Política

Primary Colors (XLII): psicópatas con dinero

30 ene, 2012 - - @egocrata

Las primarias de Florida mañana martes, y parece que las tendencias que señalaba el otro día (la lenta caída de Newt) se confirma. Mitt Romney es, ahora mismo, el gran favorito para ganar este estado, algo que en circunstancias normales debería bastarle para cerrar las primarias y llevarle a la nominación. Este extraño ciclo de primarias, sin embargo, no parece querer acabarse. Veamos por qué.

Primero, y más sorprendente: Net Gingrich está perdiendo en Florida, pero sigue líder a nivel nacional. Estas cifras son, no nos engañemos, un tanto artificiales, y probablemente cambiarán bastante si Romney confirma su condición de favorito en Florida. Aun así, para un tipo tan egocéntrico como Gingrich estos sondeos le bastan para seguir en campaña, le guste o no a sus compañeros de partido.

Segundo, el calendario favorece a Gingrich, al menos durante el mes de febrero. Nate Silver tiene los detalles; el principal problema para Romney es que el GOP no tiene primarias reales hasta el 28 de febrero en Arizona. Los estados que votan el resto del mes  están llenos de caucus, mucho más impredecible, algunas primarias no vinculantes (no preguntéis) e incluso una cosa extraña en Maine, con unos caucus que duran dos o tres semanas. Dejando de lado Missouri (una primaria no vinculante donde Gingrich no aparece en las papeletas por descuido. No, no es coña), son estados que favorecen a Romney, pero que nadie se va a tomar en serio. Tendremos cuatro semanas sin demasiados votos, periodistas ociosos y (probablemente) la salida de Santorum de esta carrera; es la clase de escenario donde el favorito comete errores, y Mitt parece propenso a ellos últimamente.

Tercero, y más importante, tenemos a Newt Gingrich. El tipo, insisto, se cree George Washington reencarnado en el cuerpo de Copito de Nieve, y parece estar obcecado a seguir en campaña tanto como sea humanamente posible. Hace cuatro años, una cruzada quijotesca de este estilo era poco viable: cuando un candidato se queda sin opciones de victoria también pierde su capacidad de atraer nuevos donantes, y eso en un mundo con límites legales a las donaciones equivale a una campaña muerta. Este año, sin embargo, las cosas son distintas; los grupos independientes de apoyo a candidatos no tienen límite de gasto, y un tipo con una cuenta corriente bien cebada puede pagarle una campaña entera a un político sin problemas.

Esto es precisamente lo que está haciendo Newt con Sheldon Adelson: para desesperación de los popes del partido republicano, que llevan semanas desgañitándose para que los donantes habituales del partido corten el grifo a Newt (la forma más habitual del establishment del partido de cortar las alas a un candidato), el ex-speaker puede seguir dando la vara de forma indefinida, o hasta que Adelson y sus amigos se cansen. Y  por lo que dice ese señor, esto va para rato.

¿Por qué? Bueno, Newt parece que detesta sinceramente, sin ambajes, a Mitt Romney. Y si no le dejan a él ser candidato, el tipo seguirá ahí dando la vara, atacando e insultando hasta hacer de Romney alguien casi tan detestado como él. Y oye, el tipo parece que lo está consiguiendo. Las primarias republicanas le han forzado tan a la derecha que corre serios riesgos de dañar sus números en las génerales.

Lo mejor que le puede suceder a Romney (y es posible que pase) es que gane en Florida, saque buenos resultados en estas tonterías en febrero y le pegue un buen repaso a Newt en Arizona y Michigan a base de lanzarse contra su oponente como un poseso. Con suerte, los medios decidirán que Mitt es el ganador obvio, aunque no sea matemático, le nombraran candidato de facto allá por el supermartes, y Newt se quedará sin  la atención mediática que necesita para ser viable. Lo peor, que el tipo siga vivo allá por el supermartes, y tengan que sufrir dos meses de ataques desde su propio partido que le fuerzan a tomar posiciones muy conservadoras pero que le ponen las cosas difíciles en noviembre.

El candidato será Romney, casi seguro. Ahora falta ver si las bases del GOP deciden seguir jugando con fuego o no.

2 comentarios

  1. malaprensa dice:

    Se me ocurre una razón adicional de Gingrich para seguir todo lo que pueda: quedar de manera lo más clara posible como segundo clasificado y líder indiscutido del electorado Tea Party o similar.
    Así, si Romney perdiera él estaría en posición excelente para 2016, por dos motivos. Primero, por la tradición del partido republicano de nominar al candidato mejor colocado en la competición anterior. Segundo por ser el líder de la facción conservadora que podría argumentar que la derrota de Romney se debió a que no era lo suficientemente conservador.

  2. Carlos Jerez dice:

    Malaprensa, tras leer el último artículo de Jordi Pérez Colomé estaba pensando lo mismo, bastantes Tea Party están esperando a que Romney se la pegue para luego decir que los Republicanos deben de presentar a alguien de verdad conservador. ¿Creéis que un McCain más joven ganaría ahora? Me da la sensación de que era bastante mejor que Romney, aunque a lo mejor solo fuera la retórica.

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