso hace que la economía pierda potencial de crecimiento.

Que los impuestos generan distorsiones es algo que sabemos, está bien estudiado y demás – es un problema real y cierto. Lo que no está del todo claro, sin embargo, es si la desigualdad tiene un coste económico asociado, y (más importante) si este coste es mayor o menor que la pérdida de eficiencia producida por impuestos y programas de redistribución. Ya he comentado alguna vez que hay algunos estudios (aún preliminares, y que no convencen a mi compañero de bitácora demasiado) que señalan que las desigualdades sociales pueden explicar al menos en parte la aparición de burbujas crediticias. Pues bien, un estudio reciente de esa notoria institución comunista y subversiva conocida como el Fondo Monetario Internacional señala que la desigualdad puede tener efectos concretos y reales en el crecimiento económico de un país a largo plazo.

El artículo, escrito por Andrew Berg y Jonathan Ostry, intenta explicar algo en apariencia muy sencillo: ¿qué factores explican ciclos largos de crecimiento económico? La idea básica es intentar explicar por qué hay países que son capaces de crecer de forma estable y sostenida durante décadas, sin sufrir grandes crisis o recesiones, mientras que otros ven como sus épocas de bonanza acaban rápido y mal. Los autores echan un vistazo a los factores que habitualmente se consideran importantes (instituciones políticas, estabilidad macroeconómica, exportaciones, capital humano, sistema financiero, etcétera), añadiendo a su modelo estadístico el nivel de desigualdad.

Los resultados son, como mínimo, sorprendentes: el nivel de desigualdad es, con diferencia, el factor más influyente para explicar la duración de las épocas de bonanza en la muesta, por encima de apertura comercial (sí, la globalización de una economía es algo positivo) y la calidad de las instituciones políticas.  Una disminución de un 10% en el nivel de desigualdad (medido vía coeficiente de Gini) extiende la época de crecimiento un 50%.

¿Por qué estos dos factores están relaciones? En opinión de los autores, la diferencia entre países igualitarios y plutocracias no es tanto la composición del crecimiento (las clases medias consumen más, y hacen la economía más sostenible) sino cómo responden unos y otros a crisis imprevistas. Cuando un país sufre un shock económico externo (una caída de precios de exportaciones, crisis del petróleo o desastre financiero en la otra punta del mundo), sus líderes debem tratar de reaccionar para evitar que el crecimiento se vea afectado. Los países más igualitarios tienen, en general, sistemas políticos mucho más estables y menos polarizados. Ricos y pobres no están demasiado lejos, decidir quién se va a comer el coste de los ajustes es relativamente fácil, y el gobierno en general puede responder rápidamente a la crisis, sin tomar atajos.

Un país con elevados niveles de desigualdad, sin embargo, tiene problemas bastante distintos. Para empezar, es más probable que sea una dictadura (especialmente si tienen petróleo), y como tal acostumbran a ser mucho más tímidos pasando reformas, ya que su apoyo social es más tenue. Segundo, los costes de cualquier ajuste van a ser mucho más difíciles de repartir, ya que los que más tienen van a tener un miedo atroz que los pobres les pasen la factura sólo a ellos. Tercero, al ser el sistema político mucho más polarizado, es bastante probable que los actores sean incapaces de ponerse de acuerdo, aplazando el problema a golpe de endeudarse – algo quizás sostenible a corto plazo, pero letal si queremos tener una economía viable a largo.

¿Quiere decir esto que la receta para crecer rápido y bien es gasto público a mansalva y estado de bienestar enorme? No necesariamente. Sabemos que la redistribución, especialmente si se hace con los pies (¡mercado laboral españooool!) tiene efectos horrendos en el crecimiento económico a corto plazo; los efectos distorsionadores de los impuestos son reales, incluso cuando están bien diseñados. Los datos sólo señalan que las sociedades igualitarias tienen periodos de crecimiento más largos, pero eso no implica necesariamente que la igualdad genere crecimiento. Es probable además que exista una fuerte correlación entre gobiernos eficaces y sociedades igualitarias, algo que genera algunos problemas estadísticos y teóricos que deben ser tratados. Y para acabar, también debemos tener en cuenta que este es un estudio, no un consenso empírico (aunque no es el único paper en este sentido, como señalaba Cives hace una temporada), y que antes de decir de forma tajante que la igualdad genera crecimiento necesitamos un poco más de evidencia empírica.

Lo que si podemos decir, sin embargo, es que estos datos indican que el crecimiento económico a largo plazo puede estar reñido con la desigualdad, y que no redistribuir renta quizás tenga costes que no son directamente evidentes. Las instituciones importan, pero un sistema político efectivo puede que importe aún más – y la igualdad es algo que contribuye a tener sistemas de gobierno estables.