De un tiempo a esta parte llevo diciendo que Zapatero no va a ser el candidato de los socialistas en las generales del 2012. Mi idea básica, si es que se le puede llamar así, es que los partidos tienden a ver a sus líderes como herramientas/armas electorales primero, y como jefes de partido segundo. Cuando los barones / notables dentro de la organización creen que el su amado Secretario General parece un soldado de caballería en Verdún más que otra cosa, nadie tiene demasiados remordimientos en mandarlo a casa y buscar a alguien mejor.

Una encuesta catastrófica no significa gran cosa, pero estos días todas, todas, todas las encuestas señalan que el PSOE va camino de un desastre electoral épico. A estas alturas, los barones del PSOE están a buen seguro intentando encontrar un aguerrido soldado electoral que ocupe el puesto de Zapatero. Lo que no estoy seguro, sin embargo, es que vayan a encontrar algún voluntario.

Básicamente, las elecciones están perdidas. No importa quién sea el candidato, no importa lo buena que sea la campaña, no importa las imbecilidades que diga Rajoy (como eso de decir abiertamente que esto de tener ideas no va con ellos), no importa lo mal que esté el resto del mundo, el PSOE el 2012 va a perder las elecciones, y lo hará por goleada. Los socialistas podrían presentar como candidato la combinación Roosevelt, Napoleón, Pericles y Gengis Khan si quisieran, y seguirían sin llegar a ninguna parte.

Aunque parezca mentira, esto puede que refuerce a Zapatero, no lo debilite. Por mucha lealtad de partido que tengan, ni Rubalcaba, ni Blanco, ni José Bono, ni cualquier otro notable con ansias locas de protagonismo es lo suficiente idiota, masoquista o kamikaze para presentarse el 2012 como piñata oficial del partido socialista a las generales. En vista que hagan lo que hagan se la van a pegar igual, más vale dejar que el aguerrido líder del partido se lance contra las ametralladoras él solito, mientras el resto del partido sobrevive para luchar otra batalla.

Si yo fuerza Zapatero, me dejaría de decisiones íntimas y poner cara de falsa transcendencia, y me limitaría los hechos. Primero, en las próximas elecciones te la vas a pegar con todo el equipo, así que mejor que se vaya haciendo la idea que le va a tocar a él. Segundo, es bastante probable que todo el que se estrelle con él acabe por ser considerado radioactivo durante décadas (parte del famoso gobierno que se estrelló como nadie), así que crees que algún ministro merece una carrera política a medio plazo, sácalo del equipo económico tan rápido como sea posible. Tercero, si España experimenta contra todo pronóstico un milagro económico gigantesco y parece que el partido puede perder con cierta honrilla, entonces (y sólo entonces) planteáte que otra persona sea candidato. Cuarto, como eso no sucederá (merced de esas reformas chapuceras hechas tarde, mal y a rastras), nombra a alguien que te caiga muy mal como ministro de economía. Dulce,
dulce venganza.

La cosa está mal, muy mal. Es hora de hacer planes para el 2016, no el 2012. Ahora mismo, no hay nada que hacer.