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El gobierno Zapatero es de izquierdas

12 Oct, 2010 - - @egocrata

Es una tradición política antigua: un político progresista gana las elecciones, y los inevitables paladines de la verdadera izquierda empiezan a pontificar sobre como todos los políticos son iguales y el presidente es un vendido a los poderes fácticos capitalistas. Los artículos de opinión en algunos periódicos (y en media blogosfera) son una repetición casi cómica de esta increíble “revelación”, revelando la genuflexión del gobierno ante la banca mundial/ los gnomos de Zurich.

Puede que los titulares  generados por la agenda del gobierno no suenen especialmente progresistas, ciertamente. Un análisis de las medidas tomadas por el ejecutivo durante esta crisis, sin embargo, no puede quedarse en los titulares – también debe tener en cuenta las alternativas sobre la mesa. Y Zapatero, en este caso, realmente ha actuado como un gobierno de izquierdas.

Primero, los ajustes fiscales. Por mucho que algunos insistan que controlar el déficit público es una rendición incondicional ante los todopoderosos mercados, el gobierno realmente no tenía demasiadas alternativas. Agitar el puño de forma desafiante y proclamar que uno va a tener el déficit público que le va la gana puede ser muy bonito y desafiante, pero tiene el pequeño efecto secundario de hacer que tus tipos de interés exploten, sean incapaz de cubrir tus deudas o pedir créditos, y acabes por no poder pagar las prestaciones de desempleo, seguridad social, salarios de médicos y profesores, y servicios públicos en general. La alternativa (una bancarrota) es mucho peor.

Echando un vistazo a la lista de recortes de forma específica, el gobierno ha hecho lo que buenamente ha podido. El gobierno ha recortado salarios a los funcionarios, pero la alternativa podía haber sido peor: recortar servicios despidiendo empleados públicos a patadas, como pretende hacer el gobierno conservador británico. El gobierno ha recortado algunos programas sociales, pero los cambios se han limitado a medidas especialmente regresivas: el cheque-bebé, los 400 euros, y la increíblemente regresiva deducción por la compra de vivienda.

Zapatero no ha tocado el proyecto estrella de su gobierno (y parte esencial del estado de bienestar), la ley de dependencia, más que en pequeños detalles, como mucho retrasando su implementación. Y en vez de recortar las prestaciones de desempleo, ha ampliado las ayudas. Un gobierno conservador podría haber reformado el seguro del paro, limitando por ejemplo el acceso al dinero (en Estados Unidos, sin ir más lejos, sólo puedes recibir el paro si el despido ha sido improcedente o por motivos económicos), pero el gobierno Zapatero lo ha reforzado.

En el apartado fiscal, el gobierno ha recurrido a una subida del IVA, que si bien no es especialmente progresiva, tiene la virtud de ser fácil de recaudar, genera muchos recursos, y distorsiona la economía lo menos posible. Complementando esta medida, Zapatero ha subido los impuestos a las rentas altas y cerrado el agujero de las SICAV, cosas que ningún gobierno conservador hubiera apoyado.

Y sí, el gobierno ha dado dinero a los bancos – dinero que se ha recuperado, con intereses. El problema grave en el sistema financiero español, sin embargo, son las cajas de ahorros, aunténticos cortijos de élites regionales de todo el país que la reforma socialista va a debilitar enormemente.

¿Ha tomado el gobierno medidas impopulares? Sí, ciertamente. Pero entre las alternativas posibles, siempre han intentado hacer el menor daño posible a los que menos tienen, no tirar por lo fácil y culpar a todos esos obreros comprando casas con dinero que no tenían. Un gobierno del PP hubiera tomado medidas y aprobado recortes muy distintos a lo que ha aprobado este ejecutivo.