Leo con verdadero terror el “debate” que parece haberse entablado a partir del informe de Instituto de Estudios Económicos (en serio, para decir “La CEOE” podrían haber sido más directos y decir “Los capitalistas”; pero un día de estos viviremos en otro país, con otra cultura política donde distinguiremos a los autores de las organizaciones y evaluaremos los argumentos de acuerdo con el principio de caridad sin pensar en los intereses ocultos) que sugiere que la herencia genética puede tener un papel importante en el fracaso escolar.
Las reacciones que uno puede leer lo único que me provocan es perplejidad y sobre todo tristeza. Uno tendría la impresión de que una parte importante de los intervinientes tuviera una concepción mágica de la naturaleza humana. El representante de la CONCAPA va hasta a afirmar poco menos que los aspectos fisiológicos no importan y que lo único que cuenta es el “esfuerzo personal” -suponemos que se trata de algo de origen divino o algo- y tal vez un poco el entorno socioeconómico (!).
Personalmente, tengo un conocimiento muy superficial de ciencias cognitivas, pero incluso para mí es obvio que el tono del debate está empapado de una visión totalmente anticuada de como funciona este tema. Que los factores de tipo fisiológico tienen un impacto importante sobre la inteligencia entendida de forma amplia es algo que es casi consustancial a entender un poco como funciona la mente – lo contrario es pretender que existe un homúnculo o un alma inmaterial en el cerebro. Y lo cierto es que admitir que los factores genéticos deberían tener algún impacto sobre la fisiología es algo que es aterradoramente difícil de negar. Existe, hasta donde alcanza mi cultura científica, un debate entre el peso que tiene el entorno y el que tiene la genética (me gusta mucho esta entrevista). Pero el debate, no es SI el aspecto genético tiene algún peso, sino CUANTO peso tiene. Sobre todo, este problema no es uno de tipo
filosófico o ideológico, sino de tipo científico y sobre todo empírico, un tipo de debate que casi ninguno de los intervinientes parece estar en condiciones de llevar a cabo.
Lo realmente triste es el problema subyacente que refleja esto. Es inconcebible que podamos tener un debate civilizado sobre la igualdad de oportunidades, sobre cuanto se debe invertir en cada etapa de la educación, si no somos capaces de reconocer que determinadas personas probablemente parten con desventaja -y deben ser compensadas- que es probable que salga más a cuenta invertir en unas etapas del desarrollo educativo que en otras, etc… Cuando uno tiene la sensación de que algunos de los intervinientes tienen una concepción precientífica de la naturaleza humana que se debate entre la magia dualista de la concapa y la tabla rasa de la ceapa, es para que le den a uno ganas de quitarles la custodia de los niños.












¿Y qué opinas de la crítica a la jornada continua? Yo pensaba que unos horarios más racionales iban en esa dirección precisamente, no tenía queja en ese aspecto.
@pepelu:
Tres palabras: horario de oficina.
Planteas uno de los grandes debates de nuestro tiempo, el peso del entorno o la genética, como si fuese algo novedoso.
Cives, me parece bastante evidente la raíz de esa corrección política que se supone que nos impide avanzar en la dirección correcta. El problema, es que donde tu ves posibles soluciones y mejoras a implementar, otros en ese “que determinadas personas probablemente parten con desventaja” encontraron que la solución social más evidente era la eugenesia y la selección genética artificial.
Vayamos más lejos Cives en esa solución y convirtamos en algo posible a día de hoy. Selección en probeta.
Supongo que habrá gente mucho más ducha en bioética que pueda plantear este debate en mejores términos, pero mi resumen: Si ni si siquiera como sociedad somos capaces de erradicar la lacra del nacionalismo y su instrumentalización política hay melones que prefiero no abrir.
PD: Imagínate para tus perspectivas profesionales futuras saber que has sido señalizado por un sistema educativo como “ayudable”
No conozco ninguna evidencia científica que pueda relacionar un fenómeno social como el fracaso escolar con la herencia genética al margen de condiciones ambientales. Si lo conoces tú compártelo por favor.
Igualdad de oportunidades, pero esfuerzo personal para aprovecharlas.
El componente social es importante, pero también el esfuerzo y el mérito. No hay que ayudar al que no quiere ayuda.
Existe el mito de que vivimos en una civilización en la que tiene preferencia el conocimiento adquirido mediante las disciplinas científicas, pero tristemente la realidad no es tan optimista. Cierto que en lo que atañe a los “técnicos” que hacen uso diario de la ingeniería, la economía o la medicina, si que estamos en una civilización científico-técnica, pero el común de los mortales elabora su idea de como funciona el mundo a medio camino entre la magia y la ideología. No importa lo que diga la Ciencia; puede y debe ser ignorado y negado si entra en contradicción con lo políticamente correcto. Es muy difícil, sino imposible, luchar contra la ideología que campa a sus anchas, según la cual la medicina natural es mejor que los productos químicos de la industria farmacéutica o el capitalismo es un sistema económico malvado.
