Economía & Hispania. & ingeniería institucional & Sin categoría

El “milagro” de Texas: lecciones para España

25 Ago, 2011 - - @egocrata

Una de las cosas más repetidas en la campaña presidencial de Rick Perry es que Texas ha creado un montón de puestos de trabajo. Hordas. Legión. Como el 40% de puestos de trabajo creados en todo el país durante la última década, una cifra que suena realmente impresionante… y que debería sonar familiar.

No hace muchos años, antes de la crisis, Aznar primero y Zapatero después disfrutaban repitiendo una estadística parecida para España. La mayoría de puestos de trabajo en Europa se crean en España, decían. Millones. Una barbaridad. Y todos estábamos contentos y felices. Unos años después, todos esos puestos de trabajo parecen haberse ido al garete, pero no la principal causa detrás de esa tremenda  creación de empleo. Algo que, casualmente, Texas comparte con España: el aumento de la población.

Los estados del llamado Sunbelt (el “cinturón del sol” – Arizona, Nevada, Texas…) son, desde hace tiempo, los que tienen un mayor crecimiento de población en Estados Unidos. Motivos son muchos y variados, pero la explicación básica es que el clima no es un horror inaguantable como en el Medio-oeste y norte del país, la vivienda es barata y abundante y el coste de vida es mucho menor. En las últimas décadas la población de los estados del noreste y medio-oeste se ha estancado o ha disminuído ligeramente, mientras que ha explotado en el oeste y sur-oeste. Y en los últimos años, de muy lejos, el estado donde la población ha crecido más rápidamente es Texas.

Como siempre que hay un aumento de la mano de obra disponible vía inmigración, la economía reacciona siempre del mismo modo: creando empleo. Toda esa gente que llega necesita vivir en algún sitio, así que construímos más casas, tienen que comprar cosas, así que aparecen supermercados, y quieren hacer cosas, así que hay gente que quiere ponerlos a trabajar. El aumento de la población, casi de forma inevitable, conllevará nuevos puestos de trabajo, creando un aparente milagro donde lo que hay es sólo más gente.

Este modelo de crecimiento no es que tenga demasiados secretos, y tiene también otros efectos secundarios curiosos. El aumento de mano de obra disponible puede ralentizar la subida de los salarios, algo bastante conocido. También puede abrir la puerta a un cierto boom inmobiliario, parecido a lo que vimos en cierto país europeo cuyo nombre se me escapa, Florida, Nevada o Arizona. Y por descontado, te llena el país de mejicanos / moros / murcianos / jíbaros / gnomos venidos de fuera, cosa que pone muy nerviosos a algunos, no entiendo bien por qué.

El número realmente relevante si queremos ver si Rick Perry ha sido un gobernador maravilloso creando empleo, por tanto, no es en número de puestos de trabajo brutos, si no en otros más pedestres: tasa de paro y tasa de actividad. En esto, la verdad, sus cifras son bastante tristes. La tasa de paro, aunque menor que la media nacional, está en sus peores cifras desde 1987 (año de San Reagan triunfante), y la tasa de actividad está por debajo de la media del país ligeramente por encima de la media del país, . El milagro, si existe, es muy limitado; Texas es un sitio relativamente normal.

Aún así, queda por explicar una cosa: ¿por qué las cifras son mucho mejores que en Arizona o Nevada, donde la recesión ha sido horrible? Dejadme citar (vía Kevin Drum) a esos comunistas de Goldman Sachs, en un estudio recién salido del horno. Hay tres factores principales: primero, Texas tiene petróleo a patadas; la industria energética en el estado no ha vivido vacas flacas, y se nota. Dos, Texas tiene un sector tecnológico y de servicios muy desarrollado, en parte gracias a la industria de defensa, en parte gracias a la tremenda expansión en empleo público (!!!). Tercero, y crucial, Texas no tuvo una burbuja inmobiliaria como el resto del país. De hecho, el estado tenía una de las regulaciones hipotecarias más estrictas (aprobadas antes que Perry fuera gobernador, por cierto) de Estados Unidos, cosa que sumado a una buena regulación sobre el suelo (ecológicamente espantosa, pero ese es otro tema) evitó que los precios se dispararan.

Es decir, nada de impuestos bajos, liberar las fuerzas de los productores o demás chorradas conservadoras. Lo de Texas ha sido un clima estupendo, inmigración, petróleo y durísima regulación hipotecaria, y nada más que eso. Es un modelo válido, pero no es estrictamente exportable al resto de Estados Unidos.

La pregunta obvia, sin embargo sería otra: ¿es exportable a España? Petróleo, lo que se dice petróleo, no tenemos, pero un clima estupendo, coste de vida bajo y capacidad de atraer inmigración del resto de Europa hay de sobras. Tenemos viviendas baratas a espuertas, de hecho, con todas esas casas vacias; sólo nos hace falta modernizar la regulación un poco. La pregunta obvia, claro está, es qué clase de chalado se va a trasladar a un país con un 20% de paro, pero eso tampoco debería ser un problema a corto plazo.

A saber: los jubilados no trabajan. Ya sé que aspirar a ser “la Florida de Europa”, ese sitio donde los viejetes alemanes, daneses y británicos vienen a estirar la pata vende menos en las elecciones que lo del “Silicon Valley del Mediterráneo” que los políticos adoran tanto, pero es un primer paso. California empezó siendo un estado de los que crecían a base de inmigración (ya no lo hace, por cierto), de hecho; Silicon Valley apareció después, alrededor de buenas universidades y un mercado laboral flexible y plagado de gente hiperpreparada. Hará falta que todo el mundo aprenda inglés y/o alemán,  desarrollar el sector servicios en serio y empezar a anunciar Marina D´Or en Bélgica de forma incesante (pobrecitos), pero es algo que está pidiendo a gritos que alguien apueste por ello.

Y sí, sé que Mallorca está lleno de alemanes, etcétera, etcétera. Pamplinas. No tenemos ni un millón de gente proviniente de Europa occidental viviendo en el país. Hay ciudades enteras en Florida donde tres cuartas partes de la población son viejetes del norte. Creo que no hay mejor sitio para que las señoras de Hamburgo se gasten su pensión que en un casino en Benidorm. Transferencia fiscal, versión tercera edad.

Por supuesto, no sería sólo cuestión de quedarse ahí, pero es algo que deberíamos estar haciendo como locos. Y por descontado, planeando explotar el hecho que España es un sitio fantástico para vivir como posesos a medio plazo, donde todo el mundo habla inglés per-fec-ta-men-te.