Un comentarista decía en el último post de Roger lo siguiente:
“todas esas reformas (impuesto de sociedades, reforma electoral a la alemana, etc) ¿porqué no se hacen ahora?”
Como es un argumento común para criticar la postura del candidato del PSOE, voy a ofrecer un contra-argumento que NO comparto necesariamente al 100% pero que si creo que es potencialmente coherente. Pensad en ello no como mi punto de vista (que es bastante más ambiguo), sino más bien como un ejercicio de esgrima dialéctica.
Si yo fuera Rubalcaba, respondería dos cosas. Por un lado que él no es la misma persona que Zapatero y que aunque valore positivamente la gestión del anterior gobierno y haya trabajado codo con codo con él, eso no significa que comparta todas y cada una de las decisiones. Trabajar en equipo supone siempre mantenerse leal a políticas que a uno no le parecen necesariamente idóneas y esas son precisamente las que uno aspira a cambiar. ¿Raro? ¿Es esto admisible en un país serio? ¿nos están tomando el pelo? Bueno, Sarkozy hizo exactamente lo mismo cuando era ministro de interior y se presentaba a presidente con un programa de “ruptura”; la lealtad no es necesariamente incompatible con la discrepancia.
Por otro lado, cuando la gente votó a Zapatero, las cosas eran muy distintas; la crisis parecía distinta, el programa sobre el que se hizo elegir era distinto y lo que la gente parecía querer también era distinto. Es obvio que se han cometido errores, probablemente perdonables, pero errores al fin y al cabo, y que el mandato que se tenía entonces puede ser visto como insuficiente para darle un nuevo rumbo a la política en este país. De hecho, es probable que la falta de legitimidad percibida de las medidas del gobierno se deba a la falta de un mandato claro para ponerlas en práctica. La idea de presentarse con un programa bien definido y ponerlo en práctica después de refrendarlo democráticamente para darle firmeza al compromiso solo puede ser positiva. Por un lado para la imagen de credibilidad del gobierno, ante los agentes económicos a los que hay que transmitir seguridad y confianza y que sabrán a que atenerse y para los ciudadanos que esperan tener un gobierno que haga aquéllo que le han pedido que haga.
Hay, además, que tener en cuenta que el gobierno es ahora mismo políticamente débil; aprobar cualquier cosa pasa por pactarla con algún grupo de la oposición, grupos que saben qeu apoyar al gobierno es algo muy poco popular en lo que claramente saldrían perdiendo. En estas circunstancias, el coste político de aprobar cualquier cosa es inmenso. Salir de las elecciones con una mandato claro podría suavizar este coste político y fortalecer al gobierno en muchos sentidos.












Hay además una dificultad práctica que imposibilita al gobierno para implementar esas medidas en esta legislatura, aunque quisiera. Y es que cabe recordar, porque a menudo se olvida, que el PSOE gobierna con una minoría en las Cortes. ¿Van a aprobar impuesto de grandes patrimonios, o a la banca, con los votos de CiU y PNV? ¿o del PP?
A la pregunta de Ram y en general al post de Cives, ¿va a ser más fácil aprobar cualquier de esas cosas dentro de 9 meses? Pues eso, entra dentro de lo normal que no hagan nada ahora, porque pasar algo bueno tiene muchas posibilidades o de ser impopular o de ser tumbado mientras lo intentas (no se si esto les podría favorecer o no electoralmente) y prometer lo que quieras para el futuro no cuesta nada, absolutamente nada, solo hay que mirar los resultados de las recientes elecciones, que asco de mapa azul, creo que nunca se había visto tanto gobierno del mismo color desde la dictadura.
“Por un lado que él no es la misma persona que Zapatero y que aunque valore positivamente la gestión del anterior gobierno y haya trabajado codo con codo con él, eso no significa que comparta todas y cada una de las decisiones.”
Vamos a ver, si quieres hacer ruptura tienes que hacer autocrítica. Y no se ha hecho. Nadie en el PSOE ha dado a entender que Rubalcaba “no comparte todas y cada una de las decisiones”.
Todo lo contrario, se nos quiere vender que lo que hace Zapatero es perfecto y lo que propone Rubalcaba también es perfecto. Todo es perfecto aunque se contradigan.
Que se aclaren, o van a seguir haciendo lo mismo que hasta ahora porque les parece lo correcto. O que Rubalcaba diga, “no; la hemos cagado y ahora voy a hacer esto otro. Me arrepiendo de haber apoyado cosas que no han funcionado.”
O algo así. Pero ya digo, no puedes decir una cosa y la contraria sin haberte “desdicho” o al menos corregido la primera.
El razonamiento, siendo válido, nos conduce directamente a la necesidad de convocar elecciones de inmediato.
¿O no?
Si han cambiado las circunstancias y el partido entiende que, por ello, hay que cambiar el proyecto, no se puede dilatar la convocatoria electoral sin ser un absoluto irresponsable.
Es la única lógica que veo sostenible.
Pues mientras estuvo en el gobierno aplaudió hasta con las orejas las políticas suicidas de su BFF del que ahora intenta distanciarse.
Si tanta discrepancia había, por qué ser Vicepresidente del Gobierno de Expaña?
Un poquito de coherencia, por favor.
Me gusta la categoría que has escogido para la reflexión.
“eso no significa que comparta todas y cada una de las decisiones”
Claro, el conocido caso del Gobierno parlamentario… En Asturias lo hemos llevado al límite, miembros de Izquierda Unida, consejeros del gobierno, acudiendo a una manifestación CONTRA una medida del gobierno asturiano.
“Es obvio que se han cometido errores, probablemente perdonables”
Puf. Eso no debería existir en política. A mi gobierno, del color que sea, no le pido ni besitos ni mohines, le pido que sea eficaz. Y que cuando se está empecinando en defender algo contra el sentido común, (ej. antiterrorismo, economía) entonces que la evidencia le de la razón y nos calle la boca. Debería importarle poco el perdón de la gente. Y a nosotros aún menos si los errores son “perdonables”.
PD: Si Rubalcaba tuviera alguna medida eficaz contra la crisis, entonces esas medidas ya se estarían tomando para reducir el desempleo desde hace meses. Ostenta el control del gobierno desde la última remodelación. Cosméticamente y a posteriori podemos argumentar lo que se quiera respecto de su salida. Huir del gobierno es una evidencia de que el PSOE está paralizado por la situación.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Exilado ¿Te das cuenta de que es imposible saber si te refieres a alguno de los comentaristas anteriores, a Roger, a Rubalcaba, o a la humanidad toda?
Y respecto a la objeción, la verdad es que me parece… ¿Cómo decirlo? Digamos que un tanto facilona, porque se puede dirigir contra cualquier político que se presente a unas elecciones con su partido en el poder, incluyendo a Rajoy en 2004.
Para decirlo a las claras, si aceptamos la objeción como válida entonces no hay mas remedio que decir que el partido en el poder debe presentarse a las elecciones sin programa y por lo tanto es casi obligado concluir que no debería presentarse siquiera. Vamos, un absurdo.