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Primary Colors (XXII): Oh, the humanity!

10 Nov, 2011 - - @egocrata

Hoy no quería hablar del partido republicano. Sí, el escándalo sexual de Herman Cain sigue, y cada vez emergen más alegaciones, y sí, Rush Limbaugh ha conseguido decir bobadas aún más horripilantes sobre ello (no bromeo – aviso, realmente impresentable). Si, Cain sigue empatado con Romney, a pesar que sus números están empezando a dar muestras de fatiga.  Sí, hoy había el (enésimo) debate de la campaña, esta vez sobre economía, y esperaba ver a los candidatos repetir que necesitamos menos regulación, menos impuestos para los ricos y más para los pobres, como en los catorce debates anteriores.

Nada de eso hoy, narices. Que tenemos la economía de todo un continente implosionando horriblemente. Hay cosas más importantes.

Pero… bueno, este debate ha tenido un momento mágico. No nos engañemos, la mayoría ha sido un peñazo infumable, aburrido, farragoso y denso. Los periodistas de CNBC hacían preguntas serias sobre economía, tocando temas serios e importantes, y los candidatos respondían lo que les daba la santísima gana. Y así durante una hora y media, sin parar, incansables.

Hasta que ha sucedido algo especial. Hacia el final del debate, con todo el mundo bostezando, a Rick Perry le han preguntado qué tres departamentos del gobierno federal quiere eliminar para ahorrar dinero. Una pregunta fácil, directa, sencilla; algo chupado para un político republicano que repite que quiere sacar el hacha cada vez que puede.

Bueno, Perry ha hecho esto.

No ha podido nombrar tres departamentos del gobierno federal que le gusten. No solo eso, de hecho; se ha tirado un minuto intentando hacer memoria, completamente, perdido, hasta que se ha dado por vencido, diciendo “Commerce and, let’s see. I can’t. The third one, I can’t. Sorry. Oops.” Y sí, ha dicho “Oops”. En directo. En un debate presidencial.

No diría que es la peor implosión política que recuerdo (la legendaria entrevista de Katie Couric a Sarah Palin es probablemente peor), pero es, de muy, muy, muy lejos la peor pifia en un debate al menos desde tiempos de Ross Perot. Rick Perry venía con una reputación de político formidable en Tejas cuando entró en la campaña. Varios errores de bulto en debates anteriores después, el gobernador ha perdido terreno en las encuestas, aunque algunos lo seguían viendo como un candidato viable. Después de esta, sin embargo, me temo que ya no. Es un video letal, horrible. Un Presidente de los Estados Unidos no puede quedarse mentalmente bloqueado de forma vergonzosa de esta manera.

Sobre el resto, hay poco que decir. Mitt Romney sigue ganando los debates sin problemas. El tipo tiene una capacidad admirable para decir burradas completamente opuestas a todas sus posiciones anteriores sin pestañear, y encima sonar convincente en ello. El tipo no se cree nada de lo que dice, pero habla estupendamente. Herman Cain no ha estado excesivamente bien, y ha tenido un par de momentos extraños (como llamar “princess Nancy” a Nancy Pelosi, y después extrañarse que la gente desconfie de él cuando dice que no ha acosado sexualmente a nadie), pero la implosión de Perry hará que pase desapercibido. Newt Gingrich ha sonado bien, y probablemente será el sucesor de Cain en la próxima burbuja anti-Romney de la bases en las próximas semanas. Cara a unas generales es un candidato espantoso, así que se les pasará rápido. Huntsman ha sonado razonable (y por lo tanto, imposible), Bachmann y Santorum desapercibidos, Ron Paul sigue estando loco de atar.

Realmente, Mitt Romney tiene una suerte increíble. Todo Dios que le pasa remotamente cerca implosiona salvajemente. Así cualquiera gana unas primarias, corcho.