El mercado secundario de hipotecas en Estados Unidos vuelve a estar en problemas, y con ello, potencialmente, todo el sistema financiero… supongo.

Esta es la sensación que tengo después de unos cuantos días leyendo como un loco sobre el tema, y no soy el único. Muchísimos expertos financieros y analistas, aparte de juristas de prestigio y fiscales generales, están realmente preocupados con lo que parece ser un fraude / incompetencia generalizados a lo largo y ancho del sistema de de titulaciones de hipotecas americanos. Los mercados, sin embargo, están extrañamente tranquilos, no se sabe bien por qué.

Empecemos por el principio, intentando describir el problema. Desde hace unas cuantas semanas, la prensa se ha empezado a hacer eco de los errores cada vez más habituales en el proceso de ejecución de hipotecas impagadas (foreclosures) por parte de los bancos. Los errores van de tener dos entidades peleándose sobre quién tiene una propiedad en sus libros a varios casos en los que un banco intentaba embargar una propiedad que no estaba hipotecada en absoluto, así por las bravas.  Las autoridades en varios estados (la legislación sobre hipotecas es competencia estatal) han empezado a investigar, descubriendo que muchas entidades estaban haciendo lo que se han venido a llamar ejecuciones-robot: un pobre contable en alguna oficina perdida firma miles y miles de embargos a la semana, sin ni siquiera revisar los papeles.

En las últimas semanas las autoridades han empezado a mirar este tema más en serio, con investigaciones en todo el país,  y lo que han encontrado ha sido todo menos bonito. Resulta que básicamente todos los bancos estaban ejecutando hipotecas al tuntún, con una cantidad alarmante de embargos hechos con documentos incompletos, erróneos o básicamente inventados.

El origen de los errores se remonta a los años de la burbuja, en esa época gloriosa en que Wall Street se enamoró de los CDO. Si recordáis, los CDO son básicamente “paquetes” de deudas preparados por bancos de inversión: un montón de hipotecas convertidas en un derivado financiero bajo la teoría que agregándolas en un sólo activo se reduciría el riesgo. En teoría, los magos de Wall Street analizaban todas las hipotecas una por una para montar un CDO que fuera seguro y bien equilibrado, sin tener riesgos concentrados bajo el mismo techo y cuidando que todo el papeleo estaba en regla. Al menos, eso es lo que le contaban a los inversores que compraban esos engendros.

Como explica Felix Salmon en un post antológico, lo que hemos descubierto estos días es que la gente de Wall Street no estaba haciendo eso en absoluto. Los bancos de inversión (Goldman, Lehman, Merryl, Bear Sterns, etcétera) básicamente se dedicaban a comprar hipotecas en masa, enviaban un porcentaje mínimo de lo que tenían en manos a un tercero para analizarlas, y después procedían a venderlas en forma de CDO al primer pardillo que se les acercara, sin prestarle la más mínima atención a lo que habían visto dentro del paquete. Como señala el mismo Salmon, vender basura tóxica pretendiendo que es caviar financiero es la pura definición de fraude, y parece que todo Dios en Wall Street lo estaba haciendo con saña.

Dicho en otras palabras, tenemos el escenario siguiente:

  • a. Un montón de bancos y criaturas adyacentes intentando embargar casas no se sabe si vía matonismo, fraude, incompetencia – procedimientos que muchos estados (y algunos bancos han congelado), en vista de la gigantesca cantidad de errores encontrados en el proceso.
  • b. Una cantidad increíble de hipotecas que han pasado por demasiadas manos, nunca con suficiente documentación, metidas en CDOs de calidad (y titularidad) dudosa creados por unos bancos de inversión que certificaban que todo lo que había en ellos era válido (leed la serie completa en Rortybomb. En serio).
  • c. Un buen número de bancos de inversión y entidades de Wall Street metidas potencialmente en un berenjenal enorme. Si lo que hacían es fraude, y los compradores de CDOs les llevan a juicio, el coste puede ser astronómico… hasta el punto de ponerles en serios problemas. No hace falta que recuerde lo bien que nos lo pasamos la última vez que esto sucedió.
  • d. Muchas hipotecas basura ahora son más tóxicas que nunca, al no poder ser ejecutadas. Otra cantidad indeterminada pero probablemente gigantesca de títulos no tienen toda la documentación, no está claro quién cojones los tiene en cartera o están jodidos hasta tal punto que el propietario de la casa puede llevar el banco a juicio ya que no pueden demostrar que les debe dinero (y no, no estoy exagerando).

Es una combinación de factores absolutamente terrorífica; incertidumbre, bancos en problemas, más deuda basura y abogados. Hay siete billones de dólares en CDOs ahí fuera que pueden ser totalmente inválidos. La reacción de los mercados ha sido, sin embargo, un descenso moderado de las acciones de las entidades financieras, una pequeña subida en los CDS de los bancos, y… poco más. En un contexto en que cualquier pequeño patinazo de un país en la periferia europea hace que todo el mundo pierda la cabeza, la revelación que medio Wall Street puede haber cometido un fraude monumental y estar a punto de saltar por los aires sólo traído ceños fruncidos.

Lo cierto es que estoy realmente confundido. Si todo lo de arriba fuera idea mía, o locas teorías sacadas de las esquinas más colgadas de la blogosfera, mi sensación sería que hay algo que se me escapa; el tema es mucho menos grave de lo que parece y no lo he entendido bien. El problema es que un montón de analistas sensatos parecen ver lo mismo, y todo parece apuntar que ha habido fraude a patadas en un sector gigantesco del mercado financiero. La esperanza de los bancos, supongo, es que el dinero perdido cuando los cosan a juicios sea controlable y las cosas no se salgan de madre.

La verdad, me gustaría pensar que tienen razón, las pérdidas adicionales serán limitadas, y que esto como mucho acabará con unos cuantos juicios aparatosos cerrados vía acuerdos extrajudiciales. Tras lo que vimos el 2008, sin embargo, no sé qué pensar, y no estoy tranquilo.

Nota al margen: Krugman, siguiendo la línea marcada por Lorem Ipsum, escribe sobre ello también hoy.