Sigo sin tener una opinión clara sobre la conveniencia de un adelanto electoral, pero estoy seguro que cuando en el PSOE se plantean intentar llegar a marzo tenían en mente días como este. La victoria electoral del PP en las autonómicas estoy seguro que hizo muy felices a los conservadores, pero ahora el partido acaba de descubrir con cierto horror que cielos santo, tienen que tomar decisiones, y no precisamente fáciles.

¿Cuáles? Las autonomías no tienen dinero, y tienen que recortar gastos o subir impuestos. Tras aplaudir con las orejas a Salgado cada vez que se ponía duro con el malvado tripartito y todos esos presidentes socialistas irresponsables, ahora resulta que son ellos los que deben aprobar esos ajustes. Y claro, ahora andan pidiendo clemencia, diciendo que no es culpa suya, y que por favor, por favor, dejadnos hacer todos estos recortes después de las elecciones… err, de forma más pausada y realista.

Salgado, como es natural, ha dicho lo único lógico, racional y razonable para el PSOE: decir que no. Rajoy pedía seriedad, gobierno austero, ajustes realistas y todo eso, pero sin dar específicos. Bueno, ahora tiene que enseñarlos. Sólo para ver a todos esos genios de la economía que decían que todo era tan fácil y no decían qué harían para cerrar el déficit retorciéndose en un mar de excusas esperar unos meses casi vale la pena.

No que esto vaya a darle las elecciones a Rubalcaba, todo sea dicho. Pero al menos algún votante de izquierda movilizará. Es algo.