Lo más divertido de vivir en Estados Unidos y ser un friki de la política es que cada año tenemos muchas elecciones. Muchísimas. Con 435 representantes y 33 senadores luchando por sus vidas a nivel nacional, y un número absurdamente gigantesco de gobernadores, fiscales generales, jueces, secretarios de estado, presidentes de autoridades agrícolas, comptrollers (ni pajolera idea qué hace este tipo, al menos en Connecticut) y un largo etcétera de políticos variados en los estados, siempre tenemos una burrada de anuncios entre psicóticos y ridículos en antena en alguna parte del país.

La cosa es básicamente inabarcable, pero tenemos unos cuantos candidatos especialmente bestias estos días – y para variar, alguno es demócrata. ¿Os gustan los anuncios agresivos y totalmente pasados de rosca? Marchando uno contra Rand Paul, candidato al Senado por Kentucky.

Para los que no le recordéis, Rand Paul es el hijo de Ron Paul, un libertario con ganas de abolir la seguridad social y volver al patrón oro. Como esto en Kentucky parecía no ser lo suficiente ido, su oponente, Jack Conway, ha entrado a saco metiéndose con su Cristianismo, utilizando extrañas historias de tiempos de la universidad y exagerándolas como un poseso.

El resultado ha sido… curioso. Kentucky es un estado muy conservador, así que parece que ha dolido. Lo más divertido, sin embargo, fue el debate entre los dos candidatos dos días después que saliera el anuncio, con un Rand Paul increíblemente cabreado. Aquí tenéis los grandes éxitos del festival del insulto y ataque personal resultante:

Sorprendentemente, el invento parece que ha funcionado bien en las encuestas, al menos a corto plazo. Algunos comentaristas han criticado lo increíblemente cafre del anuncio, mientras que otros (¡Theda Skocpol!) han aplaudido que por una vez un demócrata está repartiendo mamporros como un campeón, aunque sea con total desprecio por lógica o sutileza.

En el departamento de aprecio involuntario por la República Democrática Alemana, tenemos el maravilloso candidato republicano (rama Tea Party) de Alaska, Joe Miller. En un par de días, y sin el más mínimo sentido de la ironía, tuvo a los guardias de seguridad de su campaña esposando y reteniendo un periodista haciendo preguntas que no le gustaban:

¿Bonito, verdad? Eso es lo que yo llamo una campaña no demasiado transparente. La cosa mejora, sin embargo. Dos días después el tipo hablaba sobre qué tiene que hacer Estados Unidos para detener la inmigración ilegal. Su ejemplo: sí, Alemania Oriental en tiempos del comunismo. Porque esto de esposar periodistas es… bueno, no sé, algo americano y constitucional. A saber.

El idiota en jefe de estos últimos meses, sin embargo, es Rick Iott, republicano, tea partier, y candidato a la cámara de representantes por Ohio. El hombre es conservador, antitodo y ligeramente iracundo, pero tiene una afición muy, muy especial: le gusta vestirse de nazi con sus amigos. Quinta división Panzer de las SS, “Wiking”, para más señas; una de las que hacían amigos por el frente oriental haciendo amigos. Por algún motivo que se me escapa (es un decir) creo que el voto judio lo tiene perdido. Lo más ridículo, sin embargo, es que gente del partido lo sigue apoyando, incluyendo el líder del partido en la cámara de representantes. Después se preguntan por qué los judios
votan demócrata.

No que sean muy buenos con las minorías en general, de todos modos. Sharron Angle (Senado, republicana por Nevada. Sí, la que cree que una camiseta negra es algo demónico) el otro día preguntaba a los miembros del sindicato latino de estudiantes si eran asiáticos, proclamando ser la primera legisladora asiática de Nevada. No, la mujer no es asiática. Sólo está majara.

¿Triste? Recordad, esta gente puede ganar elecciones. Conway, Miller y Angle están empatados en las encuestas. Divertido, ¿eh?