Ciencia recreativa & Pollo Financiero Global

Los Gnomos de Zurich y la confianza de los mercados (II)

12 Ene, 2012 -

Post antiguo, continuación del anterior

Decíamos en el último post que la prima de riesgo que los inversores exigen por la prima depende de la probabilidad que le asignan esos inversores a un impago y que esa probabilidad era tanto mayor como insostenible fuera la deuda. La sostenibilidad era, os lo recuerdo, que a medio plazo el ratio deuda/PIB fuera estable y eso lógicamente dependía de dos cosas: el crecimiento del PIB y el déficit, para que la deuda sea sostenible a medio plazo, deben crecer más o menos al mismo ritmo. Por eso, la prima de riesgo depende de las expectativas que tengan los inversores respecto del crecimiento del PIB y del déficit público. En este post vamos a ver qué hay dentro del déficit público.

El deficit público se define como la diferencia entre gastos e ingresos. Respecto a los ingresos, hay resaltar que dependen del crecimiento de la economía; si la economía se hunde, los ingresos que son un porcentaje de ella también. Esto añade más luz sobre por qué es importante que el gobierno haga pensar a los inversores que la economía va a crecer en el futuro: el PIB influye tanto directamente en el ratio deuda/PIB como indirectamente en los ingresos.

Pero la parte que más me interesa aquí son los gastos. Una parte de los gastos está compuesta por la devolución de la deuda pasada: al final de cada año o de cada mes, el sector público tiene que pagar una serie de cupones/bonos que vencen. El verdadero problema está en que, a partir de cierto nivel, hay una retroalimentación en los efectos. Cuando aumenta el nivel de deuda, aumenta la prima de riesgo; pero si aumenta la prima de riesgo significa que para financiar el mismo déficit tendremos que endeudarnos más lo cuál a su vez hará que aumente la deuda y la prima de riesgo. Es posible que llegue un momento en el que estamos en un esquema de Ponzi horrible.

Ahora olvidaos de lo anterior y vamos con la segunda pata del problema. Una de las razones por las que los inversores compran deuda es porque hay mercados dónde uno puede comprar y venderla a gente que no es el gobierno, lo que se llama “mercados secundarios“. Es en estos mercados secundarios dónde se ve cuál es la prima de riesgo; si un bono por el que el Estado se ha comprometido a pagar 1€ se vende en el mercado secundario a 0,5 euros, la prima de riesgo es del 100% (se vende a la mitad de su valor nominal).

Ya tenemos todas las piezas de un ataque especulativo. Vamos a ver tres casos. Primero hay que entender que para un inversor, que un gobierno suspenda pagos es un riesgo y también una oportunidad. Es posible perder dinero si el gobierno no devuelve su deuda, pero también ganarlo apostando a que el gobierno va a suspender pagos. ¿Como? Simplemente, “tomando prestados” (1) bonos en el mercado secundario, venderlos y esperar a que el gobierno diga que no va a ser capaz de hacer frente a sus deudas. Cuando el gobierno diga que no es capaz de hacer frente a su deuda, compra los bonos de nuevo -lógicamente a un precio risible- y los devuelve a quien se los había prestado. La diferencia entre el precio de compra y el de venta es el beneficio. Lo que me interesa que se vea es que esta actitud es totalmente racional -sin tener que acudir a conspiraciones de los Gnomos de Zurich– si uno
piensa que es probable que el gobierno suspenda pagos. Una vez que esa probabilidad es suficientemente elevada, todo el mundo hará lo mismo de forma descentralizada. Esto es un “ataque especulativo” y no hace falta que nadie lo organice; ocurre sólo. No es algo demasiado distinto que vender tus acciones o sacar tu dinero del Santander si crees que va a quebrar; es el resultado natural de que las cuentas del Estado estén en mala situación.

Pero hay más casos posibles. Como he dicho antes, la probabilidad de impago depende en parte de la prima de riesgo- que depende de como cotice la deuda en los mercados secundarios. Si de repente la prima de riesgo se dispara porque todo el mundo empieza a vender sus bonos, la probabilidad de impago también aumentará y la gente empezará a deshacerse compulsivamente de sus bonos del Estado a precios cada vez menores haciendo a su vez que la prima de riesgo aumente y así sucesivamente. Es básicamente lo mismo que un pánico bancario y también ocurre sólo, sin que nadie lo provoque ni haya conspiración de los Gnomos de Zurich, con la diferencia de que aquí un Estado puede estar en una situación relativamente sana y sin embargo verse atrapado en un problema de profecia autocumplida.

Sin embargo, también es posible para uno o varios inversores hacerse ricos provocando el problema. Entre un grupo de inversores, deben ponerse de acuerdo para tomar prestados suficientes bonos como para afectar significativamente al precio de mercado y a continuación ponerse a venderlos compulsivamente. Además, se puede aparecer en la prensa sugiriendo que las finanzas del gobierno no son sostenibles, que en un momento u otro ocurrirá, etc… lo que hará que la prima de riesgo se dispare. Al final, llegará a convertirse en una profecía autocumplida y habrá gente que, como dice Wyplosz cuando le citan en el artículo de El País, se haga rica de forma irresponsable. En este caso, es posible que la conspiración (paper) de los Gnomos de Zurich tenga algo que ver.

He tardado cerca de una hora en escribir (y entender lo que quería escribir) este post y el anterior repasando mis libros, apuntes, etc,… La verdad es que me pregunto si los chicos de El País -no digamos ya el lector medio- tenían el background para entenderlo y explicarlo.

¿Qué es lo que nos muestra todo esto? Personalmente, soy escéptico, por razones de higiene intelectual, respecto a la conspiración de los Gnomos de Zurich- de Nueva York en este caso. Sé que el titular queda bien y sé que es algo que ha ocurrido en el pasado (Georges Soros se hizo rico así en el pasado especulando contra la Libra esterlina), pero lo cierto es que es algo dificil de hacer y de todas formas, no hay mucho que podamos hacer. Desde luego, me parece demencial intentar buscarle un texto político moralista a esto; de existir conspiración, es gente intentando ganar dinero, no atentar contra la patria, la unión monetaria o contra un gobierno de izquierdas. Sugerir lo contrario, sin pruebas, es buscarle cinco pies al gato cuando no es necesario. Segundo, el gobierno necesita, con urgencia, dar un imagen de credibilidad y de firmeza y de estar dispuesto a hacer las cosas que haga falta para poner su casa en orden, lo que no es el caso. El último tema con el episodio de las pensiones ha sido para echarse a llorar. Tercero, nada de todo esto estaría ocurriendo si los chicos de la Eurozona se hubieran puesto de acuerdo en una estrategia común. Lo que estamos viendo con la deuda griega es básicamente lo mismo que con Lehman Brothers y ni los bancos, ni los Estados deben quebrar.