Lo que asusta es que supuestos “técnicos” que deberían tener un mejor conocimiento de su campo de actuación, como el sociólogo o la sindicalista del sindicato de profesores, se aferren a la ideología políticamente correcta. Las ciencias sociales son más peligrosas en ese sentido que las ciencias duras.
Excrementos ideológicos. Con 21 años como profesor creo imposible afirmar que la genética marca la evolución de los alumnos. Evidentemente, un retraso madurativo o intelectual marca al alumno totalmente, pero éste puede presentarse en sujetos inmersos en cualquier ambiente cultural o clase social.
Y, definitivamente, sujetos de ambientes socioculturales bajos pueden ver como su experiencia académica aparecer negativamente marcada por su extracción. Exactamente igual pasa con los niveles altos.
Finalmente, y para incitar la polémica, he visto casos de alumnos surgidos de la extrema pobreza ambiental y económica cuya inteligencia supera en mucho a la media. En los niveles altos, este fenómeno aparece mucho más raramente.
Puede algunos sean duros de oídos pero un símil que me ha funcionado muy bien en este tema es el de los deportistas, ahí la gente ya no duda tanto del peso de la genética y a muchos se les abre la mente con ese ejemplo. Por cierto sobre tu último párrafo y los debates civilizados contra los precientíficos, es una carrera a día de hoy bastante perdida, y no se si cambiará peoro el día que los debates se basen más en lo que la ciencia sabe del tema que en los prejuicios ideológicos de cada uno, el mundo será mucho mejor.
@Carlos Jerez:
Lo del deporte es ya un poco de traca. Es como si el hecho de tener buenos futbolistas/tenistas/baloncestistas en el país fuese algo imprescindible, pero luego en educación no nos importa en España que se sea un inútil con tal de que a todo el mundo lo pasen de curso sin enseñarle nada.
Tenemos centros de alto rendimiento deportivo y pagamos precios enormes para que los deportistas se conviertan en la élite mundial, pero unos colegios/institutos/universidad que reprimen al inteligente (que es innato) para que no destaque y no haga ver que los demás no llegan. Luego nos quejamos de los informes Pisa.
La igualdad de oportunidades es la igualdad para empezar desde el mismo punto de partida, no que todos lleguen a la meta al mismo tiempo. Pero claro, ¿Qué padre quiere que le digan que su hijo no puede llegar a más?
“No conozco ninguna evidencia científica que pueda relacionar un fenómeno social como el fracaso escolar con la herencia genética al margen de condiciones ambientales.”
Yo tampoco, porque no sigo la literatura sobre la relación entre educación y genética.
Pero la evidencia de la relación entre genética e IQ es bien conocida. Te dejo este report de la APA:
http://www.indiana.edu/~intell/apa96.shtml
“Across the ordinary range of environments in modern Western societies, a sizable part of the variation in intelligence test scores is associated with genetic differences among individuals. Quantitative estimates vary from one study to another, because many are based on small or selective samples. If one simply combines all available correlations in a single analysis, the heritability (h2) works out to about .50 and the between-family variance (c2) to about .25 (e.g., Chipuer, Rovine, & Plomin, 1990; Loehlin, 1989). These overall figures are misleading, however, because most of the relevant studies have been done with children. We now know that the heritability of IQ changes with age: h2 goes up and c2 goes down from infancy to adulthood (McCartney, Harris, & Bernieri, 1990; McGue, Bouchard, Iacono, & Lykken, 1993). In childhood h2 and C2 for IQ are of the order of .45 and .35; by late adolescence h2 is around .75 and c2 is quite low (zero in some studies). Substantial environmental variance
remains, but it primarily reflects within-family rather than between-family differences. ”
Este artículo va en la misma línea:
http://www.springerlink.com/content/t0844nw244473143/
Aunque las diferencias genéticas en intligencia existen, la cuestión de como interacciónan con el status social sigue abierta. Es decir, sabemos que el IQ de dos personas dado su status socioeconómico es en mas de un 50% genético, pero el tema sigue abierto cuando hay grandes gaps sociales:
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160289605000218
Gracias por los interesantes enlaces Kantor. Creo que estarás de acuerdo en que las pruebas de CI no sirven para explicar las diferencias sociales. Tras décadas de hacer test, afinar métodos y enfrentarse a rompecabezas como el efecto Flynn, siguen representando mas un programa de investigación que una herramienta útil para comprender y mejorar la estructura social.
“Creo que estarás de acuerdo en que las pruebas de CI no sirven para explicar las diferencias sociales”
Creo que la dinámica entre el IQ y la estructura social va fuertemente en las dos direcciones, y quien no se tome en cuenta cualquiera de las dos direcciones de la causalidad para mi es un socio-astrólogo.